Un nuevo estudio afirma que los empleados que trabajan desde casa se sienten un 200 % menos comprometidos cuando sus responsables no se implican con ellos.
El estudio concluyó que incluso pequeños gestos, como enviar una encuesta al personal, pueden mejorar la moral.
En otra encuesta, el 80 % de los responsables afirmó que apoyaba el bienestar del personal, pero solo el 46 % de los empleados estuvo de acuerdo.
Sin embargo, más de dos quintas partes de los empleados de Estados Unidos dicen que les encanta el cambio al teletrabajo.
¿Qué es lo que más echas de menos de no estar en la oficina? Lo más probable es que no sean tus compañeros: seguramente estás conectado digitalmente con ellos la mayoría de los días. Pero ¿cuándo fue la última vez que tuviste una interacción positiva con tu jefe?
Un nuevo estudio ha descubierto que es la falta de implicación de nuestros responsables la que genera el mayor distanciamiento cuando trabajamos desde casa. Además, la investigación sugiere que esa falta de interacción puede ser fatal para la moral de todos en la empresa.
El capital social: un componente esencial
La empresa de formación en liderazgo VitalSmarts entrevistó a más de 2.000 empleados y a más de 200 líderes empresariales para conocer el impacto del trabajo a distancia provocado por la pandemia de COVID-19. Sus conclusiones contienen hallazgos sorprendentes.
Más de la mitad de los ejecutivos afirmó que la cultura de su empresa se había visto sometida a presión como resultado del teletrabajo obligatorio, y los investigadores encontraron un vínculo claro entre la moral y el comportamiento de esos mismos responsables.
El factor crucial para mantener el capital social de una organización —es decir, la disposición de los empleados a trabajar juntos de manera eficaz— resultó ser lo que los jefes hacían, o, más importante aún, dejaban de hacer para mantener la comunicación con sus empleados.
Un alto capital social se manifiesta cuando los compañeros se ayudan mutuamente, evitan ofenderse y ofender a los demás, trabajan en equipo, toman la iniciativa para resolver problemas y se esfuerzan más de lo mínimo necesario para conservar sus puestos.
Las acciones sencillas tienen un gran alcance
Los investigadores descubrieron que algo tan sencillo como enviar una encuesta al personal tenía un efecto muy positivo. Se valoraron mucho las preguntas sobre el bienestar de las personas, el ofrecimiento de asesoramiento y la provisión de formación virtual y herramientas digitales para que los empleados pudieran conectarse.
Los investigadores afirman que es fundamental reconocer las presiones adicionales que conlleva trabajar desde casa; por ejemplo, implantando horarios flexibles para que los empleados puedan atender el cuidado de los hijos, o animándolos a organizar reuniones virtuales ajenas al trabajo.
«Para destruir el capital social, basta con no hacer nada», escribió Joseph Grenny, cofundador de VitalSmarts, en un artículo para Fast Company. «Nos alentó descubrir que casi todas las medidas adoptadas por los líderes tuvieron un efecto positivo en el capital social».
La investigación constató que la moral era más alta allí donde la comunicación era más sólida. «Si los líderes invierten en aumentar el capital social, pueden contrarrestar en gran medida los efectos negativos del teletrabajo en la cultura», dijo Grenny.
Uno de los descubrimientos del «experimento de teletrabajo forzado de 2020», como lo describe Grenny, es que lo esencial para un buen entorno laboral es el liderazgo, no el lugar.
«Es posible que los líderes creen un capital social sólido sin proximidad física», concluye, «y hacerlo es absolutamente fundamental».
La implicación impulsa la productividad
Otros estudios han mostrado resultados similares. Uno descubrió que, cuando la comunicación entre los empleados que trabajaban a distancia era más sólida, la productividad mejoraba un 47 %. La otra cara de la moneda es que la falta de comunicación puede reducir el compromiso en un 200 %, según Grenny.
Pero los responsables deben tener cuidado de no creerse sus propias alabanzas. Un estudio de IBM detectó una seria discrepancia entre lo que los responsables creían estar haciendo por sus empleados y lo que estos percibían en la práctica.
Aunque el 74 % de los jefes afirmó que ayudaba al personal a aprender las habilidades necesarias para trabajar de nuevas maneras, solo el 38 % de los empleados pensaba que eso estuviera ocurriendo realmente. Ocho de cada diez responsables dijeron que apoyaban el bienestar del personal; solo el 46 % de los empleados estuvo de acuerdo.
Una investigación de Statista, analista de datos empresariales, reveló que el año pasado casi el 80 % de los empleados de China, Alemania, Estados Unidos y Reino Unido estaba satisfecho con trabajar desde casa. De ellos, los estadounidenses eran los más entusiastas: el 42 % de los empleados dijo que le encantaba trabajar a distancia y que podía imaginarse haciéndolo indefinidamente.
El Informe sobre el futuro del empleo 2020 del Foro Económico Mundialafirmó que el futuro del trabajo ya había llegado para millones de trabajadores de oficina gracias al avance de la tecnología digital, cuya adopción se ha acelerado con la pandemia de COVID-19.



