El McKinsey Global Institute utilizó macrodatos para examinar 4 millones de historiales laborales reales y concluyó que la experiencia laboral significativa es fundamental para el desarrollo del capital humano.
Las organizaciones eficaces que dan prioridad al aprendizaje y al desarrollo pueden influir enormemente en que una persona alcance o no su potencial.
El capital humano suele estudiarse en el contexto de cómo las inversiones en desarrollo durante la primera infancia, educación y atención sanitaria se traducen en una fuerza laboral más productiva. Pero en última instancia, el capital humano es el potencial de cada persona.
Su desarrollo continúa mucho después de que termina la educación formal, a medida que las personas adquieren nuevas habilidades en el trabajo y desarrollan capacidades que las acompañan durante el resto de su carrera profesional. Esta dinámica es fundamental, ya que el capital humano representa dos tercios de la riqueza promedio de una persona. Una nueva investigación del McKinsey Global Institute concluye que la experiencia laboral está vinculada a la mitad de ese valor —y, a menudo, a mucho más en el caso de las personas con menos estudios—.
Utilizamos macrodatos para examinar unos cuatro millones de historiales laborales reales de trabajadores de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido e India. Prestamos especial atención a los conjuntos específicos de habilidades que se requerían en cada puesto que ocupaban a lo largo del tiempo y analizamos cómo los cambios de empleo afectan a los ingresos.
Estas son tres conclusiones clave:
#1 La experiencia laboral es un factor más importante para los ingresos de los trabajadores con menos estudios
Para quienes empiezan sin la ventaja de credenciales que indiquen su valor a los posibles empleadores, adquirir conocimientos y habilidades mediante la experiencia laboral es la principal estrategia para progresar en el mercado laboral. Es posible que las personas no puedan controlar factores como su crianza familiar o la calidad de las escuelas de su zona, pero sí pueden elegir en cierta medida las ocupaciones que ejercen y las organizaciones a las que se incorporan; esas decisiones son especialmente importantes para quienes empiezan en empleos mal remunerados.
Las personas acumulan experiencia y habilidades con cada puesto que desempeñan a lo largo de su vida laboral. El aumento de los ingresos de quien pasa de lavar platos a preparar alimentos, luego a cocinar en una línea de cocina y, finalmente, a ser segundo chef, se debe casi por completo a las técnicas y los trucos del oficio aprendidos en el trabajo. Además de permitirle adquirir habilidades, la experiencia laboral le proporciona a esa persona un historial profesional, valioso en sí mismo por la señal que transmite a posibles empleadores futuros.
La experiencia laboral representa entre el 40 y el 43 % de los ingresos promedio a lo largo de la vida en Estados Unidos, Alemania y Reino Unido, pero el 58 % en India, donde menos personas cursan estudios superiores. En general, quienes no tienen un título universitario y empiezan en empleos mal remunerados dependen más de la experiencia laboral. Por ejemplo, esta representa entre el 65 y el 75 % de los ingresos a lo largo de la vida de quienes empiezan como instaladores de baldosas o cajeros en Estados Unidos, frente al 35 % en el caso de médicos o abogados.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial respecto al futuro del trabajo?
#2 Cambiar de puesto puede dar buenos resultados, sobre todo cuando se toman decisiones audaces
En nuestra muestra, aproximadamente un tercio de los trabajadores de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido, y casi una cuarta parte de los de India, siguen una trayectoria que les permitiría subir uno o más quintiles en cuanto a ingresos estimados a lo largo de la vida, en comparación con el punto de partida de su carrera.
Las habilidades adquiridas mediante la experiencia representan entre el 60 y el 80 % de los ingresos a lo largo de la vida de quienes ascienden, pero solo entre el 35 y el 55 % de quienes se mantienen en el mismo nivel o descienden.
Los grupos con movilidad ascendente no solo cambiaron de puesto con mayor frecuencia, sino que también dieron pasos más audaces que ampliaron considerablemente sus habilidades. Con cada cambio de puesto después del primero, aislamos la proporción de habilidades distintas que exige el nuevo puesto para determinar la «distancia de habilidades» del cambio. La distancia mediana de habilidades por cambio de puesto es del 25 % o más. Los grupos con movilidad ascendente de Estados Unidos e India hicieron cambios con una distancia media de habilidades del 30 al 40 %. Quienes se mantuvieron en el mismo nivel registraron un promedio de solo entre el 20 y el 30 %.
#3 Las personas se benefician de la experiencia temprana en organizaciones eficaces
Los empleadores que obtienen buenos resultados en indicadores relacionados con la salud organizativa, la formación y la promoción interna parecen impulsar el progreso de las personas. Sus empleados tenían más probabilidades de ascender. Si se controlan las diferencias entre ocupaciones, el tiempo que se pasa al comienzo de la carrera en una organización que da prioridad al aprendizaje y al desarrollo es uno de los factores más influyentes para determinar las perspectivas futuras de una persona.
Los datos ofrecen una advertencia a las empresas: el 80 % de los cambios de empleo implicó que las personas se trasladaran a nuevos empleadores. Esto señala una gran oportunidad perdida. Los trabajadores entienden el valor del aprendizaje y el desarrollo, y cada vez se sienten más capacitados para cambiarse a empleadores que les ofrezcan oportunidades de adquirir nuevas habilidades y ascender. Las empresas, muchas de las cuales afrontan un aumento de la rotación de personal y escasez de mano de obra, tendrán que responder. Esto exige renovar el énfasis en la mentoría y en el diseño de trayectorias profesionales internas que ofrezcan a los empleados una variedad más amplia de experiencias.
Las empresas llevan mucho tiempo lidiando con el hecho de que invertir en el desarrollo de un empleado puede hacerlo más atractivo para otros empleadores. Puede parecer contradictorio intensificar la apuesta por el aprendizaje y el desarrollo cuando los trabajadores tienen cada vez más movilidad, pero, de hecho, esto es más importante que nunca.




