Lynda Gratton habló con el pódcast del Club de Lectura del Foro Económico Mundial sobre su libro Redesigning Work: How To Transform Your Organization and Make Hybrid Work for Everyone.
Profesora de Práctica de Gestión en la London Business School, Lynda Gratton es una experta en el futuro del trabajo.
Aquí predice cuáles serán las tendencias laborales y del lugar de trabajo para 2023.
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Un poco más de tiempo en la cama, o para hacer ejercicio, para llevar a los niños al colegio o quizá simplemente para disfrutar de un café sin tener que correr. ¿Qué haría con un día libre adicional cada semana?
Para 2.600 personas que trabajan en 100 empresas del Reino Unido, esa pregunta ya no es un deseo irrealizable, sino una realidad, ya que sus empleadores acaban de aprobar una semana laboral permanente de cuatro días, sin pérdida de salario, según informa The Guardian.
La Campaña de Semana de 4 Días, que lleva a cabo un programa piloto para empresas del Reino Unido, afirma que los empleadores informan de que no hay pérdida de productividad, sino enormes avances en retención de personal y bienestar.
La experta en el futuro del trabajo y profesora de Práctica de Gestión en la London Business School, Lynda Gratton, habló con el pódcast del Club de Lectura del Foro Económico Mundial sobre su último libro, Redesigning Work: How To Transform Your Organization and Make Hybrid Work for Everyone.
Afirma que la semana laboral de cuatro días es solo una de las tendencias laborales que podrían desarrollarse en los próximos meses, como parte de una tendencia más amplia hacia una mayor flexibilidad en el tiempo.
Tendencias laborales que conviene vigilar
Aquí, Gratton destaca algunas de las tendencias laborales que conviene vigilar en 2023…
1. La semana laboral de cuatro días o una mayor flexibilidad
Si observamos las tendencias históricas, sabemos que las horas de trabajo han disminuido, principalmente debido a la tecnología. La tecnología realiza gran parte de los trabajos que antes hacían las personas; los seres humanos necesitan trabajar menos porque el trabajo se reparte entre la población, por lo que las horas de trabajo disminuyen.
La razón por la que creo que la semana laboral de cuatro días podría consolidarse no es en realidad la tecnología, sino las tendencias sociales. Y, concretamente, que muchos padres tienen hoy dos ingresos. Cuando hay dos ingresos, trabajar 10 de cada 14 días resulta muy, muy difícil, con muy poco tiempo libre. Por eso creo que va a ejercer una presión real.
Veo que cada vez más personas dicen ya: “Quiero trabajar cuatro días a la semana, cinco días es demasiado. No tengo tiempo suficiente para hacer todo lo que necesito en cuanto a trámites, en cuanto a criar a los hijos, en cuanto a cuidar de los padres mayores”. Creo que es bastante inhumano que una pareja trabaje cinco días completos a la semana. Veo lo debilitante y agotador que resulta. Así que creo que habrá una presión en ese sentido.
Pero creo que la cuestión del tiempo también va a entrar en la agenda. Escribí un artículo para Harvard Business Review al comienzo de la pandemia y dije que hay dos elementos de la flexibilidad. Uno es el lugar y otro es el tiempo. Creo que hemos explorado a fondo la parte del lugar. Pero ahora también estamos explorando si podríamos ser más flexibles con el tiempo.
2. Más personas se incorporan a la fuerza laboral
Hay muchas cosas que están ocurriendo en relación con la inflación, con el coste de la vida, etc. Es bastante difícil predecir el mercado laboral y lo que harán las personas, pero lo que sí sabemos —y lo recuerdo porque viví el último periodo inflacionista en Europa— es que, en momentos en que la gente se preocupa por sus ingresos y por sus ahorros, es mucho más probable que trabaje. Por tanto, podemos prever que aumente el número de personas que trabajan. La realidad es que, en la mayoría de los países, ya tenemos niveles de participación laboral muy altos.
3. El equilibrio de poder vuelve a cambiar en la guerra por el talento
He hablado con altos directivos que dicen que, en el [equilibrio de poder] entre el empleado y el empleador, parecía que el empleado tenía más. Ven que algunos de sus empleados más talentosos se van. Creo que ese equilibrio va a volver a cambiar a medida que las cosas se endurezcan más y, como la gente se preocupa por perder su empleo, será menos probable que cambie de trabajo. Ya se oye a algunos directivos decir: “Queremos volver a como estábamos antes, no queremos ninguna flexibilidad”.
4. Las personas quieren más autonomía
La mayoría de las personas quieren ir a trabajar y sentir: “He aprendido algo sobre el mundo, sobre mí mismo, sobre el trabajo”, y quieren autonomía. Cuando una empresa ofrece flexibilidad, lo que obtiene el individuo es autonomía: tengo cierta capacidad de elección. Por ejemplo, podría ver la función navideña de mis hijos. Eso vale mucho. Y, por supuesto, lo interesante del tiempo es que tiene distintos valores: el valor de poder ver la función navideña de tu hijo es mucho más valioso que dos horas en las que no habías planeado nada.
Muchas de las cosas que creo que van a ser realmente importantes para el trabajo se reducen a esta cuestión: las personas necesitan autonomía, necesitan poder elegir cómo trabajan, cuándo trabajan y dónde trabajan.
5. Volver a la oficina por las amistades
Resulta que la razón por la que muchos de nosotros volvemos a la oficina es que tenemos un amigo en el trabajo. Hoy he pasado el día en la London Business School y he recorrido el campus para hablar con todos mis amigos, y ha sido absolutamente genial. ¿Quiero hacerlo todos los días? No, porque soy escritora y me gusta escribir desde casa. Pero la amistad es algo que realmente apreciamos.
El reto para un director general es diseñar el trabajo en torno a eso. Es decir, decir: “Cuando estén en la oficina, será una oportunidad para socializar entre ustedes y quizá hablar de cosas importantes, reírse un rato o almorzar juntos. Y cuando estén en casa, esperamos que hagan un trabajo más concentrado”. Ese tipo de discurso es realmente importante y todavía falta. Sigo pensando que este mensaje aún no ha calado.
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