Pregunte a los directores ejecutivos de cualquier parte del mundo qué les quita el sueño, y es probable que una de las respuestas que escuche sea: «las competencias».
Sin las competencias adecuadas, se resienten la innovación y la atención al cliente: el 79 % de los CEO a nivel mundial afirman estar «muy» o «bastante» preocupados por la disponibilidad de las capacidades adecuadas, según el informe de PwC Talent Trends 2019: Upskilling for a digital world.
La competencia por atraer a trabajadores altamente cualificados también probablemente encarecerá los costes laborales.
Entre los líderes empresariales, estas preocupaciones aumentan a medida que la expansión de la automatización y la inteligencia artificial remodela el panorama laboral.
El Internet de las cosas, el aprendizaje automático y otras tecnologías están cambiando la cara del empleo. En su Informe sobre el futuro del empleo 2018, el Foro Económico Mundial insta a las empresas a «desempeñar un papel activo en el apoyo a sus plantillas actuales mediante la recualificación y la mejora de competencias».
Contratar personal con las competencias pertinentes, pero sin experiencia directa en el sector, es una opción para cubrir las brechas a corto plazo.
El informe de PwC constata que los empleados se muestran favorables a la formación. Esa actitud podría ser cada vez más importante a medida que las empresas afronten múltiples oleadas de cambio impulsado por la tecnología.
Aun así, «los líderes empresariales no pueden proteger los empleos obsoletos», según el informe.
En cuanto a lo que ocurre con quienes quedan desplazados por la IA y la automatización, algo más de la mitad de los CEO afirmó que atender a esos trabajadores debería ser responsabilidad del gobierno. También existe una variación significativa entre regiones: en China, el 85 % de los CEO considera que los gobiernos deberían ofrecer una red de seguridad financiera, mientras que en Estados Unidos solo el 28 % expresó esa opinión.
«Los CEO deben negociar esta revolución laboral cargada de riesgos bajo una atenta mirada pública», afirma el informe. «Nadie debería subestimar la magnitud y la dificultad de la transición que está en marcha».





