¿Está sufriendo agotamiento? Así puede desarrollar una mayor resiliencia

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Este artículo se publicó originalmente en McKinsey & Company. Copyright (c) 2021. Todos los derechos reservados. Reimpreso con autorización.

  • Una voz destacada en resiliencia psicológica cree que los seres humanos estamos preparados para afrontar las crisis.

  • Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, casi la mitad de los empleados encuestados han declarado experimentar síntomas de agotamiento en el trabajo.

  • Según el Dr. Amit Sood, la resiliencia psicológica durante la pandemia, de hecho, va en aumento.

Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, casi la mitad de los empleados encuestados han declarado experimentar síntomas de agotamiento en el trabajo. La OMS define el «agotamiento» como un síndrome resultante del estrés crónico en el lugar de trabajo, caracterizado por el cansancio o la falta de energía, sentimientos negativos o cínicos relacionados con el trabajo y una menor eficacia. Mientras el mundo sigue lidiando con la crisis de la COVID-19, la respuesta emocional y psicológica a períodos prolongados de incertidumbre podría tener un impacto significativo en los esfuerzos de recuperación.

La buena noticia es que la resiliencia psicológica se puede aprender, y las investigaciones muestran que las personas que declaran tener mayor resiliencia gozan de mejor salud física, son más productivas y felices, y mantienen relaciones más estrechas. Lo cierto es que, aunque el impacto de la pandemia de COVID-19 en la vida de las personas pueda parecer novedoso, afortunadamente, la resiliencia ante la adversidad no lo es. Mientras las empresas afrontan el regreso al lugar de trabajo, ofrecer el apoyo necesario podría ser una prioridad fundamental.

Amit Sood, doctor en Medicina, experto destacado en resiliencia psicológica desde hace más de dos décadas, es director ejecutivo del Global Center for Resiliency and Well-being y creador y director ejecutivo de Resilient Option, un marco basado en evidencia para mejorar la resiliencia y crear una cultura laboral positiva. La crisis de la COVID-19 ha puesto en primer plano años de trabajo y ensayos clínicos del Dr. Sood.

Ashish Kothari, de McKinsey, conversa con el Dr. Sood sobre cómo las personas pueden recurrir a su resiliencia psicológica para hacer frente a los desafíos de salud mental derivados de la crisis de la COVID-19, estrategias para mantener el bienestar en medio de una volatilidad constante y lo que pueden hacer las empresas para apoyar a sus empleados. A continuación, presentamos un extracto editado de su conversación.

McKinsey: Empecemos por el principio. ¿Qué es la resiliencia psicológica y cómo ayuda a las personas a adaptarse durante una crisis?

Amit Sood: La resiliencia psicológica se define como la capacidad de resistir, recuperarse y crecer pese a las adversidades. La crisis de la COVID-19 podría considerarse una de las mayores adversidades de nuestras vidas. Sin embargo, la resiliencia psicológica durante la pandemia va en aumento, aunque el 42 por ciento de los empleados de todo el mundo declaró sufrir agotamiento y otros problemas de salud mental desde el inicio de la pandemia.

¿Qué significa esto? Históricamente, el estrés siempre ha estado presente. Cada generación lo ha experimentado a través de distintos acontecimientos, desde la Gran Depresión de la década de 1930 hasta la Primera y la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría y el 11 de septiembre, además de muchos otros desafíos intermedios, y ahora la pandemia de COVID-19. La incertidumbre y la falta de control no son nuevas. Lo que cambia constantemente son los factores que generan estrés.

Pero ese no es realmente el titular; el titular es nuestra creciente capacidad de adaptación. Somos una especie muy flexible a la hora de reajustar nuestras expectativas. Creo que, en las circunstancias actuales, hemos reducido nuestras expectativas. Y, en esencia, así es como nos estamos adaptando. Por ejemplo, le pregunté a una niña de la escuela primaria de mi hija: «¿Qué te hace tan feliz?». Me respondió: «Estoy feliz porque la hierba es verde. Estoy feliz porque los columpios funcionan. Y estoy feliz porque el cielo es azul». Venía de un país donde hay tanta contaminación que no había visto un cielo azul durante los primeros ocho años de su vida. Así que todo consiste en satisfacer las expectativas específicas de cada persona.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para abordar el futuro del trabajo?

«Al salir de la pandemia, quienes tengan expectativas más realistas quizá adopten una perspectiva más equilibrada de la realidad, lo que puede contribuir a una visión y un ánimo más positivos y prepararlos mejor para afrontar los desafíos que persisten».

Al salir de la pandemia, quienes tengan expectativas más realistas quizá adopten una perspectiva más equilibrada de la realidad, lo que puede contribuir a una visión y un ánimo más positivos.

McKinsey: ¿Qué relación existe entre la resiliencia psicológica y el bienestar físico y mental general?

Amit Sood: La resiliencia psicológica y la salud física y mental están interconectadas. En mis 30 años como médico, he visto muchas dificultades, mucho dolor y sufrimiento. Empecé a estudiar neurociencia y biología evolutiva para intentar comprender qué mecanismos cerebrales causan las dificultades. ¿Por qué la mayoría de las personas quiere ser feliz y, sin embargo, le cuesta serlo y seguir siéndolo?

Me di cuenta de que el cerebro está diseñado como un instrumento para la supervivencia y la seguridad, no para la paz y la felicidad. Y quizá esa sea una de las causas inmediatas de las dificultades que faltaba en muchas tradiciones psicológicas y de atención plena. Desde entonces, hemos realizado más de 30 ensayos clínicos sobre la felicidad y la resiliencia.

Si tuviera que resumir todo el campo de la investigación sobre el bienestar, diría simplemente esto: queremos decirles a nuestros genes y a nuestro sistema inmunitario: «Me lo estoy pasando bien en este planeta». Esta actitud positiva indica a los genes que pasen de las acciones proinflamatorias a las antiinflamatorias y refuerza la inmunidad antiviral. Lo contrario también es cierto: cuando nos sentimos mal o tenemos una actitud negativa, aumenta la inflamación y disminuye la inmunidad antiviral.

El estrés no es algo que elijamos; forma parte del funcionamiento del cerebro. Al mejorar la resiliencia psicológica, también podemos mejorar la resiliencia física para afrontar lo que venga. Tenga en cuenta que, si su resiliencia aumenta un 5 por ciento, el riesgo de recibir un diagnóstico de salud mental disminuye entre un 10 y un 15 por ciento. En nuestra práctica, hemos tenido buenos resultados cuando empezamos por validar desde una perspectiva científica la experiencia de cada persona como una dificultad que todos afrontamos y, después, establecemos «microprácticas» que ofrecen una recompensa y una satisfacción inmediatas.

McKinsey: Desde su experiencia de trabajo con organizaciones, ¿qué pueden hacer los empleadores para aliviar y mejorar la salud mental general de los trabajadores y, a su vez, aumentar la resiliencia psicológica de su plantilla?

Amit Sood: Me impresiona mucho la profundidad de la respuesta de muchos empleadores a la COVID-19. Muchos están adoptando un enfoque integral y abordando en su totalidad los problemas de salud mental y conductual relacionados con la pandemia, desde perspectivas preventivas, terapéuticas y de rehabilitación.

Desde el punto de vista preventivo, veo que los líderes adoptan ideas nuevas y hacen hincapié en la equidad para los empleados durante todo el proceso. Están considerando crear «salas seguras», espacios para mantener conversaciones seguras, y eliminar el estigma en la medida de lo posible. He visto programas preventivos que van desde la meditación y la atención plena hasta el asesoramiento para perder peso. Los empleadores están incorporando servicios de apoyo, como la atención psicológica a distancia, y poniendo en marcha programas para garantizar que las personas dispongan de días libres para atender necesidades familiares y cuenten con apoyo para el cuidado de los hijos, además de una cobertura de seguro adecuada.

Desde el punto de vista terapéutico, veo que muchos empleadores empiezan a ofrecer, o ya ofrecen, tratamientos para diagnósticos de salud mental, con servicios de asesores, coaches, terapeutas y psiquiatras. Cuando estos programas son gratuitos, ayudan a eliminar el estigma y permiten que las personas pidan ayuda.

En esta encuesta de 2020 sobre el agotamiento de los empleados, se citó la carga de trabajo inmanejable.Image: ebn

Por último, desde la perspectiva de la rehabilitación, solo un pequeño porcentaje de personas llega a una situación muy difícil que requiere una rehabilitación prolongada. Si ocurre, muchos empleadores cuentan con programas de apoyo o derivación. Sin embargo, el mayor énfasis se ha puesto en la prevención.

McKinsey: Algunos empleadores se enfrentan a la transición de regreso a la oficina. ¿Qué consejos les daría para que esta transición resulte menos estresante y más exitosa para los empleados?

Amit Sood: Les diría que sigan abordando de manera integral la salud mental y conductual, centrándose en la prevención, el tratamiento y la rehabilitación. En lugar de centrarse en la productividad, deberían centrarse en el propósito, cultivar la compasión y dar a los empleados la capacidad de tomar decisiones.

Ayudar a los empleados a encontrar su propósito y sentido puede impulsar la productividad. Además, las personas compasivas y atentas suelen aprender mejor las habilidades y volverse más competentes. Cuanta más autonomía sientan los empleados, más probable será que prosperen en lo que hacen y mayor será su compromiso.

Es importante tener presente qué motiva a los empleados. Lo que realmente los impulsa es tener una sensación de control y un sentido de propósito. Si les proporcionamos ambas cosas, podemos ayudar a combatir la sobrecarga cognitiva que quizá todos estamos sintiendo.

McKinsey: En su mayoría, las personas somos seres sociales que solemos prosperar en comunidad, pero las restricciones que continúan pueden debilitar las relaciones sociales. ¿Qué estrategias pueden ayudar a las personas a reencontrarse y estrechar sus vínculos?

Amit Sood: En cuanto a la conexión, el uso de mascarillas y el distanciamiento físico han creado cierta separación, pero la crisis también nos ha unido de nuevas maneras. Hay varias técnicas que pueden ayudar a estrechar los vínculos.

Un enfoque se basa en adoptar perspectiva. Tenemos una práctica llamada «atención bondadosa», que consiste en dar por sentado que todo el mundo atraviesa algún tipo de dificultad. Tener presente esa idea puede ayudarnos a dejar de juzgar a los demás y, en su lugar, generar empatía —un buen deseo silencioso— incluso antes de conocer a la persona. Hacerlo de antemano crea una conexión y un vínculo más fuertes con ella.

También hay mucho apoyo a la transformación mediante la gratitud. Creo que, cuando la gratitud y la bondad forman parte de nuestro repertorio, el distanciamiento físico y las medidas obligatorias importan menos, porque la posibilidad de sentir conexión con la persona con la que hablamos a distancia puede ser tan fuerte como si conversáramos en persona. Si tiene que asistir en el trabajo a una reunión difícil, transaccional o potencialmente conflictiva, puede preguntarse de antemano: «¿Por qué siento gratitud hacia la persona con la que voy a reunirme?».

Otro elemento que nos conecta es tener un propósito común y reconocer que estamos todos juntos en esto. Cuanto más nos unamos en torno a un propósito común, más trascenderemos estas distancias artificiales de corto plazo.

McKinsey: Como profesional de la medicina, ¿cuál ha sido la lección o el momento más significativo desde el inicio de la pandemia de COVID-19?

Amit Sood: En primer lugar, la evolución de la pandemia de COVID-19 me ha ampliado y enriquecido como profesional de la medicina. Ha sustituido normas en todos los niveles y ha abierto nuevas formas de conectar con personas de todo el mundo en torno a la resiliencia psicológica, la felicidad y la salud mental.

Hace quince años, si hubiera hablado de resiliencia con profesionales de la salud o abogados, lo más probable es que cerca de un tercio de ellos hubiera reaccionado con escepticismo. Ya no es así. Ha sido muy poderoso conectar con las personas de manera auténtica y saber que estamos de acuerdo a la hora de aplicar algunas de estas ideas.

En segundo lugar, ahora soy mucho más consciente de los niños que atraviesan dificultades. Entre las dificultades que hemos visto afrontar a los niños están la soledad repentina, la pérdida de atención por parte de sus padres, padres que están demasiado «encima de ellos» y padres sometidos a un estrés excesivo. La mayoría de los niños no sabe cómo hacer frente a esta avalancha repentina de factores estresantes en su vida.

Por ello, desarrollamos un enfoque basado en la neurociencia y reforzado por la resiliencia para ayudar a los niños de primaria a adquirir tres habilidades: respirar, concentrarse y sentir. Hemos completado cinco pruebas piloto del programa, llamado HappiGenius, y contamos con 40 formadores que lo imparten.

En general, me ha impresionado el grado de ingenio humano y capacidad de adaptación a lo largo de la crisis de la COVID-19. El aumento de la resiliencia psicológica parece prometedor a medida que nos sentimos más cómodos con que las cosas sean menos controlables. Y, ahora que hay menos estigma en torno a los problemas de salud mental, espero que podamos conservar nuestro crecimiento al salir plenamente de la pandemia, validándonos mutuamente con gratitud y bondad.

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