Uno de los grandes cambios derivados de la pandemia es el cambio de poder que ha dado a los empleados más margen para trabajar desde casa, afirma una profesora de gestión.
El trabajo híbrido llegó para quedarse, afirma; por eso, las empresas deben averiguar qué funciona mejor y perfeccionar sus políticas.
Directivos y trabajadores intentan encontrar su ritmo en la nueva normalidad del trabajo híbrido para maximizar la productividad de los equipos.
En 2023, cree que las empresas deberían reflexionar de forma más sistemática sobre sus políticas y procedimientos para determinar el mejor camino a seguir.
El trabajo híbrido ha llegado para quedarse.
Esa es la predicción de la profesora de gestión de Wharton Martine Haas, a quien se pidió que compartiera cuál cree que será la mayor tendencia laboral de 2023. Aunque la combinación del trabajo a distancia y presencial puede ser difícil, dijo que el modelo híbrido se ha convertido en un legado de la pandemia de COVID-19.
«Muchas empresas han optado por el modelo híbrido durante el último año y han comprobado que no es perfecto, ni mucho menos, pero [este] parece lograr un equilibrio bastante razonable entre lo que quieren los empleados y lo que quieren los empleadores», declaró Haas a Wharton Business Daily en SiriusXM. «Muchas empresas todavía están pensando cómo hacer que funcione lo mejor posible».
Durante los dos peores años de la pandemia, sectores enteros pasaron al trabajo a distancia sin una pérdida medible de productividad, un logro que demostró que era posible incluso en las circunstancias más adversas. En 2022, muchas empresas pidieron a sus trabajadores que volvieran a la oficina, pero hicieron concesiones. En un mercado laboral ajustado y con mucha rotación, las empresas se dieron cuenta de que los empleados querían más flexibilidad y trabajar desde casa al menos unos días a la semana.
Por ello, Haas no cree que muchas empresas mantengan intacta una política de trabajo totalmente a distancia, salvo quizá las pequeñas empresas emergentes, que pueden usarla como incentivo para captar talento, y las empresas tecnológicas, que no requieren tanta comunicación interpersonal.
«Creo que el trabajo a distancia seguirá en algunos sectores, pero el trabajo totalmente a distancia será menos generalizado que el modelo híbrido, que, una vez más, parece ser la opción por la que están apostando muchas empresas ahora», dijo Haas, quien también dirige el Joseph H. Lauder Institute for Management and International Studies.
Según Haas, quizá el cambio más notable derivado de la pandemia sea el cambio de poder que ha dado a los empleados más margen para trabajar desde casa. Hace apenas cinco años, la mayoría de los líderes empresariales ignoraba despreocupadamente las exigencias o los deseos de los trabajadores relacionados con la salud y el bienestar. Pero la escasez de mano de obra, sobre todo en Estados Unidos, ha obligado a las empresas a ceder.
«Creo que ha sido un cambio verdaderamente fundamental», dijo Haas. «Los empleadores se han dado cuenta —y los empleados también— de que la salud mental, el bienestar y el equilibrio entre la vida laboral y personal han adquirido mucha más importancia».
Por supuesto, ese margen de negociación se reducirá si empiezan a caer las sólidas cifras de empleo de Estados Unidos. Haas espera que tanto empleadores como empleados tengan presentes las lecciones del mercado laboral actual y piensen en lo que ocurrirá después. Dijo que ambas partes deben cooperar para «llegar a una situación mejor», especialmente en lo relativo a las políticas de trabajo híbrido.
«Espero que, si la situación se inclina un poco más a favor de los empleadores, estos no se limiten a aprovecharse de ello e ignoren todo lo que han aprendido sobre lo que realmente quieren los empleados», dijo. «Del mismo modo, creo que los empleados no deberían aprovecharse de una posición de mayor poder —que han tenido durante el último año más o menos— para llevar las cosas a extremos que incomoden mucho a los empleadores, porque eso reduce la confianza y genera toda clase de problemas respecto a cómo se sienten los empleadores con que [los empleados] trabajen desde casa al menos parte del tiempo».
La palabra con P
A Haas le preguntaron por otra palabra de moda en el mundo empresarial: productividad. En el punto álgido de la pandemia, la productividad se disparó pese al temor de que el trabajo a distancia la frenara. Pero Haas dijo que no está segura de que haya mucho que extrapolar de aquellos meses intensos y extraordinarios para aplicarlo al futuro del trabajo.
«Productividad es una palabra. Es una palabra limitada. También están la creatividad, la cultura y la mentoría, entre muchas otras cosas que hacen que el entorno laboral vaya más allá de la productividad a corto plazo», dijo. «Tendremos que observarlas todas muy de cerca durante el próximo año».
Haas destacó que directivos y trabajadores están «haciendo todo lo posible» por encontrar su ritmo en la nueva normalidad del trabajo híbrido y que siguen lidiando con cuestiones de igualdad y equidad, sobre todo cuando algunos equipos de una misma empresa no pueden trabajar a distancia. Según dijo, ha llegado el momento de que las empresas diseñen políticas más adaptadas a sus necesidades, basadas en lo que mejor les funciona.
«Creo que 2023 será un año en el que tenga sentido que las empresas den un paso atrás y reflexionen de forma un poco más sistemática», dijo. «Asegurémonos de revisar sistemáticamente nuestras políticas y procedimientos y cómo funcionan las cosas en áreas como recursos humanos, nuestras prácticas de contratación, nuestra tecnología y nuestras necesidades de espacio».
Comparó este enfoque con la creación de grupos de trabajo para cada ámbito prioritario —la implicación y satisfacción de los empleados, la seguridad, la productividad y otros— a fin de determinar el mejor camino a seguir.
«No se conformen con la forma en que empezaron a hacerlo el primer mes, cuando todo el mundo volvió a la oficina», dijo Haas. «Intenten pensar: ¿cómo podemos organizarlo para que tenga éxito?».


