Cómo la IA y las imágenes satelitales pueden erradicar la esclavitud moderna

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  • Hoy hay 40 millones de personas esclavizadas, y el ODS 8.7 se propone reducir esa cifra en 10.000 personas cada día

  • La esclavitud moderna es un fallo del mercado que puede abordarse utilizando IA e imágenes satelitales para identificar riesgos e infracciones en todo el mundo

  • Esta tecnología necesita más inversión y un enfoque integral de políticas para garantizar que el riesgo de esclavitud moderna se tenga en cuenta en las prácticas de mercado

Hoy hay 40 millones de personas esclavizadas. El ODS 8.7 es un compromiso para acabar con la esclavitud moderna, con la ambición de reducir esa cifra en 10.000 personas cada día. James Cockayne, director del Centro de Investigación sobre Políticas de la Universidad de las Naciones Unidas, está convencido de que estamos «muy lejos» de alcanzar esa meta.

Las razones de este fracaso sistémico y persistente son el «precio incorrecto» de la mano de obra, que hace que no se cuantifiquen los verdaderos costos sociales. Peor aún, se recompensa a las empresas por reducir sus costos laborales. Es un fallo del mercado de enormes proporciones, presente en casi todos los países del mundo, que genera unos beneficios globales estimados en 150.000 millones de dólares y constituye el tercer delito más extendido del mundo, después del tráfico de drogas y el contrabando de productos falsificados. La migración forzada y los desastres naturales aumentan los riesgos de explotación de las personas, por lo que la inminente amenaza del cambio climático pone el foco en este problema.

El precio de la esclavitud moderna

La esclavitud moderna ocupa un lugar central en los esfuerzos por transformar los mercados y crear un mundo cohesionado y sostenible. Como dice Cockayne: «Debemos incorporar el riesgo de esclavitud moderna en nuestras prácticas de mercado».

Como ocurre con tantos desafíos mundiales, el éxito de cualquier respuesta depende de los datos: ¿Dónde están las personas esclavizadas del mundo, de qué cadenas de suministro globales forman parte y cómo podemos prever el aumento de los riesgos de explotación humana?

La Universidad de Nottingham, en el Reino Unido, ha aplicado inteligencia artificial a imágenes satelitales para cartografiar patrones de trabajo forzoso y hacer predicciones. Un ejemplo es la cartografía de los hornos de ladrillos en Asia meridional, que han demostrado ser focos de trabajo forzoso y servidumbre por deudas. Este análisis es un ejemplo de innovación incluido en la presentación sobre esclavitud moderna elaborada por la Universidad de las Naciones Unidas y la Universidad Carnegie Mellon para la Reunión Anual de 2020 en Davos.

Respuesta gubernamental (2018): Walk Free Foundation evaluó las medidas adoptadas por 181 gobiernos para alcanzar cinco hitos: apoyo a las personas supervivientes, justicia penal, coordinación, abordaje de los riesgos y cadenas de suministro.Image: earthtime.org

La tecnología resulta visualmente impactante. Puede destacar los matices de la esclavitud moderna: mostrar patrones regionales, el trabajo involuntario de adultos frente al de menores e incluso estadísticas específicas de cada sector. Sin embargo, aún queda trabajo por hacer para desarrollar una imagen más detallada de las diferencias locales y mostrar una mayor variación dentro de los países y las regiones. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos también publicó recientemente un informe que hace un seguimiento de una evaluación sector por sector y determina si las cadenas de suministro extranjeras o locales impulsan el comercio de esclavos. Algunos sectores —la construcción, la pesca y el sector del aceite de palma— suelen generar violaciones de los derechos laborales. Las condiciones de trabajo en estos sectores pueden ser aisladas o peligrosas.

Utilizar los datos para actuar contra la esclavitud moderna

Con estos datos, hay ejemplos contundentes de medidas eficaces contra la esclavitud moderna. Suelen adoptar la forma de embargos comerciales, como las restricciones de acceso a los mercados europeos impuestas a un grupo de los 25 países con peores resultados. Del mismo modo, la Aduana de Estados Unidos puede incautar mercancías importadas cuya cadena de suministro tenga antecedentes ilegales. Tan solo en los últimos meses se han registrado 17 casos de este tipo. Otro caso fue la desinversión del Fondo Soberano de Noruega en 33 empresas de aceite de palma que, según se descubrió, dependían de cadenas de suministro de mano de obra ilegal. Las repercusiones fueron profundas. Varios de los principales bancos estadounidenses siguieron su ejemplo. Cuando se vinculó a Westpac, una empresa australiana de servicios financieros, con la financiación del tráfico de menores, se perdieron puestos directivos y el banco sufrió un duro golpe.

La acción multilateral también está cobrando impulso. Hace dos años, 85 países respaldaron un compromiso colectivo de colaborar con empresas transparentes respecto de los riesgos de las cadenas de suministro, compromiso que cuenta con el apoyo del G20. La UE avanza hacia la adopción de prácticas obligatorias en materia de derechos humanos. La Iniciativa de Liechtenstein es un marco de acción colectiva que busca utilizar las finanzas como palanca para abordar el fallo del mercado que representa la esclavitud moderna.

Estos ejemplos permiten albergar cierta esperanza de que la meta de 10.000 personas al día sea alcanzable, pero, en última instancia, la tecnología necesita desarrollarse más, recibir más inversión y contar con un enfoque integral a nivel de políticas, que sitúe a las personas supervivientes en el centro de los esfuerzos por reducir los riesgos. Un enfoque limitado a los embargos comerciales corre el riesgo de trasladar la carga, ya que las empresas podrían cerrar y las personas trabajadoras quedar aún más expuestas. La clave, entonces, es garantizar que los importadores actúen de forma responsable para que las cadenas de suministro éticas y legales se conviertan en la norma y la esclavitud deje de ser «moderna».

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