Los cambios fundamentales en la economía mundial y en la forma en que las empresas crean valor están alcanzando puntos de inflexión críticos.
El Índice de Disrupción de este año identifica una serie de preocupaciones clave, entre ellas la ciberseguridad, las cadenas de suministro y la geopolítica.
Al mismo tiempo, los CEO confían más en la capacidad de sus empresas para navegar en este entorno perturbado.
La incertidumbre y la volatilidad están aumentando, lo que incrementa las presiones sobre los líderes empresariales y los modelos operativos. Tras disminuir desde los máximos de la pandemia, las presiones sobre las cadenas de suministro vuelven a crecer. Las limitaciones de la fuerza laboral se están endureciendo. Las amenazas de los ciberataques y los deepfakes van en aumento, al igual que los riesgos regulatorios y geopolíticos.
Pero, al mismo tiempo, una revolución sin precedentes en las nuevas tecnologías —desde la energía limpia y abundante hasta los avances que cambian el paradigma en la atención sanitaria, pasando por la IA, la automatización y la robótica— está acelerando la productividad y transformando la forma en que vivimos, trabajamos y creamos valor para nuestros clientes y nuestros accionistas.
Índice de Disrupción de AlixPartners: la disrupción es el nuevo motor económico
Al constatar que el ritmo del cambio y su impacto en nuestros clientes se aceleraban, nuestra firma comenzó a estudiar estos fenómenos hace más de seis años. Con nuestro último Índice de Disrupción de AlixPartners, analizamos los mayores desafíos a los que dicen enfrentarse más de 3.200 altos ejecutivos de todo el mundo y de 10 sectores diferentes, y examinamos qué hacen de manera diferente las empresas de mejor desempeño para mitigar los riesgos y posicionarse ante las oportunidades que presenta este entorno.
Los ejecutivos informan de un aumento de la disrupción en los últimos 12 meses y de mayores riesgos en el horizonte, lo que revierte la tendencia de los dos años anteriores. Alrededor del 57 % de los encuestados este año afirma que su empresa se vio muy afectada por la disrupción, lo que supone un aumento de 7 puntos respecto al año anterior. El Índice de Disrupción, que mide tanto la magnitud como la complejidad de los desafíos a los que se enfrentan las empresas, subió 1 punto este año, hasta 73.
Tras un otoño de cambios y turbulencias políticas en todo el mundo, el número de ejecutivos que afirman que necesitarán cambiar significativamente sus modelos de negocio en el próximo año aumentó 15 puntos, hasta el 55 %. Más de la mitad de los CEO temen que los resultados de las elecciones nacionales puedan afectar negativamente a su negocio. La expectativa de aranceles más altos y el aumento de las tensiones entre Estados Unidos y China están obligando a modificar la ubicación de la fabricación y de los proveedores.
Sin embargo, a pesar de este entorno más difícil, sus perspectivas son muy positivas. Casi el 90 % de los CEO nos dice que la productividad de los empleados de su empresa está aumentando. Son muy optimistas sobre el impacto de la IA en su organización y, en una proporción de dos a uno, aplican estas tecnologías principalmente para aumentar los ingresos, en lugar de reducir costes.
Sin duda, esto ayuda a explicar que, mientras la disrupción aumenta, también lo hace la confianza. Un número creciente de empresas se está volviendo más proactivo, ágil y resiliente frente a un entorno externo en constante cambio.

¿Una revolución en el lugar de trabajo?
Los datos de nuestra encuesta respaldan la idea, cada vez más debatida entre los economistas, de que podría estar a punto de producirse un salto significativo en la productividad. Eso sería algo muy importante. Cuando la productividad aumenta, también lo hace la riqueza de las personas, las empresas y las sociedades. Aunque resulta enormemente beneficioso, el crecimiento de la productividad también puede ser profundamente disruptivo, al coronar a nuevas empresas, tecnologías y países ganadores, y desplazar a otros.
Las pruebas sugieren que la frontera de la productividad —«la suma de todas las mejores prácticas existentes en un momento dado», tal como la definió Michael Porter— se ha desplazado, y las empresas se apresuran a alcanzar una nueva posibilidad.
El impacto de la IA y del aprendizaje automático es una parte importante de esta historia. Estas tecnologías ya han demostrado su capacidad para aumentar la productividad en todos los ámbitos, desde los centros de llamadas hasta los laboratorios de investigación, y sus capacidades y su adopción apenas están comenzando. Según JP Morgan, la IA podría añadir hasta un 10 % al PIB mundial.
Pero no se trata solo de la IA. La promesa de una energía renovable abundante y barata podría reducir el coste de ese insumo para cada empresa. Las innovaciones en la atención sanitaria están abordando algunas de las enfermedades más intratables de la humanidad, entre ellas el cáncer, la obesidad y los trastornos genéticos como la anemia falciforme; y una población más sana conlleva enormes beneficios económicos.
Otro factor es la aceleración de la transformación corporativa a raíz de la pandemia y de otras disrupciones. En Alemania, donde la productividad se ha estancado, el 43 % de las empresas afirma este año que espera una transformación importante de su modelo de negocio este año, frente al 34 % de hace un año. Y el aumento de las presiones derivadas del envejecimiento de la población y de la reducción de la fuerza laboral implica que tanto las empresas como los gobiernos deben aprovechar al máximo a los trabajadores que tienen.
Están dadas las condiciones para una revolución en el lugar de trabajo, y los CEO perciben el momento. Durante los últimos seis años, a través del Índice de Disrupción de AlixPartners, hemos estado analizando qué hacen de manera diferente las empresas de mejor desempeño y de crecimiento más rápido para anticipar, dar forma y responder a la disrupción. Con el tiempo, hemos observado un patrón constante en estas empresas: priorizan la ejecución y la rapidez en los resultados.
Las oportunidades que brinda esta revolución son enormes. Los ganadores del mañana serán quienes presionen con más fuerza hoy.


