3 lecciones clave sobre cómo dejar un empleo

3 lecciones clave sobre cómo dejar un empleo
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Para muchas personas, dejar un empleo voluntariamente puede resultar incómodo, embarazoso o francamente desagradable. Pero casi nunca debería ser así. Es posible, y también importante, hacer que la transición entre empleos sea una experiencia positiva.

Dejé EY tres veces a lo largo de mi carrera. Cada vez que me fui, hice todo lo posible por aprender de la experiencia y aprovecharla. Y esa es una de las principales razones por las que no me fui simplemente tres veces: volví cada vez.

Al recordar los empleos que he dejado, hay tres lecciones que destacan:

Nunca quemes un puente si no tienes que hacerlo, y casi nunca es necesario.

He tenido suerte a lo largo de mi carrera. Trabajé en el Senado de Estados Unidos, fundé mi propia empresa y fui subsecretario del Tesoro para Política Fiscal del presidente George W. Bush. En el proceso, como dije, dejé EY en tres ocasiones distintas. Y, por supuesto, también dejé cada uno de esos empleos.

Sin importar adónde fuera, EY seguía atrayéndome de vuelta. Me alegro de no haber quemado ese puente. Me alegro de haber mantenido el contacto con las fantásticas personas que había conocido. Porque, al mirar atrás ahora —y al mirar hacia adelante—, EY destaca como una parte fundamental de mi carrera y de mi vida.

Hay una buena lección aquí para cualquiera que cambie de empleo: irse en buenos términos no solo es más agradable, sino que también es una buena idea. Esto es cierto tanto si cambias de departamento o de empresa como si pasas a una industria completamente distinta. Nunca sabes adónde te llevará la vida.

Puedes dejar un empleo, pero eso no significa que dejes atrás a las personas que te apoyaron, a los amigos que hiciste o a quienes ayudabas. Así que no dejes a tus compañeros de trabajo en la estacada. Avisa con suficiente antelación. Deja todo en orden antes de irte. Y, una vez que te hayas ido, mantén el contacto. Te alegrarás de haberlo hecho, aunque nunca regreses.

Vete por los motivos adecuados.

Muchas veces, la gente deja su empleo para encontrar un salario más alto en otro lugar. Y a menudo es una decisión acertada. Pero recuerda que el salario no siempre es lo más importante que debes tener en cuenta.

Cuando decidí fundar mi propia empresa, sabía que corría un gran riesgo de no tener un salario estable. Cuando me fui para convertirme en subsecretario del Tesoro para Política Fiscal, eso supuso una gran reducción salarial. Tuve que sopesar cuidadosamente estos factores, sobre todo con cuatro hijos pequeños en casa. Al final, en ambos casos decidí que el desafío y la oportunidad merecían la pena. Pero no fueron decisiones fáciles.

Sin embargo, fueron las decisiones adecuadas para mí. Las personas que conocí en el gobierno, los amigos con quienes fundé nuestra empresa y las habilidades que desarrollé —desde forjar consensos hasta construir una marca personal— me ayudan a hacer mejor mi trabajo hoy. No estaría donde estoy sin esas experiencias.

Los «motivos adecuados» para buscar nuevas oportunidades son distintos para cada persona. Puede que busques un mejor salario, un estilo de vida diferente o una carrera que te ofrezca distintas posibilidades de crecimiento personal o profesional.

Pero, pase lo que pase, antes de aceptar un nuevo empleo, detente y piensa de verdad en qué es lo más importante para ti y a qué estás dispuesto a renunciar. Tener claro y estar seguro del motivo por el que te vas en busca de otra oportunidad puede marcar la diferencia.

Si eres gerente, crea una cultura que acompañe a las personas incluso después de que se vayan.

Es importante crear una cultura en la que las personas se sientan valoradas y encuentren desafíos, una cultura que les permita crecer. En última instancia, tu organización debe ser un lugar donde las personas aprendan las habilidades que necesitan para dar el siguiente paso en sus carreras, sea cual sea. Yo lo llamo «pulir su marca personal».

En EY, nuestra promesa a todas las personas que trabajan con nosotros es que, siempre que te incorpores a EY, por mucho tiempo que te quedes, la excepcional experiencia EY te acompañará toda la vida.

Como resultado, hemos formado —y seguimos formando— líderes que desarrollan carreras exitosas en EY y luego pasan a ocupar algunos de los puestos más interesantes en el mundo empresarial, el gobierno y el ámbito académico. Hoy contamos con más de 750.000. Si piensas en casi cualquier sector importante, es muy probable que encuentres a algún exalumno de EY destacando en él.

Los cambios de empleo son oportunidades para crecer, afrontar desafíos y vivir nuevas experiencias. Pero a menudo el empleo que dejas atrás es tan importante como el que estás a punto de comenzar. Las personas que conociste y las experiencias que viviste son tan valiosas como las que vendrán después.

Así que ve un paso más allá. No te limites a hacer el papeleo, recoger tus cosas del escritorio y despedirte. Haz que la transición, las experiencias y las relaciones cuenten todo lo que valen. Es la decisión adecuada, sin importar adónde vayas después. Y quién sabe, ¡quizá algún día regreses!

Este artículo se publica en colaboración con LinkedIn. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.

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Autor: Mark Weinberger es presidente y director ejecutivo global de EY.

Imagen: Un empleado estrecha la mano de su antiguo jefe. REUTERS/Jim Young

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