¿Semana laboral de cuatro días con sueldo completo? Los avances tecnológicos podrían hacerlo posible

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La gente debería trabajar menos y cobrar lo mismo. Es el llamamiento de uno de los mayores sindicatos del Reino Unido.

El TUC ha aprovechado su conferencia anual de 2018 para dar a conocer su nuevo informe, en el que insta al Gobierno británico a replantearse las prácticas laborales a la luz de los cambios fundamentales que se están produciendo en el lugar de trabajo.

Image: TUC

Los empleadores podrían horrorizarse ante la idea de pagar a las personas lo mismo por trabajar menos horas, pero lo cierto es que hay abundantes pruebas de que esto nos hace más productivos, y no menos.

A medida que la nueva tecnología se abre paso en el lugar de trabajo y aumenta la eficiencia, incluso podríamos ver cómo las semanas de cuatro días se convierten en la norma.

Por qué menos es más

Image: PwC

El TUC considera la innovación tecnológica como la clave de una nueva era de semanas laborales más cortas.

La firma de servicios profesionales PwC calcula que la IA podría añadir más de 200 000 millones de libras (260 000 millones de dólares) a la economía del Reino Unido en 2030. Eso supone un aumento de más del 10 %.

El argumento del TUC es que las ganancias de productividad derivadas de la nueva tecnología deberían repartirse entre todos los trabajadores, y no solo entre los jefes de las empresas.

Sostienen que las nuevas tecnologías, como la IA, la automatización y la robótica, podrían allanar el camino hacia mejores condiciones laborales, que incluyen salarios más altos y cargas de trabajo reducidas.

El TUC afirma que ocho de cada diez trabajadores (81 %) quieren reducir el tiempo de trabajo en el futuro, y la mitad lo haría en forma de un día libre adicional.

Los trabajadores del Reino Unido tienen algunas de las jornadas más largas de Europa.

Image: TUC


Los trabajadores más felices son más productivos

Las empresas preocupadas por el impacto financiero de reducir las horas de trabajo en sus resultados pueden sentirse alentadas por investigaciones que sugieren que trabajar menos no afecta negativamente a la productividad.

Un estudio constató que la productividad, en realidad, disminuye drásticamente con las jornadas más largas. En un caso, quienes trabajaron durante 14 horas adicionales no produjeron nada más en ese tiempo.

Una empresa de Nueva Zelanda completó recientemente una prueba de ocho semanas de una semana laboral de cuatro días. Concedieron a sus unos 200 empleados un día libre adicional cada semana, mientras que las condiciones salariales y laborales siguieron sin cambios.

A pesar de la reducción de horas, los trabajadores fueron un 20 % más productivos y mucho más felices. La empresa calificó el experimento de «éxito rotundo».

En algunos casos, los gobiernos han tenido que intervenir para obligar a las personas a no trabajar tantas horas, con el fin de proteger su salud y bienestar.

En 2016, a los trabajadores franceses se les concedió el derecho a no tener que responder a los correos electrónicos del trabajo después de las 18:00. El “derecho a desconectar”, una noción introducida por el ministro de Trabajo del país, preocupado por el impacto en la salud de la población que supone trabajar fuera del horario de oficina, está ahora consagrada en la ley.

En Corea del Sur, el Gobierno redujo la jornada laboral semanal máxima de 68 a 40 horas, más otras 12 horas de horas extraordinarias, con el objetivo de promover un mayor equilibrio entre vida laboral y personal.

«Será una oportunidad importante para alejarnos de una sociedad de exceso de trabajo y avanzar hacia una sociedad en la que se dedique tiempo a la familia», declaró el presidente Moon Jae-in.

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