Sus palabras importan y tienen un enorme impacto en sus empleados. Evite estas 7 frases y observe cómo se disparan la productividad y el compromiso de sus empleados.
A veces, los líderes hacen declaraciones que tienen un efecto totalmente opuesto al que pretendían. Estas frases pueden decirse con buena intención, pero su interpretación puede ser muy perjudicial. En lugar de propiciar mejoras en la eficiencia y la productividad, pueden tener consecuencias destructivas. Use con mucha cautela las siete frases siguientes y asegúrese de que las personas entiendan lo que intenta comunicar. De lo contrario, en vez de ayudar, es probable que obtenga resultados negativos, como resentimiento, menor creatividad, menos compromiso y una mayor rotación de personal.
1. Ya lo intentamos: Es una afirmación que nace de algo que no funcionó en el pasado. Quizá fue una idea adelantada a su tiempo, o quizá no se ejecutó correctamente. En cualquier caso, no debería usarse para siempre como excusa para no volver a intentarlo. Sobre todo a medida que pasa el tiempo, lo que antes fracasó puede convertirse ahora en un gran éxito.
2. Ese no es tu trabajo: La claridad de las funciones es esencial, y a nadie le gusta que alguien se entrometa en su ámbito sin preguntar. Al mismo tiempo, esta afirmación impide que las personas se esfuercen por hacer más. Es importante animarlas a aprovechar al máximo sus capacidades, y permitirles asumir tareas y proyectos exigentes fuera de su ámbito inmediato puede contribuir a ello.
3. ¿Quién se juega el puesto si esto no funciona?: Para cualquier objetivo o proyecto, debe haber una persona responsable de su éxito. Pero esto se puede plantear de forma positiva. Afirmaciones como esta o «¿A quién despiden si esto no funciona?» crean un ambiente de negatividad y miedo. Esto impedirá que las personas asuman riesgos estratégicos que pueden diferenciar a su empresa.
4. No reinventes la rueda: Si nunca se hubiera «reinventado» la rueda, ¡los Lamborghini y los Porsche circularían sobre 4 discos de madera! Muchas empresas líderes perdieron su ventaja —o incluso quebraron— cuando no intentaron mejorar sus productos. Piense en Kodak, Blockbuster Video, AOL, etc. Otras variantes peligrosas de esta frase son «Si no está roto, no lo arregles» y «Siempre lo hemos hecho así».
5. Eso no funcionará: No descarte sin más la propuesta de alguien. Haga las preguntas adecuadas para llegar al fondo de lo que intentaba hacer o proponer. Ofrezca sugerencias y entable un diálogo interactivo; pronto podría encontrar algo que funcione.
6. Simplemente, termínalo. Esta es otra frase que propicia una cultura del miedo. Como resultado, las personas sienten una enorme presión por cumplir, sin importar cómo lo hagan. En el mejor de los casos, los empleados se tratan peor entre sí y se toman atajos; en el peor, empiezan a recurrir a prácticas que podrían ser poco éticas o incluso ilegales. En su lugar, pregúnteles qué necesitan para terminar el trabajo.
7. Eso ya lo sabía. Puede que sí, pero una frase así, equivalente a «cállate», hará que las personas se sientan insignificantes. Por eso, tendrán menos disposición a expresarse la próxima vez que tengan una idea. Agradézcales la sugerencia o, mejor aún, reconozca que la idea fue suya.
¿Qué otras frases añadiría a esta lista?
Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: David Van Rooy es director sénior de Desarrollo del Liderazgo Global en Walmart.
Imagen: Ignacio Ramos (izquierda), gerente de sección de Hays Recruitment Consultancy, entrevista a Vicente Balmaseda en las oficinas de Hays, en el centro de Madrid, el 5 de diciembre de 2008. REUTERS/Susana Vera.
