El fundador de Nike ofrece sus consejos para triunfar con una empresa emergente

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¿Cómo se funda una de las empresas deportivas más grandes e icónicas del mundo y se llega a ser multimillonario en el camino?

Phil Knight reveló hace poco la respuesta en su libro superventas «Shoe Dog: A Memoir by the Creator of Nike». Estos son algunos de los consejos más importantes para alcanzar el éxito que comparte en su libro.


1. Aprovecha los veinte para aprender y explorar

Tras graduarse de la universidad y de sus estudios de posgrado, y después de pasar un año en la Marina, Phil Knight, de 24 años, decidió que quería dar la vuelta al mundo. Pidió dinero a sus padres —era principios de los años sesenta, y viajar aún era algo exótico y caro— y tomó un avión a Hawái.

Durante los meses siguientes, Knight siguió viajando por el mundo y visitó Japón, Hong Kong, Vietnam, Filipinas, India, Kenia, Egipto, Turquía, Alemania, Francia, Inglaterra y algunos otros países. Recordaría y aplicaría durante toda su vida muchas de las lecciones históricas, culturales y económicas que aprendió en sus viajes.

2. Cree en lo que haces

El primer trabajo de Knight (en Hawái) fue vender enciclopedias. El segundo, vender valores. Se le daba muy mal el primero y era mediocre en el segundo. Pensó que, como introvertido, quizá no estaba hecho para ser vendedor. Pero cuando empezó a vender zapatos, para su propia sorpresa, resultó ser un vendedor magistral casi desde el primer día.

¿Por qué? Porque esta vez creía en lo que hacía. Cuando Knight estudiaba en la Universidad de Oregón, había sido corredor de atletismo en el equipo universitario. Corría porque se le daba bien, le gustaba y quería ganar. Eso lo convirtió más adelante en un vendedor de zapatos digno de crédito. Creía en ese producto y en ese deporte.

3. Simplemente hazlo

Mientras viajaba por el mundo, Knight tuvo la «idea descabellada» de establecer la distribución en Estados Unidos para una empresa japonesa de ropa. A mediados de sus veinte, sin dinero, sin empresa y sin éxitos como vendedor, Knight, aun así, tomó un tren de Tokio a Kobe y concertó una reunión con los directivos de Onitsuka, la empresa japonesa conocida por sus zapatos Tiger.

Cuando le preguntaron si representaba a una empresa, dijo que sí (aunque, en realidad, no tenía ninguna). Unos años después, volvió a hacer creer a su socio que tenía una oficina en la costa este, cuando no era así, y también se comprometió a comprar una cantidad de zapatos que no podía pagar por adelantado.

Sin embargo, en todos los casos cumplió su palabra: fundó una empresa (Blue Ribbon, que más tarde pasó a llamarse Nike), abrió una oficina en la costa este (en Wellesley, Massachusetts) y consiguió financiación para su pedido. Simplemente lo hizo.

4. Encuentra socios de confianza, en el trabajo y en tu vida personal

Desde el principio, Knight construyó su empresa con la ayuda de unos cuantos empleados leales: antiguos atletas de su universidad o de equipos rivales, su exentrenador y algunos contables y abogados de confianza, entre otros. Confiaba en ellos.

Y la confianza era mutua: los padres de uno de sus primeros empleados incluso le dieron sus últimos ahorros cuando su empresa necesitaba dinero. Lo hicieron porque, «Si no puedes confiar en la empresa para la que trabaja tu hijo, ¿en quién puedes confiar?».

Empezó a salir con Penny, quien sería su esposa, cuando tenía unos 30 años, y el impacto de ella fue igual de profundo. Según él, no era una novia, sino una compañera. Al principio, ayudó a Blue Ribbon como primera contable de la empresa. Más tarde, se convertiría en el pilar de la familia que formó con Knight. En sus memorias queda claro que considera que aquellos primeros empleados y sus socios profesionales y de vida fueron fundamentales para su éxito posterior.

5. No seas imprudente, pero, cuando te comprometas por completo, hazlo

Durante varios años, Knight trabajó a tiempo completo como contable y profesor adjunto, mientras dedicaba las noches y los fines de semana a Blue Ribbon. Apenas unos años después, dejó su trabajo diurno para dedicar todo su tiempo a la empresa.

Lo hizo, en parte, porque no estaba seguro de que su empresa emergente fuera a tener éxito y, en parte, porque necesitaba ingresos estables para pagar sus gastos personales. Pero, cuando decidió apostar por completo por Blue Ribbon, ya no hubo marcha atrás. Casi literalmente se lo jugó todo, pues ofreció su casa como garantía para un préstamo empresarial.

6. Asegúrate de saber qué quieres y dilo

Con los años, Knight aprendió a negociar acuerdos comerciales, incluidos los relativos a financiación, fabricación, distribución y contratos laborales. Dijo que, para ello, es fundamental saber qué quieres antes de entrar en una negociación y decirlo desde el principio.

Por ejemplo, le dijo de antemano a uno de sus socios financieros que no aceptaría que la empresa adquiriera una participación en Blue Ribbon: solo podría conceder un préstamo. A uno de sus primeros proveedores le explicó lo importante que era entregar a tiempo. Tener claros sus objetivos evitó malentendidos posteriores.

7. Ten siempre un plan B

Una de las lecciones más importantes de Knight llegó cuando se enteró de que Onitsuka, su único proveedor de zapatos, estaba actuando a sus espaldas para dejar de suministrarle y trabajar con otros distribuidores estadounidenses. En cuanto lo supo, empezó a preparar un plan B: producir su propia línea de zapatos.

Cuando, más o menos un año después, su proveedor efectivamente dejó de suministrarle, «Nike» ya estaba en las tiendas. Al principio, los zapatos tenían problemas de calidad, pero al menos los tenía. Eso permitió que él y sus 30 empleados se pusieran manos a la obra de inmediato y continuaran las operaciones y las ventas de Blue Ribbon. Si Knight no se hubiera anticipado un año antes, el fin del contrato con Onitsuka casi con toda seguridad habría significado el fin de su empresa.

8. Mantén el control de tu propia empresa

En varias ocasiones, Knight mantuvo deliberadamente el control de su empresa: rechazó una oferta de compra de su proveedor japonés y se negó a dar una participación en el capital de la empresa a algunos (pero no a todos) de sus primeros empleados. Puede parecer duro, pero, como fundador, consideraba necesario conservar una participación mayoritaria en su empresa.

Knight no se convenció de la idea de una oferta pública inicial (OPI) para vender un gran número de acciones al público hasta después de más de una década en el negocio. Pero, una vez más, lo hizo bajo sus propias condiciones: los accionistas públicos solo tendrían acceso a las llamadas acciones «B», que daban derecho a dividendos, pero no a los mismos derechos de voto que los nuevos accionistas. Como accionista mayoritario de acciones «A», volvió a mantener el control de la empresa.

9. Ofrece a tu equipo esperanza y una causa en la que creer

Cuando Blue Ribbon/Nike tuvo que arreglárselas por su cuenta, al principio reinaban la desesperanza y el pesimismo en la empresa. Al fin y al cabo, el zapato de Onitsuka había sido lo que había hecho triunfar a la empresa, y ahora esa misma compañía acababa de cortar la relación.

Para levantar el ánimo de sus empleados, Knight les contó una historia de esperanza, optimismo y confianza en sí mismos. No fue el zapato de Onitsuka lo que nos llevó al éxito, les dijo. Fue el trabajo duro de ustedes. Si acaso, la ruptura significaba que Blue Ribbon por fin podía hacer las cosas a su manera, con entregas más puntuales y un producto totalmente adaptado al mercado estadounidense. La historia surtió efecto: levantó el ánimo de los empleados de Blue Ribbon.

10. Mantén siempre el espíritu de lucha, pero aprende a reconocer cuándo basta

Durante los primeros 15 años, aproximadamente, de existencia de Nike, Knight atravesó una serie casi interminable de altibajos, que solo pudo superar luchando continuamente por sobrevivir. Luchó para obtener líneas de crédito, libró una batalla legal con su antiguo proveedor, Onitsuka, e incluso se enfrentó al Gobierno de Estados Unidos por cobrarle aranceles de importación injustos.

Siempre lo dio todo, como si la supervivencia de su empresa estuviera en juego (y muchas veces lo estaba). Pero, cuando la situación se ponía difícil y llegaba el momento de llegar a un acuerdo, sabía cuándo parar. Llegó a un acuerdo extrajudicial con Onitsuka y obtuvo la mitad del dinero que había pedido inicialmente; también llegó a un acuerdo con el Gobierno estadounidense y le pagó un tercio de lo que este le había dicho inicialmente que debía. Debió de costarle parte de su orgullo, pero le permitió seguir adelante. Sabía cuándo bastaba.

Medio siglo después de su primer viaje a Japón, Phil Knight ya no es el joven novato, aventurero y atrevido. Es el fundador y presidente emérito de Nike, la mayor empresa deportiva del mundo, con una valoración de mercado de unos 85.000 millones de dólares. Así como un atleta puede «simplemente» correr una carrera olímpica y ganar una medalla de oro, él tuvo que dedicar decenas de miles de horas de práctica para llegar hasta allí. En «Shoe Dog», compartió todas las lecciones que aprendió por el camino. Si este año solo lees unas memorias empresariales, que sean estas.

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