Así puede el big data predecir el próximo best-seller

A man looks at books at the "Louis Nucera" library in Nice, France, September 13, 2018. REUTERS/Eric Gaillard - RC162F3B1330
So many books, so little time.Image: REUTERS/Eric Gaillard - RC162F3B1330
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El estadounidense promedio lee entre 12 o 13 libros al año, pero con más de 3 millones de libros impresos, las opciones a las que se enfrenta son abrumadoras.

Pese a la aparición de 100.000 títulos nuevos cada año, solo una pequeña fracción de ellos atrae a un público lo bastante numeroso como para entrar en la lista de best-sellers de The New York Times.

Lo que plantea estas preguntas: ¿cómo se convierte un libro en best-seller y qué tipos de libros tienen más probabilidades de entrar en la lista?

Soy científico de datos. Recientemente, con la ayuda de Burcu Yucesoy, posdoctorado de mi laboratorio, puse los hábitos de lectura de los estadounidenses bajo nuestro microscopio de datos.

Lo hicimos analizando los patrones de ventas de los 2.468 títulos de ficción y 2.025 de no ficción que figuraron en la lista de best-sellers de tapa dura de The New York Times durante la última década.

Vidas reales, acción imaginaria

Lo primero que me recordaron los datos es lo pocos libros de mi categoría favorita, la ciencia, que llegan a ser best-sellers: un escaso 1,1 por ciento. Los libros de ciencia compiten por un lugar en la lista de no ficción con temas que van desde los negocios hasta la historia, los deportes y la religión.

Sin embargo, en general, los libros de tapa dura de estas categorías tampoco se venden como pan caliente.

¿Qué títulos de no ficción sí lo hacen? Las memorias y las biografías, que suponen casi la mitad de los 2.025 best-sellers de no ficción, pertenecen a esta categoría.

Luego examinamos la lista de ficción. Gran parte de la prensa se centra en la ficción literaria: libros que los críticos debaten, que se elogian por su importancia y relevancia cultural y que acaban enseñándose en las escuelas.

Pero en la última década, solo 800 libros clasificados como ficción literaria figuraron en la lista de best-sellers. La mayoría de los best-sellers –el 67 por ciento de todos los títulos de ficción– representan géneros impulsados por la trama, como el misterio, el romance o el tipo de thrillers que Danielle Steel y Clive Cussler escriben.

La acción vende, y eso no sorprende.

Lo que sí resultó inesperado fue el grado en que solo un puñado de autores aparece una y otra vez: el 85 por ciento de los novelistas de best-sellers ha logrado que varios de sus libros entren en la lista. El novelista de misterio y thriller James Patterson, por ejemplo, tuvo 51 libros en la lista de best-sellers durante el periodo que analizamos.

James Patterson ha vendido más de 100 millones de ejemplares de sus libros, con más de 1.000 millones de US$ en ventas.Image: AP Photo/Wilfredo Lee

En cambio, solo el 14 por ciento de los autores de no ficción tuvo más de un best-seller. Quizá esto se deba a que el género a menudo requiere conocimientos sobre una materia específica. Si un autor escribe principalmente sobre fútbol, neurociencia o incluso sobre su propia vida, es difícil generar 10 libros sobre el tema.

Una curva de ventas universal

Los editores colocan con entusiasmo pegatinas de «New York Times Bestseller» en cada libro que aparece en las 15 posiciones de la lista.

Sin embargo, una cuarta parte de ellos solo aparece brevemente: ocupa un lugar al final de la lista y desaparece tras una sola semana. Solo el 37 por ciento logra cierta permanencia y pasa más de cuatro semanas en la lista de best-sellers. Aún menos –el 8 por ciento– alcanza el primer puesto.

Algunas raras excepciones pueden ocupar un puesto durante años: “The Help” de Kathryn Stockett permaneció en la lista de ficción durante un asombroso total de 131 semanas, mientras que “Unbroken” de Laura Hillenbrand se mantuvo en la lista de no ficción durante un récord de 203 semanas.

Una gran idea errónea es que hay que escribir un megaéxito para entrar en la lista. La mayoría de los títulos de la lista de best-sellers de The New York Times solo venden entre 10.000 y 100.000 ejemplares en su primer año. “The Slippery Year,” una memoria de Melanie Gideon publicada en 2009, entró en la lista con unas ventas anuales inferiores a 5.000 ejemplares.

¿Cómo es posible?

Nuestro conjunto de datos muestra que prácticamente su única oportunidad de entrar en la lista es justo después de la fecha de publicación.

Eso se debe a que, según descubrimos, las ventas de libros siguen una curva de ventas universal: existe una única fórmula matemática que captura las ventas semanales de todos los libros. Además, esa curva tiene un pico pronunciado justo después del lanzamiento, lo que significa que se venden más ejemplares durante las primeras semanas tras la publicación del libro. Las ventas de ficción casi siempre alcanzan su máximo en las primeras dos a seis semanas; en el caso de la no ficción, el pico puede producirse en cualquier momento de las primeras 15 semanas.

Image: EPJ Data Science

Aunque se podría suponer que existen libros pasados por alto que construyen su público lentamente y que acaban llegando a la codiciada lista, en realidad no los hay.

Todo depende del momento

En otras palabras, lo que ocurre durante un breve periodo de tiempo puede anticipar el éxito de un libro.

Por esta razón, el momento de la publicación importa mucho, sobre todo porque el umbral para entrar en la lista varía a lo largo del año.

En febrero o marzo, vender unos pocos miles de ejemplares puede hacer que un libro entre en la lista de best-sellers; en diciembre –cuando las ventas se disparan durante las fiestas–, vender 10.000 ejemplares a la semana puede no garantizar un puesto.

¿Cuándo deberían publicar los autores?

Depende de sus circunstancias. Si carecen de una base de seguidores sólida y su objetivo es simplemente entrar en la lista de best-sellers, lo mejor es apuntar a febrero o marzo.

Al mismo tiempo, aparecer en la lista de best-sellers de The New York Times no garantiza necesariamente que un libro venda más ejemplares. Las investigaciones demuestran que aparecer en la lista tiende a impulsar las ventas solo en el caso de los autores desconocidos, y que el efecto desaparece tras una a tres semanas.

Por tanto, para los autores consagrados o los famosos que ya cuentan con una base de seguidores, aparecer en la lista de best-sellers quizá no importe tanto. En cambio, es probable que quieran maximizar las ventas; en ese caso, lo mejor es publicar a finales de octubre: el lanzamiento coincidirá con el pico de ventas de diciembre, cuando las librerías están llenas de compradores navideños.

La buena noticia es que, si eres como yo –y has escrito varios libros que no llegaron a ser best-sellers–, aún tienes la oportunidad de triunfar: nuestro análisis muestra que solo el 14 por ciento de los novelistas entró en la lista con su primer libro.

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