5 formas de graduarse con todas las competencias para la Cuarta Revolución Industrial

Sixty percent of full-time college students fail to complete four-year courses.
Sixty percent of full-time college students fail to complete four-year courses – so why not make them shorter?Image: REUTERS/Russell Boyce
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El mundo cambia rápidamente y, para seguirle el ritmo, la educación superior debe innovar.

Al considerar sus opciones de educación superior, los estudiantes deben preguntarse: ¿el valor de mi educación compensará su coste? ¿Me permitirá mi educación combinar las competencias técnicas que corren el riesgo de ser sustituidas por la automatización con las imperecederas habilidades «blandas»? ¿Me preparará mi educación para una carrera profesional? Y, cuando esté listo para incorporarme al mercado laboral, ¿seguirá existiendo esa carrera?

Las respuestas a estas preguntas no son sencillas. En vísperas de la cumbre del G7 en Montreal, el Instituto de Ética de la IA de Montrealrecopiló las opiniones de unas 400 personas sobre el «Futuro del trabajo» para incorporar a los debates de la cumbre la diversidad y la experiencia directa de la ciudadanía. El proceso de consulta puso de manifiesto dos preocupaciones importantes: la falta de matices y de investigación basada en pruebas para comprender el futuro del trabajo y la educación.

El desafío del subempleo

Según un informe de Burning Glass y el Strada Institute, el 43% de los recién graduados universitarios de Estados Unidos están subempleados en su primer empleo al salir de la universidad. De esos graduados, dos tercios siguen subempleados cinco años después y exactamente la mitad continúa así al cabo de 10 años.

Este subempleo contribuye al devastador problema de la deuda por préstamos estudiantiles, que actualmente asciende a más de 1,5 billones de dólaressolo en Estados Unidos. Entre los más de 44 millones de prestatarios estadounidenses, la deuda media supera los 37.000 dólares y algunos deben cantidades considerablemente mayores.

Y la situación está expuesta a un riesgo cada vez mayor. El informe del Foro Económico Mundial titulado El futuro del empleoprevé que, para 2022, la automatización desplazará 75 millones de puestos de trabajo en todo el mundo. En el mismo período, se crearán 133 millones de nuevos empleos en la economía mundial, pero, en la mayoría de los casos, quienes pierdan sus puestos actuales no tendrán las cualificaciones necesarias para ocupar los nuevos, que ya están surgiendo y, en gran medida, siguen vacantes. La llamada «brecha de competencias»ha sido un problema durante los últimos cinco años, y no se resolverá hasta que nuestras instituciones de educación superior encuentren formas de adaptarse a las nuevas exigencias de la economía mundial.

Repensar la educación superior

A pequeña escala, ya empiezan a arraigar cambios positivos en la educación superior. Estas innovaciones, actualizaciones y nuevas perspectivas sobre la educación superior han demostrado su eficacia en centros concretos, lo que ha mejorado los resultados de los estudiantes y, por consiguiente, de la economía en general. Si en los próximos años se adoptaran más ampliamente ideas como estas, la educación superior podría ser más eficaz para estudiantes, docentes y empleadores.

1. Acortar la experiencia académica

Por lo general, se considera que un título universitario tradicional de cuatro años es un requisito estándar para tener éxito profesional. Sin embargo, en muchos campos, cuatro años de educación superior son innecesarios. En vez de exigir que los estudiantes prolonguen arbitrariamente su formación durante cuatro años, se deberían promover alternativas más específicas, asequibles y prácticas.

La importancia que se atribuye a los títulos de cuatro años puede impedir que muchas personas que no tienen los recursos o la oportunidad de aplazar su carrera profesional durante cuatro años alcancen el mismo nivel de éxito que sus pares. Aproximadamente el 60%de los estudiantes universitarios a tiempo completo no termina la carrera en cuatro años. Este argumento también se aplica a los estudios de posgrado, como Derecho, que, en esencia, es una formación técnica que podría completarse en dos años en lugar de tres.

Como parte del sistema de las grandes écoles de Francia, La Grande Ecole du Numeriquees una red de programas breves y gratuitos de formación digital que no exigen requisitos previos. Estos programas están dirigidos específicamente a jóvenes y tenían como objetivo formar a 10.000 personas para finales de 2018.

2. Dejar de centrarse en las credenciales

Según The Atlantic, el nivel educativo medio en 500 categorías ocupacionales aumentó 1,2 años entre mediados de la década de 1970 y mediados de la de 1990. Durante el mismo período, no aumentó el nivel de estudios requerido para ocupar esos puestos. Esto implica que los trabajadores cursaron —y pagaron— más estudios para realizar los mismos trabajos.

Si los centros educativos y los empleadores dieran menos importancia a las credenciales en papel, que apenas influyen en la preparación efectiva para el trabajo, se alentaría a quienes buscan empleo a mejorar sus cualificaciones de otras formas, por ejemplo, mediante cursos en línea, programas de certificación acreditados, el aprendizaje autodidacta y el emprendimiento.

Con sedes en París y San Francisco, 42es una reinvención completa de la educación superior. No solo no se otorgan credenciales, sino que esta escuela de ingeniería tampoco tiene profesores ni clases. Los estudiantes se hacen cargo de su propia formación y sus compañeros evalúan sus proyectos.

3. Alinear los incentivos de los estudiantes y las instituciones educativas

Una forma de alinear los incentivos de los estudiantes y las instituciones educativas es eliminar o complementar los modelos tradicionales de matrícula con acuerdos de participación en los ingresos (ISA, por sus siglas en inglés).

Con un ISA, los estudiantes pueden completar sus estudios sin la carga de una matrícula elevada y, en su lugar, reembolsar a la institución después de graduarse mediante un porcentaje fijo de sus ingresos. El resultado es un sistema que evita la deuda estudiantil, responsabiliza a los centros del éxito de sus estudiantes y ofrece a más personas que de otro modo no tendrían acceso a la educación superior la oportunidad de asistir a los centros que elijan.

Situado en Ruanda, Akilah Institutese define como un centro universitario para mujeres «radicalmente diferente», con un enfoque académico en la sostenibilidad. Akilah Institute se ha asociado con la empresa alemana Chancenpara ofrecer financiación mediante ISA para profesiones muy demandadas, como sistemas de información, gestión hotelera, gestión empresarial y emprendimiento.

4. Forjar vínculos más estrechos entre la industria y la educación

Cuando las instituciones de educación superior se asocian con la industria, todos salen beneficiados. Los estudiantes acceden a más mentores y prácticas, los centros mejoran la pertinencia de sus planes de estudios y las empresas pueden elegir primero entre los talentos emergentes.

Hyland, una empresa de software con sede en Ohio, se asocia con una institución local de educación superior, además de con centros de secundaria y bachillerato. A través de la docencia compartida, las clases magistrales a cargo de invitados, el patrocinio de proyectos en equipo y la mentoría, la colaboración beneficia tanto a los estudiantes como a Hyland. Unos vínculos más sólidos se traducen en mejores resultados para los estudiantes y en una fuente continua de candidatos para la empresa.

5. Implementar el aprendizaje basado en proyectos

Las carreras actuales requieren creatividad, pensamiento crítico, habilidades interpersonales, capacidad de redacción, aptitudes para hacer presentaciones y capacidad de negociación. Elaborar y presentar un argumento razonado, hacer las preguntas adecuadas y buscar las respuestas: estas competencias deben enseñarse junto con cualquier tipo de formación técnica.

Una forma de integrar estas competencias del mundo real en el aula es mediante el aprendizaje basado en proyectos. Al planificar, diseñar y ejecutar sus propios proyectos, los estudiantes aprenden a desenvolverse como lo harán en nuestro mercado laboral, en constante evolución.

Con sede en San Francisco, Make Schoolofrece una licenciatura de dos años en informática aplicada, pionera en su género. Los estudiantes reciben el trato de desarrolladores júnior y participan en un aprendizaje basado en proyectos, con un plan de estudios que combina artes liberales, informática y desarrollo del carácter.

Estas son cinco innovaciones y ejemplos de centros que están rediseñando la educación superior. Si estas soluciones se adoptan más ampliamente, la educación superior será más accesible, asequible y pertinente para el siglo XXI.

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