¿Seguro que quieres dejar tu trabajo?

¿Seguro que quieres dejar tu trabajo?
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Llevo 29 años en la misma empresa, así que no tengo mucha experiencia dejando empleadores. Sin embargo, al principio de mi carrera cambié de trabajo por una razón de lo más afortunada. Llegué a OppenheimerFunds en 1986 porque el puesto de analista que acepté entonces ofrecía mayores responsabilidades y una trayectoria profesional más clara que la que tenía en mi empresa anterior.

Por supuesto, esa es una buena razón para cambiar de trabajo. Pero sé que la elección entre dos caminos no siempre está tan clara. Aunque tus instintos te inclinen en una dirección, querrás asegurarte de tomar una decisión que favorezca tus intereses a largo plazo. Tendrás que hacer las comprobaciones necesarias y conocer a fondo tus opciones. Responder a las siguientes preguntas puede ser un buen punto de partida.

  1. ¿Son válidas todas las razones por las que te planteas cambiar de trabajo? Puede que estés pensando en dejar un trabajo porque no te ofrece lo que necesitas o porque te frustra lidiar con problemas recurrentes. Si aún no has perdido toda esperanza, dedica un poco de tiempo a poner a prueba tus suposiciones. Prueba algo que nunca hayas hecho o pide opinión a personas con las que normalmente no sueles hablar. Quizá obtengas una nueva perspectiva o descubras otra forma de afrontar los problemas que podría cambiar significativamente la dinámica en tu trabajo.

  2. ¿Has mantenido una conversación seria con tu jefe actual? Vale la pena reservar un tiempo para hablar con franqueza con tu gerente sobre las dificultades que tienes en tu trabajo actual. Si el alcance de tu puesto te parece demasiado limitado o, en el extremo opuesto, las exigencias del trabajo se han vuelto excesivas, quizá tu jefe tenga soluciones. Cuando se les da la oportunidad, las personas pueden sorprenderte.

  3. ¿Estás jugando con cuidado la carta de otra oferta? Si ya tienes otra oferta, pero aún estás dispuesto a quedarte en tu empresa actual, puedes conversar con tu jefe desde una posición de fuerza y negociar cosas que quizá no te habrías atrevido a plantear de otro modo. Aun así, quizá no quieras revelar la oferta durante la conversación. Los jefes reaccionan de distintas maneras ante esa noticia. Aunque quizá esperes provocar una contraoferta, algunos supervisores podrían interpretar que hayas realizado un proceso completo de búsqueda en otra empresa como una señal de que has perdido tu compromiso con la actual.

  4. ¿Te mantiene en tu puesto la inercia? Quedarte con el diablo que conoces para evitar al que no conoces no debería ser la única razón para conservar un trabajo insatisfactorio. El cambio da miedo y es difícil. Si eres joven, quizá no tengas suficientes ahorros para mantenerte hasta encontrar un trabajo mejor; y las etapas posteriores de la vida traen compromisos inevitables, como hipotecas y obligaciones económicas familiares. Solo tú puedes determinar si es viable económicamente dar el salto. Pero el miedo a lo desconocido no debería impedirte hacerlo. Creo firmemente que nunca se es demasiado mayor para reinventarse. Cuando consigas un trabajo más satisfactorio, quizá lo único que lamentes sea no haber actuado antes.

  5. ¿Estás evaluando otra oferta con realismo? Cuando llegas al límite con problemas que parecen irresolubles, es fácil imaginar que en un lugar nuevo no los habrá. Pero ningún trabajo está exento de dificultades. Al postularte a otra empresa, querrás averiguar todo lo posible sobre su cultura. Eso incluye contactar con conocidos, antiguos colegas o contactos de LinkedIn que quizá hayan trabajado allí. Es cierto que nunca puedes conocer del todo un lugar hasta que estás dentro y en nómina. Aun así, obtener una visión cercana desde fuera te ayudará a evitar suposiciones de que «la hierba siempre es más verde al otro lado».

  6. ¿Se ha vuelto intolerable tu situación actual? Por supuesto, si la respuesta es «Sí», es hora de actuar. Puede que pienses que puedes seguir aguantando, pero tienes que ser sincero contigo mismo sobre el desgaste que el estrés te está causando a ti y a las personas con quienes vuelves a casa cada noche.

Mantén siempre la elegancia

Si las respuestas a estas preguntas te llevan a escribir una carta de renuncia, querrás marcharte con elegancia. Quemar puentes nunca es buena idea, por mucha satisfacción momentánea que pueda darte. Nunca sabes cuándo pueden volver a cruzarse los caminos de las distintas etapas de tu carrera. La impresión duradera que querrás dejar en todos —incluidos tus colegas más difíciles— es la de ser una persona íntegra y elegante.

Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Arthur Steinmetz es presidente del consejo de administración, director ejecutivo y presidente de OppenheimerFunds.

Imagen: Un hombre de negocios camina por una estación en Tokio el 27 de junio de 2008. REUTERS/Yuriko Nakao.

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