Una de las principales preocupaciones de la Cuarta Revolución Industrial es que la inteligencia artificial y la automatización —los robots— eliminarán puestos de trabajo, tanto manuales como de oficina, en diversos sectores.
Aunque C-3PO y WALL-E quizá sean buenos procesando algoritmos, nunca podrán reemplazar por completo en el lugar de trabajo a los seres humanos vivos, que respiran y piensan. Desde la fábrica de automóviles, donde se produce una máquina ajustada con precisión y la seguridad y la funcionalidad son de suma importancia, hasta la sala de operaciones de materias primas, donde las transacciones de alto valor deben tener en cuenta movimientos geopolíticos complejos y rápidamente cambiantes, las empresas de todo tipo siguen necesitando inteligencia humana.
Y estos seres humanos deben tener competencias a medida y una gran capacidad para resolver problemas y tomar decisiones, a fin de desempeñar estos trabajos, que seguirán siendo lucrativos y estables, independientemente de los robots que aparezcan.
Así pues, el verdadero desafío de la Cuarta Revolución Industrial no son los robots, sino que no estamos formando adecuadamente a las personas para los puestos disponibles.
Como ha señalado el Foro Económico Mundial, ha señalado, aunque las perspectivas laborales son positivas, se prevé que, en promedio, los requisitos de competencias cambien en un 42 % solo de aquí a 2022. La recapacitación es una de las principales necesidades y desafíos de nuestra época.
Muchas de estas competencias no se aprenden en un aula universitaria. Las competencias que exige un puesto cualificado en una fábrica de automóviles no se enseñan en la universidad tradicional; y, aunque se coloque a un graduado inteligente y muy instruido, con un título en administración de empresas o matemáticas, en una sala de operaciones de materias primas, no hay garantía de que tenga éxito.
Pero si se pone a una persona inteligente e intuitiva en la planta de la fábrica o en la sala de operaciones para que aprenda la compleja cadena de suministro y observe de cerca a los profesionales más cualificados, no solo se le ofrece un trabajo bien remunerado y con potencial de crecimiento, sino también las competencias a medida que necesita para prosperar en el puesto y en el sector.
Este modelo no es nuevo. Es el aprendizaje profesional, una práctica que las empresas suizas llevan mucho tiempo aplicando. Hoy, las empresas de todo el mundo también harían bien en considerarlo.
Formar a los líderes financieros del futuro
Desde la Edad Media, los estudiantes de Europa han cursado programas de aprendizaje profesional. Hoy, esta tradición sigue muy arraigada en Suiza, donde 2/3 de los jóvenes suizos cursan formación dual, tanto en el aula como en el ámbito profesional en más de 250 campos, desde la atención sanitaria y la informática hasta la electricidad y la cocina, adaptada a los puestos de trabajo disponibles en el mercado.
Y muchas empresas con sede en Suiza han adaptado sus modelos de aprendizaje profesional para ampliar con gran éxito su reserva de talento en el extranjero.
Zurich Insurance necesitaba cubrir puestos de suscripción de seguros y de gestión de siniestros en Estados Unidos. La empresa creó el primer programa de aprendizaje profesional de este tipo en Estados Unidos para el sector de los seguros, similar a el programa que Zurich lleva muchos años ofreciendo en su sede suiza. Zurich colabora con centros universitarios locales para educar y formar a personas que trabajen en áreas esenciales de la empresa.
UBS es otro ejemplo. El banco multinacional de inversión y proveedor de servicios financieros con sede en Suiza también ha extendido su modelo más allá de ese país.
En una publicación reciente, el director ejecutivo de UBS, Sergio P. Ermotti, quien también fue operador bursátil, dijo: «No es ningún secreto que los programas de aprendizaje profesional me apasionan; sé de primera mano lo eficaz que puede ser este tipo de educación y hasta dónde puede llevar a una persona. Al fin y al cabo, empecé mi carrera como aprendiz en un banco local de Lugano, Suiza».
Mercuria, el grupo mundial de energía y comercio de materias primas fundado en Ginebra, también ha adoptado los programas de aprendizaje profesional en Suiza y Estados Unidos para atender nuestra necesidad constante de trabajadores capaces de adaptarse y aprender nuevas competencias.
Tras adquirir en 2014 los negocios de materias primas de J.P. Morgan Chase and Co, constatamos que faltaban programas de formación para incorporar a más personas a esta profesión. Era una oportunidad perdida no solo para nuestra empresa, sino también para quienes buscaban empleos bien remunerados y con gran potencial de crecimiento. Colaboramos con los gobiernos de Estados Unidos y Suiza para crear un programa de aprendizaje profesional que formara a este talento infrautilizado en nuestros centros de Ginebra y Houston.
En Suiza, Mercuria desempeñó un papel decisivo en la creación de puestos de prácticas para estudiantes del máster en Comercio Internacional, Financiación de Materias Primas y Transporte Marítimo de la Universidad de Ginebra. En Estados Unidos, contratamos a veteranos que habían completado su servicio militar para que adquirieran competencias y conocimientos prácticos mediante formación en el puesto de trabajo y educación formal en el aula.
Durante la Semana Nacional del Aprendizaje Profesional que se celebró este noviembre en Washington D. C., la Embajada de Suiza mostró cómo el modelo suizo de aprendizaje profesional puede adaptarse a diversas empresas e industrias, y cómo puede beneficiar a personas de todas las edades y procedencias mediante los principios del aprendizaje permanente. En honor al Día de los Veteranos, algunos aprendices actuales y anteriores de Mercuria hablaron de cómo aprendieron las competencias necesarias para competir y prosperar en este sector tan competitivo.
Chris Inlow se incorporó a la primera promoción de aprendices de Mercuria tras completar el servicio activo en la Marina de Estados Unidos, donde interceptaba a narcotraficantes. También tiene una licenciatura en Ciencias Políticas y un máster en Administración de Empresas. Su formación y experiencia le aportaron competencias como el pensamiento crítico, la toma de decisiones y el trabajo en equipo, que, según afirma, podían «trasladarse al mundo empresarial y abrir el camino a un desarrollo profesional ilimitado en todos los niveles» si se le brindaba la oportunidad adecuada. Tras completar su programa de aprendizaje profesional de un año, Inlow fue contratado a tiempo completo como analista de contratos en Mercuria, en Houston.
Otro ejemplo es Rachel Ramierez, aprendiz actual, que resultó herida cuando su Humvee volcó sobre una mina antitanque. «Como les ocurre a demasiados militares en transición, me sentí perdida cuando me retiraron médicamente del Cuerpo de Marines», explica. Como aprendiz, dice que puede «trasladar al sector empresarial la valiosa experiencia de liderazgo que adquirí en el Cuerpo de Marines».
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con el futuro del trabajo?
El futuro del trabajo exige una colaboración entre los sectores público y privado
En la Cumbre sobre el Futuro del Trabajo del Foro Económico Mundial en Nueva York, celebrada al mismo tiempo que la Semana Nacional del Aprendizaje Profesional, empresas y líderes de opinión examinaron la magnitud de los cambios previstos en los lugares de trabajo del futuro, cambios que solo pueden abordarse mediante alianzas entre los sectores público y privado. Hay un excedente de personas con formación que, sin embargo, no cuentan con las competencias que necesitan las empresas. Y hay empresas con puestos vacantes para los que no encuentran candidatos cualificados. Con los programas de aprendizaje profesional, los gobiernos y el sector privado pueden colaborar para capacitar y recapacitar a los trabajadores de manera rápida, eficiente y adecuada, cubrir estas carencias y, al mismo tiempo, ofrecer oportunidades a comunidades con talento, pero infrautilizadas.
El compromiso de Mercuria en Estados Unidos coincidió con la firma de un acuerdo entre Estados Unidos y Suiza que estableció un marco de cooperación en ámbitos como la formación en el puesto de trabajo, el desarrollo de planes de estudios, el reconocimiento de credenciales, las vías de desarrollo profesional y la ampliación de programas a nuevos sectores. Ahora, más de 30 empresas internacionales con sede en Suiza están llevando o ampliando sus modelos de aprendizaje profesional en sus instalaciones de Estados Unidos, en sectores como la banca, la industria farmacéutica y la automoción.
En colaboración con los gobiernos de Estados Unidos y Suiza y con el Foro Económico Mundial, Mercuria mantendrá su compromiso a largo plazo con el desarrollo de su propia fuerza laboral mediante la recapacitación de seres humanos vivos, que respiran, para afrontar los desafíos de la 4RI, mientras C-3PO y WALL-E siguen procesando algoritmos.



