El 90 % de los profesionales de alto rendimiento lo tienen. ¿Y tú?

A woman with a book sits on a bench at the departure area at the Fraport airport in Frankfurt November 14, 2012. Frankfurt airport's new Mandarin-speaking personal shopper service is just one example of how leisure and travel firms in crisis-struck Europe are trying to tap into the seemingly inexhaustible spending power of Chinese tourists. Value-added tax (VAT) refund data shows that Chinese travellers, who could overtake Germans as the world's biggest spenders on foreign travel this year, top the tax free shopping leaderboard in European cities like Paris, London and Frankfurt. Picture taken November14, 2012. REUTERS/Lisi Niesner (GERMANY - Tags: BUSINESS TRAVEL) - RTR3AXH4
Dr Travis Bradberry looks at the qualities shared by people with emotional intelligence.Image: REUTERS/Lisi Niesner
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Cuando la inteligencia emocional (IE) llegó por primera vez al gran público, sirvió para explicar un hallazgo peculiar: las personas con un coeficiente intelectual medio superan a las de coeficiente más alto el 70 % de las veces. Esta anomalía puso patas arriba la creencia generalizada de que el CI era la única fuente del éxito.

Décadas de investigación apuntan ahora a la inteligencia emocional como el factor decisivo que distingue a los profesionales estrella del resto. La relación es tan estrecha que el 90 % de quienes tienen un rendimiento superior posee una inteligencia emocional alta.

La inteligencia emocional es ese «algo» intangible que hay en cada uno de nosotros. Influye en cómo gestionamos nuestra conducta, afrontamos las complejidades sociales y tomamos decisiones personales para lograr resultados positivos.

A pesar de la importancia de la IE, su naturaleza intangible hace muy difícil saber cuánta tienes y qué puedes hacer para mejorar si te falta. Siempre puedes realizar una prueba validada científicamente, como la que incluye el libro Inteligencia emocional 2.0 .

Por desgracia, las pruebas de IE de calidad (válidas científicamente) no son gratuitas. Así que analicé los datos de las más de un millón de personas a las que TalentSmart ha evaluado para identificar las conductas que caracterizan una IE alta. A continuación, encontrarás señales claras de que tienes una IE alta.

Tienes un vocabulario emocional amplio

Todas las personas experimentan emociones, pero solo unas pocas saben identificarlas con precisión cuando aparecen. Nuestra investigación muestra que solo el 36 % de las personas puede hacerlo, lo que resulta problemático porque las emociones que no se identifican suelen malinterpretarse, y eso lleva a decisiones irracionales y acciones contraproducentes.

Las personas con una IE alta dominan sus emociones porque las comprenden, y para ello utilizan un amplio vocabulario de sentimientos. Aunque muchas personas quizá se describan simplemente como «mal», quienes tienen inteligencia emocional pueden precisar si se sienten «irritables», «frustrados», «abatidos» o «ansiosos». Cuanto más específica sea la palabra que eliges, mejor comprenderás exactamente cómo te sientes, qué lo provocó y qué deberías hacer al respecto.

Sientes curiosidad por las personas

Sean introvertidas o extrovertidas, las personas con inteligencia emocional sienten curiosidad por quienes las rodean. Esta curiosidad nace de la empatía, una de las vías más importantes para alcanzar una IE alta. Cuanto más te importen los demás y lo que están viviendo, más curiosidad sentirás por ellos.

Aceptas el cambio

Las personas con inteligencia emocional son flexibles y se adaptan constantemente. Saben que el miedo al cambio paraliza y representa una gran amenaza para su éxito y felicidad. Están atentas a los cambios que acechan a la vuelta de la esquina y preparan un plan de acción por si se producen.

Conoces tus fortalezas y debilidades

Las personas con inteligencia emocional no solo comprenden las emociones; saben en qué destacan y en qué son muy malas. También saben quién las saca de quicio y qué entornos (tanto situaciones como personas) les permiten tener éxito. Tener una IE alta significa conocer tus fortalezas y saber apoyarte en ellas y aprovecharlas al máximo, sin permitir que tus debilidades te frenen.

Sabes juzgar bien el carácter de las personas

Gran parte de la inteligencia emocional se reduce a la conciencia social: la capacidad de interpretar a los demás, saber cómo son y comprender lo que están viviendo. Con el tiempo, esta habilidad te convierte en un juez excepcional del carácter. Las personas no son un misterio para ti. Sabes cómo son y comprendes sus motivaciones, incluso las que ocultan bajo la superficie.

Es difícil ofenderte

Si tienes una idea clara de quién eres, es difícil que alguien diga o haga algo que te saque de tus casillas. Las personas con inteligencia emocional tienen confianza en sí mismas y una mentalidad abierta, lo que les da una piel bastante gruesa. Incluso puedes reírte de ti mismo o dejar que otros bromeen contigo, porque sabes distinguir mentalmente entre el humor y la humillación.

Dejas atrás los errores

Las personas con inteligencia emocional toman distancia de sus errores, pero sin olvidarlos. Al mantenerlos a una distancia prudente, pero lo bastante cerca como para consultarlos, pueden adaptarse y hacer ajustes para tener éxito en el futuro. Hace falta una conciencia de uno mismo refinada para caminar por la cuerda floja entre obsesionarse y recordar. Darle demasiadas vueltas a tus errores te vuelve ansioso y temeroso de actuar, mientras que olvidarlos por completo hace que los repitas. La clave del equilibrio está en tu capacidad de convertir los fracasos en pequeñas lecciones para mejorar. Esto te ayuda a levantarte enseguida cada vez que te caes.

No guardas rencor

Las emociones negativas que acompañan al rencor son, en realidad, una respuesta al estrés. Basta con pensar en lo ocurrido para que tu cuerpo entre en modo de lucha o huida, un mecanismo de supervivencia que te obliga a plantar cara o salir corriendo cuando te enfrentas a una amenaza. Cuando la amenaza es inminente, esta reacción es esencial para sobrevivir; pero si pertenece a un pasado lejano, aferrarte a ese estrés causa estragos en el cuerpo y puede tener consecuencias devastadoras para la salud con el tiempo. De hecho, investigadores de la Universidad de Emory han demostrado que aferrarse al estrés contribuye a la hipertensión y las enfermedades cardíacas. Guardar rencor significa aferrarse al estrés, y las personas con inteligencia emocional saben que deben evitarlo a toda costa. Dejarlo ir no solo te hace sentir mejor ahora, sino que también puede mejorar tu salud.

Neutralizas a las personas tóxicas

Tratar con personas difíciles resulta frustrante y agotador para la mayoría. Quienes tienen una IE alta controlan sus interacciones con personas tóxicas manteniendo sus emociones bajo control. Cuando necesitan enfrentarse a una persona tóxica, abordan la situación con racionalidad. Identifican sus propias emociones y no dejan que la ira o la frustración alimenten el caos. También tienen en cuenta el punto de vista de la persona difícil y son capaces de encontrar soluciones y puntos en común. Incluso cuando todo se descontrola por completo, las personas con inteligencia emocional saben tomarse con cierta distancia a la persona tóxica para evitar que las hunda.

No buscas la perfección

Las personas con inteligencia emocional no se proponen alcanzar la perfección porque saben que no existe. Los seres humanos somos falibles por naturaleza. Cuando tu objetivo es la perfección, siempre te queda una persistente sensación de fracaso que te hace querer rendirte o esforzarte menos. Acabas dedicando el tiempo a lamentar lo que no lograste y lo que deberías haber hecho de otra manera, en vez de seguir adelante con ilusión por lo que has conseguido y lo que alcanzarás en el futuro.

Te desconectas

Desconectarse con regularidad es señal de una IE alta, porque te ayuda a mantener el estrés bajo control y a vivir el presente. Si estás disponible para el trabajo las 24 horas del día, los 7 días de la semana, te expones a un bombardeo constante de factores estresantes. Obligarte a desconectarte e incluso —¡ay!— apagar el teléfono le da un respiro a tu cuerpo y a tu mente. Los estudios han demostrado que algo tan sencillo como tomarse un descanso del correo electrónico puede reducir el estrés. La tecnología permite la comunicación constante y genera la expectativa de que deberías estar disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Es muy difícil disfrutar de un momento sin estrés fuera del trabajo cuando en cualquier momento puede llegarte al teléfono un correo que altere el curso de tus pensamientos y te haga pensar (léase: estresarte) en el trabajo.

Limita tu consumo de cafeína

El consumo excesivo de cafeína desencadena la liberación de adrenalina, que es la fuente de la respuesta de lucha o huida. Este mecanismo deja de lado el pensamiento racional en favor de una respuesta más rápida que garantice la supervivencia. Es estupendo cuando te persigue un oso, pero no tanto cuando respondes a un correo electrónico cortante. Cuando la cafeína pone el cerebro y el cuerpo en este estado de estrés de hiperactivación, las emociones se imponen a tu conducta. La larga vida media de la cafeína hace que sigas así mientras tarda lo suyo en salir del organismo. Las personas con una IE alta saben que la cafeína puede causar problemas y no dejan que las domine.

Duermes lo suficiente

Es difícil exagerar la importancia del sueño para aumentar tu inteligencia emocional y controlar los niveles de estrés. Mientras duermes, el cerebro se recarga literalmente: repasa los recuerdos del día y los almacena o descarta (lo que provoca los sueños), para que te despiertes alerta y despejado. Las personas con una IE alta saben que el autocontrol, la atención y la memoria disminuyen cuando no duermen lo suficiente o no duermen bien. Por eso, dan prioridad al sueño.

Frenas en seco el diálogo interno negativo

Cuanto más rumias los pensamientos negativos, más poder les das. La mayoría de nuestros pensamientos negativos no son más que eso: pensamientos, no hechos. Cuando sientes que algo siempre o nunca ocurre, se trata simplemente de la tendencia natural del cerebro a percibir amenazas (exagerando la frecuencia o la gravedad de un suceso). Las personas con inteligencia emocional separan sus pensamientos de los hechos para salir del ciclo de negatividad y avanzar hacia una perspectiva nueva y positiva.

No dejarás que nadie limite tu alegría

Cuando tu placer y satisfacción dependen de las opiniones de otras personas, dejas de ser dueño de tu propia felicidad. Cuando las personas con inteligencia emocional se sienten bien por algo que han hecho, no permiten que las opiniones ni los comentarios mordaces de nadie se lo arrebaten. Aunque no es posible dejar de reaccionar a lo que los demás piensan de ti, no tienes por qué compararte con ellos y siempre puedes tomarte sus opiniones con cautela. Así, independientemente de lo que piensen o hagan los demás, tu autoestima nace de tu interior.

Para concluir

A diferencia del CI, la IE es muy maleable. Al entrenar el cerebro y practicar repetidamente nuevas conductas emocionalmente inteligentes, este crea las vías necesarias para convertirlas en hábitos. A medida que el cerebro refuerza el uso de estas nuevas conductas, se debilitan las conexiones que sustentan las antiguas conductas destructivas. En poco tiempo, empiezas a responder a tu entorno con inteligencia emocional sin siquiera tener que pensarlo.

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SOBRE EL AUTOR:

El Dr. Travis Bradberry es el coautor galardonado del libro superventas número uno, Inteligencia emocional 2.0, y cofundador de TalentSmart, el proveedor líder mundial de pruebas de inteligencia emocional y formación, que presta servicios a más del 75 % de las empresas de Fortune 500. Sus libros superventas se han traducido a 25 idiomas y están disponibles en más de 150 países. El Dr. Bradberry ha escrito para, o ha sido citado por, Newsweek, BusinessWeek, Fortune, Forbes, Fast Company, Inc., USA Today, The Wall Street Journal, The Washington Post y The Harvard Business Review.

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