¿Mucho trabajo? Aquí tienes 3 maneras de impresionar a tu jefe

People are seen from above as they work together in the lobby of the Airbnb office headquarters in the SOMA district of San Francisco, California, U.S., August 2, 2016. REUTERS/Gabrielle Lurie - RC1F380A70B0
Prioritize, check in, keep regular hours.Image: REUTERS/Gabrielle Lurie
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El trabajo puede volverse frenético. Es inevitable. No lo temas. Aprovecha la oportunidad para demostrar tu liderazgo e impulsar tu carrera. Aquí tienes tres maneras de impresionar a tu jefe cuando el trabajo se acumula:

1. Establece prioridades.

Hacer frente al caos laboral se reduce a tomar decisiones. Tienes muchas tareas por completar. ¿Qué vas a hacer primero? ¿Qué puede quedar para más adelante?

Piensa en lo que tu gerente necesita primero y en los próximos plazos. Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook, dice que gestiona su tiempo con «una priorización implacable». Haz lo mismo que Sheryl Sandberg y prioriza sin concesiones. Anota todo el trabajo que tienes pendiente, numera las tareas según su prioridad y luego agrupa las que sean similares. Asegúrate de centrarte en lo que es importante.

Los líderes toman decisiones y actúan. Esta es tu oportunidad de mostrarle a tu gerente tu capacidad para tomar decisiones.

2. Mantén el contacto con tu gerente.

Lo último que quieres es enterrarte en el trabajo y dejar de comunicarte con tus colegas. Comunícate con regularidad con tu gerente. Para asegurarte de que ambos están en sintonía, cuéntale qué has priorizado y pídele su opinión.

Los líderes se comunican; demuestra a tu gerente que tú también puedes hacerlo. Haz preguntas, sobre todo si tu gerente no ofrece información de manera espontánea o no tienes claras sus prioridades. Si necesitas orientación, pregunta cómo se relaciona un proyecto con los objetivos generales de la organización y si está vinculado a otros proyectos con plazos ajustados, cuando percibas prioridades contrapuestas. Tus prioridades pueden cambiar. Tu enfoque puede fluctuar a medida que sigues comunicándote con tu gerente. No te arriesgues a descubrir que has dedicado tiempo y energía a un proyecto menos importante.

3. Mantén un horario regular, en la medida de lo posible.

Cuando el trabajo se vuelve frenético, es fácil anteponerlo al bienestar personal. No lo hagas. Primero, el trabajo es una maratón, no una carrera de velocidad. El trabajo siempre estará ahí, así que encuentra un ritmo que te permita mantener la productividad y la eficacia. Segundo, evita dar la impresión de que eres esclavo de tu trabajo. Tu gerente puede valorar tu compromiso con el trabajo, pero quizá se pregunte si eres capaz de asumir más responsabilidades.

Puede que de vez en cuando tengas que quedarte hasta más tarde o llegar antes al trabajo. Pero no lo conviertas en un hábito. Los líderes tienen límites. Establécelos y respétalos, como los demás principios que te ayudan a tener la calidad de vida que deseas.

Los periodos de mucho trabajo exigen liderazgo. Sé resolutivo, comunícate y establece límites. Puedes controlar el caos y destacar. La próxima vez que atravieses una etapa frenética en el trabajo, aprovecha la oportunidad para demostrar tu liderazgo.

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