La disrupción causada por la pandemia y la aceleración de la innovación afectará a las plantillas, las culturas laborales y las industrias durante los próximos años.
La tasa de creación de empleo sigue siendo superior a la de destrucción de empleo, aunque las oportunidades que surjan requerirán conjuntos de competencias distintos, lo que acelera la necesidad de mejorar las habilidades de la fuerza laboral.
Los empleadores deben invertir en el reciclaje profesional y la recualificación de sus empleados, al tiempo que nivelan el terreno de juego e incorporan una mayor equidad y justicia social en la fuerza laboral del futuro.
Hace un año, las empresas de Estados Unidos cerraron sus oficinas de forma repentina, enviaron a los empleados a casa con sus portátiles y con la vaga esperanza de volver al trabajo en cuestión de semanas. Desde entonces, la pandemia de COVID-19 obligó a una gran parte de la fuerza laboral mundial a someterse a un experimento de trabajo remoto a una escala nunca vista. No es de extrañar que el 79 % de los trabajadores de oficina se sintiera enormemente desprevenido para afrontar esta nueva realidad.
Si bien es cierto que la pandemia de COVID-19 derribó las barreras culturales y tecnológicas que en el pasado habían impedido trabajar desde casa, también ha coincidido con el ritmo acelerado de la innovación, lo que ha generado una disrupción de doble vertiente que ha dejado a muchos trabajadores preguntándose: «¿Cómo seguiré siendo relevante, conservaré mi trabajo o encontraré uno en el futuro?»
Doble disrupción provocada por la pandemia y la innovación acelerada
En HP hemos visto cómo esta transformación sísmica de las economías y las plantillas se ha convertido en un mecanismo impulsor para que la mayoría de los trabajadores de oficina del mundo replanteen su futuro profesional y tomen el control del mismo. Según el Estudio sobre la evolución del trabajo de HP, en lugar de esperar el apoyo de sus empleadores, casi uno de cada tres empleados tomó la iniciativa de recualificarse y realizó inversiones significativas en suministros y tecnologías para la oficina en casa, y algunos comprobaron que podían tener más éxito como emprendedores.
En una charla informal grabada recientemente con Saadia Zahidi, directora gerente del Foro Económico Mundial, analizamos cómo la doble disrupción de la pandemia y la innovación acelerada afectará a las plantillas, las culturas laborales y las industrias durante los próximos años. Estas son nuestras conclusiones:
1. Se avecina una «brecha de oportunidades»: En el pasado, los trabajadores con títulos universitarios y formación especializada se sentían relativamente a salvo de la automatización, pero hoy la realidad es que no lo están. Los recientes avances en inteligencia artificial y aprendizaje automático, acelerados por la pandemia, han creado algoritmos capaces de superar a los profesionales de cuello blanco en determinadas partes de su trabajo. Además, según una encuesta de Deloitte de 2020, casi ocho de cada diez directivos de empresas afirman que ya han implementado alguna forma de RPA (automatización robótica de procesos) para agilizar las operaciones, mientras que otro 16 % planea hacerlo en los próximos tres años.
A pesar de la pandemia, la tasa de creación de empleo sigue siendo superior a la tasa de destrucción de empleo. Sin embargo, los puestos y oportunidades que surjan requerirán conjuntos de competencias muy diferentes, lo que acelera la necesidad urgente de recualificar a la fuerza laboral. De hecho, el 44 % de los empleadores ya reconoce la necesidad de contar con una fuerza laboral centrada en las competencias digitales para sobrevivir.
2. Los empleadores deben invertir en el reciclaje profesional y la recualificación de sus empleados: El informe del Foro “The Future of Jobs Report 2020” muestra que las dificultades solo se han agravado en los sectores que ya tenían problemas para transformarse digitalmente antes de la pandemia (comercio minorista, hostelería y viajes), mientras que los sectores basados en funciones impulsadas digitalmente y centradas en el factor humano (análisis de datos, recursos humanos y economía verde) están preparados para la resiliencia.
Las propias investigaciones de HP muestran que este clima de inseguridad laboral empuja a los empleados a tomar las riendas y a reciclarse con las competencias necesarias para triunfar en los puestos actuales y futuros, mientras que el 50 % de las pequeñas y medianas empresas recurren a su plantilla para ayudar a definir estrategias de innovación. Esta alianza entre empleados y empleadores, así como la capacidad de aplicar los incentivos y los programas de formación adecuados, es fundamental para que las empresas afronten con éxito estos cambios.
3. La inclusión es imperativa: En muchas economías avanzadas, las desigualdades sistémicas y flagrantes han puesto al descubierto grietas en la diversidad en el lugar de trabajo, agravadas por la pandemia y la recesión mundial. No es ningún secreto que las mujeres, los trabajadores más jóvenes y las minorías raciales se cuentan entre los más afectados, y que es ahí donde deben centrarse los esfuerzos. Pero existe una oportunidad para nivelar el terreno de juego e incorporar una mayor equidad y justicia social en la fuerza laboral del futuro. Trabajar desde casa, a pesar de sus desafíos, ofrece la flexibilidad necesaria para contratar a personas de más grupos demográficos —geográfica y racialmente— y crear más oportunidades para que sectores de la fuerza laboral accedan a puestos de alta dirección.
¿Qué hace el Foro Económico Mundial en relación con el futuro del trabajo?
Los efectos de la pandemia han provocado repercusiones a largo plazo en la fuerza laboral mundial, pero un renovado énfasis en la recualificación puede ayudar a las empresas a preparar a sus trabajadores para los empleos del mañana. Los empleadores deben ofrecer soluciones tecnológicas a sus empleados para ayudar a desarrollar tanto las competencias técnicas como las blandas, con el fin de afrontar la disrupción continua.


