En todo Estados Unidos, cerca de uno de cada cinco trabajadores estaría de acuerdo con esa conclusión y señala el equilibrio entre la vida laboral y personal como su principal fuente de estrés y ansiedad laborales.
Es lógico que prohibir a los empleados enviar correos electrónicos fuera del horario de oficina pueda ayudar a reducir el estrés laboral.
Pero una nueva investigación sugiere que las prohibiciones tajantes de enviar correos electrónicos fuera del horario laboral probablemente causen aún más estrés a algunos trabajadores.
¿Alguna vez has sentido la obligación de responder correos electrónicos del trabajo desde casa por la noche o durante el fin de semana? No eres la única persona.
Cada vez más empleadores y gobiernos han tomado medidas para prohibir el envío de correos electrónicos laborales fuera del horario habitual de oficina. Es parte de un esfuerzo por combatir el estrés laboral.
Pero una nueva investigación pone en tela de juicio algunas de las suposiciones sobre el trabajo fuera del horario laboral.
Una fuente de estrés laboral
Veamos primero los argumentos a favor de prohibir los correos electrónicos fuera del horario laboral. Un estudio de Virginia Tech publicado el año pasado concluyó que «las exigencias contrapuestas de la vida laboral y personal plantean un dilema a los empleados, que provoca ansiedad y pone en peligro la vida laboral y personal». Según el estudio, no se trata simplemente de un problema de exceso de trabajo: la ansiedad puede deberse tan solo a la expectativa de estar siempre disponible.
«El efecto pernicioso de una cultura organizativa de “disponibilidad permanente” suele pasar inadvertido o disfrazarse de beneficio: por ejemplo, mayor comodidad o más autonomía y control sobre los límites entre la vida laboral y personal», afirma William Becker, profesor asociado de gestión en Virginia Tech y coautor del estudio.
«Nuestra investigación revela la realidad: los “límites laborales flexibles” a menudo se convierten en “trabajo sin límites”, lo que compromete la salud y el bienestar de los empleados y sus familias».
En todo Estados Unidos, cerca de uno de cada cinco trabajadores estaría de acuerdo con esa conclusión y señala el equilibrio entre la vida laboral y personal como su principal fuente de estrés y ansiedad laborales.
Esta perspectiva ha propiciado una serie de cambios. En Francia, desde 2017, los trabajadores tienen el derecho legal a desconectarse de los dispositivos digitales cuando no están trabajando. Las empresas que no respeten el derecho de los empleados a desconectarse pueden recibir multas.
El fabricante de automóviles Volkswagen y la cadena minorista Lidl han establecido sus propias normas internas para proteger a los empleados del contacto fuera del horario laboral.
Un momento: otra fuente de estrés laboral
Es lógico que prohibir a los empleados enviar correos electrónicos fuera del horario de oficina pueda ayudar a reducir el estrés laboral. Al menos, tiene sentido en teoría.
Una nueva investigación, esta vez de la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, señala lo que podría ser un fallo en esa lógica.
Según la doctora Emma Russell, de la Universidad de Sussex, las prohibiciones tajantes de enviar correos electrónicos fuera del horario laboral probablemente causen aún más estrés a algunos trabajadores.
«Es poco probable que esta política sea bien recibida por los empleados que priorizan los objetivos de rendimiento laboral y preferirían ocuparse del trabajo fuera del horario si eso les ayuda a completar sus tareas», afirma.
«Las personas necesitan gestionar el correo electrónico de una manera que se ajuste a su personalidad y a sus prioridades para alcanzar sus objetivos, a fin de sentir que gestionan adecuadamente su carga de trabajo. Cuando lo hacen, estas acciones pueden convertirse en hábitos relativamente arraigados, lo que hace más eficientes sus prácticas laborales».
Russell, quien también es psicóloga del trabajo, afirma que hay cuatro rasgos de personalidad que hacen que las personas tengan distintas actitudes ante los correos electrónicos laborales: extraversión, responsabilidad, amabilidad y neuroticismo.
Esto significa que no funcionará un enfoque único para abordar el estrés laboral causado por los correos electrónicos fuera de horario.
«Por ejemplo, una persona muy amable priorizará los objetivos que le permitan mostrar interés por los demás, lo que puede hacer que responda más rápido a los correos electrónicos del trabajo o que preste atención al lenguaje y al tono que emplea al escribir.
«A pesar de las mejores intenciones de una solución concebida para optimizar el bienestar, como indicar a todos los empleados que desactiven el correo electrónico fuera del horario laboral para evitar el estrés».
Es posible que no poder consultar el correo electrónico del trabajo haga que algunas personas se sientan desconectadas o atrasadas en el avance hacia sus objetivos. También plantea dudas sobre la eficacia de las estrategias de trabajo remoto y flexible.
Si los empleados pueden adaptar con flexibilidad las exigencias de su vida personal a su jornada laboral habitual, ¿podrán ponerse al día por la noche y los fines de semana? De lo contrario, esos trabajadores podrían ser propensos al estrés y la ansiedad provocados precisamente por aquello que pretendía reducir su estrés y ansiedad laborales.



