Publicado originalmente el 8 de febrero de 2022; este artículo se ha actualizado.
El rápido paso al trabajo a distancia durante la pandemia ha desdibujado los límites entre la vida en el hogar y el horario laboral.
Muchos trabajadores a distancia sienten que deben estar disponibles en todo momento.
Pero responder llamadas y mensajes una vez terminada la jornada laboral puede provocar estrés y agotamiento.
Varios países de Europa han aprobado leyes que permiten a los empleados desconectar, y Kenia estudia hacer lo mismo.
El cambio al trabajo a distancia ha desdibujado para muchas personas los límites entre la vida personal y el trabajo, y las lleva a responder llamadas, mensajes de texto y correos electrónicos a cualquier hora. Esto ha impulsado a numerosos países a estudiar leyes para proteger el «derecho a la desconexión».
Kenia es el último país en hacerlo y el primero de África en plantearse una medida de este tipo. Su propuesta de Ley de Empleo (Enmienda) pretende impedir que los empleadores esperen que sus empleados respondan llamadas, mensajes de texto o correos electrónicos fuera del horario laboral, los fines de semana o los días festivos.
El proyecto de ley obligaría a las empresas con más de 10 empleados a consultar al personal o a los sindicatos sobre sus políticas de disponibilidad fuera del horario laboral. Además, podrían enfrentarse a multas de 4.000 dólares si incumplen las normas.
El derecho a la desconexión en Bélgica
En febrero de 2022, Bélgica aprobó una ley que permite a los funcionarios públicos desconectar del correo electrónico, los mensajes de texto y las llamadas de trabajo que reciban fuera del horario laboral, sin temor a represalias. La legislación protege a los 65.000 empleados del sector público del país frente a la obligación de estar permanentemente de guardia, aunque se permite el contacto fuera del horario laboral en circunstancias excepcionales. Se está debatiendo la posibilidad de ampliar las nuevas leyes a los empleados del sector privado.
Se espera que las nuevas normas ayuden a prevenir el agotamiento y refuercen la importancia de establecer un equilibrio entre el trabajo y la vida personal, declaró a la BBC Petra De Sutter, ministra de Administración Pública de Bélgica.
Trabajo a distancia y desconexión
Algunos de los cambios sociales provocados por la pandemia han redefinido cómo y dónde trabajan muchas personas. Además, el trabajo a distancia ha demostrado ser popular, y muchas personas se muestran reacias a volver a trabajar presencialmente en la oficina a tiempo completo.
Más del 80% de los empleados belgas —incluido el 40% de quienes ocupan puestos directivos— de distintos sectores de la economía afirmaron que preferirían trabajar desde casa al menos dos días a la semana, según una encuesta nacional.
El atractivo del teletrabajo también se refleja en otras partes del mundo. Una encuesta de FlexJobs, un sitio web de ofertas de empleo, reveló que el 65% de los norteamericanos que pasaron a trabajar a distancia durante la pandemia preferiría seguir trabajando desde casa.
Casi tres de cada cinco encuestados afirmaron que buscarían un nuevo empleo si su empleador actual les obligara a volver a la oficina. Solo el 2% dijo que preferiría regresar al trabajo presencial a tiempo completo, como antes de la pandemia.
La ausencia de desplazamientos y el gasto que conllevan se citaron entre las principales ventajas de trabajar desde casa, pero el trabajo a distancia también tiene inconvenientes. Más de un tercio de los encuestados afirmó que le costaba desconectar.
Una nueva investigación de la Universidad Cornell de Nueva York indica que los empleos a distancia pueden mejorar el bienestar y la implicación laboral de los trabajadores, pero solo si su jornada se limita a un horario regular. Esto significa que existe la necesidad de establecer nuevas normas laborales y prácticas de gestión para evitar que las personas trabajen jornadas prolongadas desde casa, afirma Duanyi Yang, profesor adjunto de Relaciones Laborales, Derecho e Historia de Cornell.
El derecho legal al descanso
La Unión Europea (UE) define el derecho a la desconexión como «el derecho de un trabajador a poder desconectar del trabajo y abstenerse de participar en comunicaciones electrónicas relacionadas con el trabajo, como correos electrónicos u otros mensajes, durante las horas no laborables».
Aunque este derecho aún no se ha incorporado a la legislación de la UE, una resolución aprobada en enero de 2021 pidió que se estableciera una directiva de la UE.
Esto se produce después de que varios Estados miembros hayan tomado medidas para sentar precedentes jurídicos. Francia, considerada por muchos pionera en este ámbito, aprobó en agosto de 2016 una ley que permite a los empleados apagar sus teléfonos y otros dispositivos fuera del horario laboral establecido. Las empresas con 50 empleados o más están obligadas a elaborar una «carta de buenas prácticas» que establezca horarios específicos en los que el personal no puede enviar ni recibir correos electrónicos.
Portugal denomina «derecho al descanso» a su legislación sobre conciliación de la vida laboral y personal; las empresas con 10 empleados o más se exponen a multas si contactan con el personal fuera del horario laboral establecido. Las nuevas leyes, que entraron en vigor en noviembre de 2021, también permiten trabajar a distancia a quienes tienen hijos menores de ocho años.
Además de la legislación, varias grandes empresas han tomado la iniciativa de proteger a sus trabajadores mediante acuerdos multinacionales que respaldan el derecho de los empleados a la desconexión.
Parece que, aunque los ordenadores portátiles, las tabletas y los teléfonos inteligentes nos permiten comunicarnos con cualquier persona, en cualquier lugar y a cualquier hora, una mayor eficiencia, menos estrés y un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal dependen de que sepamos cuándo apagarlos.



