10 formas de combatir el extremismo violento

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Uno de los resultados del Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y África del Norte 2015 fue el acuerdo entre líderes de los gobiernos, las empresas y la sociedad civil para pedir medidas coordinadas, inmediatas pero de largo plazo, que aborden el extremismo violento en la región. A continuación se presentan reflexiones clave de los debates de la cumbre sobre cómo propusieron los participantes abordar el extremismo violento, principalmente desde una perspectiva regional, pero aplicable a escala mundial.

  1. Adoptar un enfoque multilateral. Los gobiernos no pueden abordar el extremismo violento por sí solos, y ya hay ejemplos positivos de cómo el sector privado está cortando las fuentes de apoyo financiero y material a las actividades extremistas violentas, además de respaldar estructuras comunitarias que ofrecen soluciones provisionales para frenar la proliferación de visiones extremistas del mundo. Sin embargo, el papel más importante del sector privado es invertir en infraestructura y crear empleo. Del mismo modo, la sociedad civil debe desempeñar un papel fundamental en la transformación del discurso en las comunidades donde germina el extremismo, así como en la participación y educación del público, especialmente de los jóvenes. También corresponde a los líderes civiles desarrollar estructuras e instituciones de gobernanza legítimas que supervisen a sus homólogos del sector público.

  2. Abordar holísticamente las causas profundas del extremismo mediante la comprensión y adaptación a los distintos contextos. No hay un único camino hacia la radicalización, lo que significa que el extremismo violento en la región de MENA debe abordarse mediante un esfuerzo concertado por comprender las causas profundas del extremismo y su peso relativo en función de indicadores culturales, sociales, económicos, psicológicos y políticos, de una localidad a otra, de una región a otra y de un Estado a otro. Sin embargo, aunque los motivos del extremismo violento varían entre comunidades y entre sus integrantes, está claro que se debe dar mayor importancia al fortalecimiento de la educación, al aumento de las oportunidades de empleo, a la promoción de modelos positivos a seguir a través de los medios de comunicación y a la creación de vías más eficaces para la participación cívica de los jóvenes.

  3. Replantear los conceptos y las estrategias militares. Aunque los servicios militares y de inteligencia ofrecen herramientas fundamentales para contener la violencia en general, irónicamente estas herramientas pueden ser contraproducentes. El problema central es que las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia están preparados para reaccionar ante las insurgencias y hacerlo mediante campañas amplias, en lugar de realizar un análisis profundo de las causas fundamentales propias de cada entorno y diseñar campañas rigurosas y matizadas, adaptadas a cada circunstancia particular. Sin un seguimiento cuidadoso y un análisis exhaustivo, las estrategias que ponen en marcha las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia suelen adoptar la forma de campañas uniformes que no hacen más que perpetuar las brechas culturales que alimentan el extremismo. Existe una gran necesidad de un enfoque verdaderamente interdisciplinario y de un seguimiento estratégico que combine medidas «blandas» y «duras», lo cual, por sí mismo, apunta a la necesidad de replantear los conceptos militares modernos, especialmente en torno a las estrategias de lucha contra el terrorismo o la contrainsurgencia.

  4. Originar e impulsar desde la región las soluciones para abordar el extremismo violento. Oriente Medio necesita más líderes empresariales, gubernamentales y de la sociedad civil que desempeñen un papel activo y discreto en la lucha contra el extremismo violento. Es posible que los actores que vienen de fuera de Oriente Medio y África del Norte no tengan el mismo conocimiento cultural y social de las antiguas particularidades étnicas, culturales y religiosas de la región; tampoco pueden aspirar a obtener el mismo grado de respeto que los líderes locales entre las comunidades afectadas, algo fundamental para aplicar cualquier estrategia de contención. Los líderes y las prioridades locales deben impulsar el desarrollo de estrategias y soluciones, para que estas reflejen adecuadamente los entornos y las capacidades singulares de las comunidades afectadas por el extremismo violento.

  5. Abordar el déficit de gobernanza. La falta de confianza entre el gobierno y la ciudadanía ha contribuido a crear un entorno en el que es más probable que arraigue el extremismo violento. Del mismo modo, la desconexión entre la ciudadanía y sus gobernantes en Oriente Medio, la creciente desconfianza en las instituciones políticas establecidas de la región y el retraso de una reforma creíble del sector público (aunque no son fenómenos exclusivos de la región de MENA) inhiben considerablemente la capacidad de los gobiernos para contrarrestar la promesa de empoderamiento político, social y, a veces, incluso económico que el extremismo violento, como el que promete ISIS, ofrece a estos ciudadanos privados de derechos. Las instituciones públicas deben ser más transparentes y rendir cuentas ante las personas a las que sirven para proyectar fortaleza. Y la principal forma de transformarse en este tipo de institución es reducir la corrupción generalizada y endémica. MENA necesita menos «gobernación» y más liderazgo, como expresó elocuentemente un participante de la región al describir este dilema.

  6. Reconocer el impacto de la tecnología en la socialización y el empoderamiento humanos. Hasta ahora, los movimientos extremistas han sido eficaces en el uso de la tecnología digital y los medios de comunicación para reclutar adeptos y ganar simpatizantes. Para contrarrestar este éxito, el sector privado podría ser una fuerza formidable si aprovecha las habilidades únicas de los nativos digitales, es decir, los jóvenes. Una posibilidad sería realizar campañas de concienciación impulsadas por medios digitales que muestren dónde los grupos extremistas han incumplido sus promesas a las personas a las que afirman servir. Las campañas deben dominar la tecnología y adaptarse cuidadosamente a los públicos clave, procurando al mismo tiempo no empujar a los grupos extremistas violentos hacia la web oscura.

  7. Invertir en capital humano y creación de empleo. Las oportunidades de educación y desarrollo de habilidades en Oriente Medio y África del Norte van a la zaga del crecimiento de la población joven. La falta de oportunidades de empleo en la región explica la pobreza generalizada en muchos Estados. La falta de movilidad socioeconómica ascendente en casi todos los Estados ha contribuido a la sensación de desesperanza que impregna la región: una receta para el extremismo. MENA necesita mucha más inversión en capital humano, crear incentivos para un mayor emprendimiento y establecer mecanismos para impulsar la innovación, la capacitación y los aprendizajes. Esto exige un papel más amplio del sector privado para fortalecer y complementar los esfuerzos insuficientes del sector público. Esta es una de las contribuciones más directas del sector privado a la lucha contra el extremismo violento.

  8. Aumentar los mensajes positivos y fomentar modelos alternativos a seguir para cambiar la narrativa de los extremistas. El esfuerzo por detener la radicalización empieza en el hogar, y entre las herramientas importantes para estos esfuerzos están las instituciones educativas, los empleadores y los medios de comunicación, en particular las redes sociales. Los gobiernos, las empresas y la sociedad civil deben utilizar las redes sociales con mayor eficacia para promover narrativas positivas que, por un lado, contrarresten y debiliten los esfuerzos de propaganda extremista y, por otro, fomenten entre los jóvenes un sentido de posibilidad. También debe recurrirse a modelos a seguir en los medios de comunicación y en las campañas de desarrollo cívico (incluidos el deporte y la cultura popular), así como a los comportamientos que inspiran, para cambiar las actitudes. El papel del sector privado debería consistir principalmente en proporcionar las plataformas para generar y difundir contenidos que cuestionen los valores y las narrativas extremistas y ofrezcan a los jóvenes modelos alternativos a los que aspirar.

  9. Fomentar una sociedad juvenil en toda la región. Los líderes que asistieron al Foro Económico Mundial sobre Oriente Medio y África del Norte 2015 pidieron crear una sociedad con un «propósito común». En particular, es importante que haya un debate abierto entre las distintas comunidades que involucre a los jóvenes, para que se comprendan mejor sus necesidades, frustraciones y aspiraciones. Una herramienta fundamental para forjar vínculos entre las distintas culturas, religiones y comunidades es crear oportunidades para que los jóvenes interactúen entre sí y a escala internacional, a través de ONG, el deporte, eventos culturales y los sectores privado y público. Como parte de este esfuerzo, el sector privado debe centrarse en sus iniciativas de impacto social y coordinarlas en esta línea, además de involucrar proactivamente a los jóvenes de la región en la elaboración de soluciones.

  10. Alentar a los líderes religiosos a anticiparse al extremismo y responder a él. La religión se presenta como el fundamento moral y jurídico de la mayoría de los grupos extremistas de la región, cuyos líderes radicales predican interpretaciones engañosas e incorrectas de los textos religiosos para justificar el terror y la violencia. Las principales autoridades religiosas, tanto en MENA como en otros lugares, deben cuestionar con mayor firmeza este abuso de la religión en nombre del extremismo violento.

Autor: Espen Barth Eide, director gerente y miembro de la Junta Directiva del Foro Económico Mundial, y Anja Kaspersen, directora de Geopolítica y Seguridad Internacional del Foro Económico Mundial.

Imagen: Un niño refugiado sirio hace la señal de la victoria mientras mira desde detrás de la valla del campamento de refugiados de Yayladagi, en la provincia de Hatay, cerca de la frontera turco-siria. REUTERS/Umit Bektas

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