Estamos entrando en una nueva era de innovación. El ritmo del cambio se está acelerando. En las próximas dos décadas se resolverán más problemas humanos fundamentales que en los dos últimos siglos.
Esto puede aterrorizar a algunos y entusiasmar a otros. Sea cual sea tu perspectiva, la tecnología ya impulsa casi todo lo que hacemos. Basta pensar en cuánto de un día cualquiera está ya impulsado por la tecnología. Esta omnipresencia significa que ya no podemos pensar en la innovación como un conjunto de silos tecnológicos verticales y separados, como la televisión, el audio, la automoción y los teléfonos inteligentes.
Las personas a las que llamo «innovadores ninja» evalúan constantemente las oportunidades que ofrecen estos avances y están preparadas para aprovecharlas. El futuro les pertenecerá. En el futuro —el futuro ninja—, la innovación transformará nuestra forma de trabajar en una medida aún mayor. Los ninjas aprovecharán el momento y sacarán partido de esta transformación.
Seamos sinceros: «trastornar» es una palabra inquietante. Evoca ruptura, interrupción, desorden. Pero también es un verbo transitivo, que ejerce su acción sobre un objeto específico: en este caso, nuestras vidas personales y la economía mundial. Evoca movimiento: un cambio y una transferencia de energía de una dirección a otra. No será una historia desoladora de sistemas informáticos que sustituyen a grandes sectores de la fuerza laboral mundial. Tampoco será una sencilla historia de trabajadores que consiguen un práctico compañero digital para hacer su trabajo más fácil y eficiente. El impacto de la tecnología en gran escala sobre la fuerza laboral será más matizado.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estimó en 2016 que, debido a la tecnología, el 32 % de los empleos serán distintos en un futuro próximo de lo que son hoy. La atención sanitaria es un ejemplo evidente. Habrá abundancia de empleos en el ámbito médico, pero los profesionales recibirán cada vez más ayuda de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial (IA), incluido el aprendizaje automático. Es posible que nos sintamos cada vez más cómodos delegando algunas tareas de diagnóstico y análisis en sistemas de IA probados, pero la innovación ninja, al menos en las próximas dos décadas, ayudará a los médicos, no los reemplazará.
El potencial económico de la IA es enorme. Un estudio de PwC de 2017 pronostica que la IA aportará más de 15 billones de dólares a la economía mundial en 2030. Nadie puede predecir cuántos empleos creará la IA a medida que surjan nuevas interfaces e industrias. El cambio no será uniforme: algunos sectores de nuestra economía experimentarán la revolución de la IA mucho antes que otros. Debemos ser realistas sobre hasta qué punto la tecnología transformará el lugar de trabajo. Debemos tomar en serio la tarea de garantizar que los estudiantes de hoy —entre ellos, los futuros ninjas— estén debidamente preparados para la fuerza laboral del mañana.
La investigación de la Asociación de Tecnología de Consumo (CTA, por sus siglas en inglés) muestra que la falta de confianza del público es uno de los principales obstáculos para el desarrollo y la implementación de la IA. En la era de la conectividad, los macrodatos y la IA, el mundo se plantea una pregunta existencial sobre el papel que desempeñarán las personas en su propio futuro. Para mí, está clarísimo. Los seres humanos pueden y deben dictar las condiciones en las que las innovaciones tecnológicas complementan nuestro trabajo y nuestro ocio. Como ocurre con toda tecnología, depende de nosotros garantizar que la IA actúe con tanta competencia y ética como la entrenemos para hacerlo. Si nos hacemos responsables de cumplir normas de equidad y excelencia, estas se reflejarán en las soluciones de IA que desarrollemos.
Parte de la desconfianza ante la futura innovación ninja también se debe a la falta de comprensión de lo que estos cambios significan para los trabajadores. No cabe duda de que la IA transformará las industrias, pero los medios han exagerado hasta cierto punto el grado en que eliminará empleos. Es comprensible que, cuando las estadísticas sobre la posible pérdida de empleos por la automatización acaparan los titulares, el público se muestre menos dispuesto a leer la letra pequeña sobre cómo la tecnología también está cambiando la naturaleza de los empleos existentes. Por eso, en 2018, la CTA creó un Consejo de la Fuerza Laboral del Siglo XXI: un foro para que la industria aborde la brecha de habilidades en EE. UU. y garantice que el sector tecnológico cuente con el flujo de talento ninja necesario para los millones de empleos que estamos creando, desde analistas de datos hasta programadores y expertos en robótica, entre otros.
Cuando la CTA encuestó a ejecutivos del sector tecnológico sobre sus necesidades de mano de obra en 2018 y de cara al futuro, el 92 % afirmó que esperaba necesitar más empleados con habilidades técnicas en los próximos cinco años. Y el 74 % dijo que era difícil encontrar candidatos con las habilidades y capacidades adecuadas. Las empresas estadounidenses afrontan una gran escasez de profesionales cualificados para puestos de ingeniería de IA y otros cargos altamente técnicos; sin embargo, la mayoría de los estudiantes estadounidenses no cursa estudios avanzados en estos campos. Los estudiantes estadounidenses obtienen menos de la mitad de los títulos de doctorado que se conceden en EE. UU. en muchos campos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).

Aumentar el número de graduados en STEM en EE. UU. es importante para el éxito de nuestra economía, pero los futuros ninjas no necesitan necesariamente un título de posgrado. (De hecho, pese a toda la preocupación por el impacto de los camiones autónomos en el sector del transporte por carretera, entre 2016 y 2018 afrontamos una enorme escasez de conductores dispuestos a aceptar estos empleos). Empresas como Microsoft, Apple e IBM colaboran con centros universitarios comunitarios para elaborar planes de estudio que ajusten la formación de los estudiantes a la escasez de habilidades en la fuerza laboral tecnológica. Modelos innovadores como estos ayudarán a cerrar la brecha de habilidades y a hacer que las carreras tecnológicas sean más accesibles para un mayor número de estadounidenses.
Los futuros ninjas necesitarán habilidades técnicas, pero, más importante aún, deberán actualizar sus conocimientos con regularidad para mantenerse a la vanguardia de una tecnología que evoluciona rápidamente. Esto exige un cambio fundamental de mentalidad que empieza en nuestro sistema educativo. Estamos invirtiendo una cantidad extraordinaria de capacidad intelectual en desarrollar tecnologías que cambiarán nuestra forma de trabajar y, en última instancia, harán que el mundo sea más seguro, eficiente y agradable. Debemos invertir parte de esa capacidad intelectual en modernizar nuestro sistema educativo para que los estudiantes estén preparados para estos nuevos empleos tecnológicos.
Deberíamos acercar la robótica y la programación a más niños desde edades tempranas, para que desarrollen un nivel básico de familiaridad e interés por estos campos fundamentales y lucrativos. Y, dado que sabemos que las personas aprenden de distintas maneras, deberíamos dejar atrás nuestro modelo educativo «igual para todos». Algunos aprendemos visualmente; otros, auditivamente. Algunos necesitan interactuar; otros pueden aprender perfectamente sin una persona. Algunos prosperan en entornos grupales; otros se retraen. La tecnología puede crear experiencias educativas diferentes para cada estudiante, y deberíamos aprovechar la innovación ninja en el aula para personalizar el aprendizaje. También deberíamos mirar más allá del aula y recurrir a programas de aprendizaje en el trabajo, como está haciendo IBM, para garantizar que las necesidades de la industria se correspondan con la formación en habilidades.
La IA, las ciudades inteligentes, los drones y otras tecnologías crearán nuevas categorías de empleos que no existían hace una década. Nuestro objetivo principal es formar y nutrir a los futuros ninjas. Es un objetivo ambicioso, pero eso es lo que hacen los innovadores ninja. Si podemos desarrollar inteligencia artificial, sin duda podemos afrontar el reto de preparar a nuestra fuerza laboral para las consecuencias y oportunidades de la innovación ninja.
Adaptado del libro NINJA FUTURE: Claves del éxito en el nuevo mundo de la innovaciónde Gary Shapiro. Copyright © 2019 de Gary Shapiro. Publicado por William Morrow, un sello de HarperCollins Publishers. Reimpreso con autorización.


