La red Leadership Insiders es una comunidad en línea donde las personas más reflexivas e influyentes del mundo empresarial responden a preguntas de actualidad sobre carreras profesionales y liderazgo. La respuesta de hoy a la pregunta «¿Qué estrategias sirven para hacer aliados en la oficina?» la escribe Kirsten Helvey, directora de operaciones de Cornerstone OnDemand.
La expresión «hacer aliados» tiene mala fama porque se asocia con algo calculador, frío y político. De hecho, tener una red de aliados en el trabajo es algo positivo y puede incluso determinar el éxito o el fracaso de tu carrera profesional.
Para mí, un aliado en el trabajo es alguien que sé que me apoyará en cualquier iniciativa que intente llevar a cabo. Eso significa que me respaldará en los conflictos laborales, defenderá mi punto de vista en las reuniones y me ayudará a alcanzar mis objetivos generales. Yo puedo hacer lo mismo por esa persona. Es importante que los aliados mantengan una relación beneficiosa para ambas partes.
Al principio de mi carrera, entablé relación con un compañero que considero mi primer aliado en el trabajo. Era uno de los cofundadores de una empresa en la que trabajé y siempre se esforzaba por escuchar lo que tenía que decir o ponerme en contacto con las personas adecuadas que podían ayudarme. Esa relación me mostró que gran parte del éxito en mi trabajo dependía de mi capacidad para aprovechar el apoyo de los demás.
Los aliados son diferentes de los mentores, y es importante distinguirlos. Un gran aliado puede estar por encima, al mismo nivel o por debajo de ti en la cadena de mando. Del mismo modo, los aliados son diferentes de los amigos. Aunque siempre es preferible tener una buena relación personal con un aliado, no es imprescindible. Pueden tener poco en común en el plano personal y, aun así, crear y mantener una relación sana en la oficina.
Los aliados son las personas de la empresa que pueden ayudar a impulsar tus objetivos. De nuevo, no se trata de decidir con quién quieres entablar amistad, sino de identificar a quienes tienen prioridades afines a las tuyas y pueden apoyar tus iniciativas, ya sea directa o indirectamente.
En mi experiencia, hay algunos pasos básicos que puedes seguir para crear alianzas en el trabajo:
Sé directo con tus intenciones
Hace años, cuando Cornerstone aún era una empresa pequeña, contratamos a un nuevo responsable de éxito del cliente. Nunca había conocido a esa persona, pero el día que empezó entré en su oficina, me presenté y le dije: «De verdad necesito que tengas éxito en tu trabajo, porque tu éxito hará que yo también lo tenga. Así que ayudémonos mutuamente». Ser directo hace que ambos estén en sintonía y sienta las bases de una relación beneficiosa para ambas partes.
Averigua qué necesita tu aliado
Después de identificar a un posible aliado y decirle qué necesitas, piensa en cómo podrías serle útil y considera qué le motiva. Si quiere ser quien destaque en un proyecto, ayúdale respaldando sus ideas delante de los demás y reconociendo su mérito ante tus compañeros cuando no esté presente. Otros aliados quizá solo quieran que alguien los escuche; ofréceles entonces un espacio para intercambiar ideas y un entorno seguro donde puedan hablar las cosas.
Sin embargo, algunas personas pueden verte como una amenaza. Eso no significa que no puedan ser aliadas. Solo tienes que averiguar cómo desarmar sus recelos y convertirlas en aliadas. A menudo, las personas se sienten amenazadas porque temen perder algo, como su poder, control o estatus en la empresa. Ser transparente sobre tus intenciones y mostrar cómo les ayudarás a alcanzar sus objetivos puede convertir a cualquier adversario en aliado.
Apóyalos de forma constante
Todas las relaciones sólidas funcionan en ambas direcciones. Si quieres que un aliado se arriesgue por ti, tienes que estar dispuesto a hacer lo mismo. No hay forma más rápida de arruinar una relación que dejar de apoyar a alguien que te ha apoyado.
Al principio de mi carrera, trabajé para una jefa muy exigente que a veces hacía peticiones contradictorias, por lo que a menudo era difícil entender qué esperaba de mí. Mi compañero y yo solíamos consultarnos cuando nos encargaban una tarea. Un día le di un consejo sobre una de sus tareas, pero eso hizo que cometiera un error. Se enfadó mucho conmigo cuando ocurrió. Al final hablamos de la situación, de por qué había pasado y de cómo podíamos evitar que volviera a suceder. Durante un breve tiempo fue incómodo, pero a la larga nos ayudó a fortalecer nuestra relación.
Hacer aliados y colaborar con otras personas de tu organización es fundamental para crecer en el trabajo. Al fin y al cabo, todos intentamos ayudar a nuestras organizaciones a tener éxito, y lo haremos con más eficacia si trabajamos juntos en armonía.


