5 formas de transformar nuestro sistema alimentario en beneficio de las personas y el planeta

A worker replants a germinating coffee seed at a coffee plantation, in Grecia, Costa Rica May 13, 2019. Picture taken May 13, 2019. REUTERS/Juan Carlos Ulate - RC2IIF9K4UUE
Our relationship with food is dangerously imbalancedImage: REUTERS/Juan Carlos Ulate
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  • A nivel mundial, desperdiciamos un tercio de todos los alimentos producidos, así como los recursos naturales necesarios para su producción;

  • La creciente población mundial exige sistemas alimentarios más justos, resilientes y equitativos;

  • La agricultura regenerativa, una mayor voz para los agricultores y el paso de alimentos de bajo coste a alimentos de "coste real" pueden construir unos sistemas alimentarios más sólidos para las personas, el planeta y el futuro.

Los alimentos son esenciales para nuestra supervivencia, un requisito fundamental de la vida y la fuente de fuerza, vitalidad y energía. También son guardianes de nuestras tradiciones culturales e indispensables para nuestra vida social: piense en cualquier celebración y en ella habrá comida.

Sin embargo, nuestra relación con la alimentación está peligrosamente desequilibrada. Producimos alimentos suficientes, pero casi 1 de cada 10 personas aún no tiene suficiente que comer y 3 000 millones no pueden permitirse una dieta saludable. Al mismo tiempo, desperdiciamos un tercio de todos los alimentos producidos junto con los recursos naturales que se utilizaron para su producción.

Nuestros sistemas alimentarios y agrícolas sobrepasan los límites planetarios. Al valorar la cantidad por encima de la calidad y obligar a los agricultores a producir monocultivos a bajo precio, utilizamos los recursos naturales necesarios para una producción sostenida y degradamos la tierra, lo que provoca el cambio climático y fenómenos meteorológicos extremos.

A medida que se desarrollaba la crisis del coronavirus, empezamos a comprender lo frágiles que son nuestros sistemas alimentarios. Vimos noticias sobre alimentos destruidos, leche vertida y cultivos pudriéndose en los campos, mientras los consumidores se enfrentaban a estanterías vacías. Nuestras complejas cadenas de suministro mundiales no pudieron adaptarse con suficiente rapidez a nuestra realidad cambiante.

Para reparar nuestra dañada relación con la alimentación, hay preguntas fundamentales a las que debemos responder: ¿cómo producimos alimentos suficientes que sean saludables tanto para las personas que los producen como para quienes los consumen? ¿Cómo garantizamos que nuestros sistemas alimentarios sean justos, resilientes y equitativos? ¿Cómo podemos alimentar a nuestra creciente población mundial y proteger nuestro planeta para las generaciones venideras?

La proporción de la población mundial que sufre desnutriciónImage: Our World in Data

Tenemos una elección: podemos seguir haciendo crecer nuestros sistemas alimentarios de manera lineal, explotadora y extractiva, o podemos avanzar hacia un sistema que promueva la biodiversidad, la regeneración, los alimentos nutritivos, la equidad y las personas sanas.

Creemos que la decisión es clara. Debemos optar por trabajar con el planeta, no contra él, en beneficio de la mayoría, siguiendo estos principios:

1. Aprovechar el poder regenerativo de nuestra Tierra

Esto es fundamental para superar los mayores desafíos de nuestra época: un medio ambiente en deterioro, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático. La agricultura regenerativa produce suelos sanos, capaces de generar alimentos de alta calidad y ricos en nutrientes. Además, mejora la tierra en lugar de degradarla, y respalda explotaciones agrícolas productivas y comunidades y economías saludables. Esto ayuda a salvaguardar los medios de vida de los agricultores para que puedan cultivar los alimentos que necesitamos ahora y en el futuro.

2. Construir sistemas alimentarios locales y circulares más sólidos

Construir sistemas alimentarios locales y circulares más sólidos ayuda a mantener en el ciclo recursos naturales, minerales y nutrientes valiosos. Las agroindustrias circulares no solo ofrecen excelentes soluciones medioambientales, sino que también generan empleo y reducen la dependencia de las importaciones de los países.

Las aguas residuales, por ejemplo, pueden tratarse para extraer minerales finitos importantes, como los fosfatos. Las pérdidas y desperdicios de alimentos pueden compostarse para que los nutrientes valiosos regresen al suelo en lugar de tirarse. Y los residuos orgánicos agrícolas pueden utilizarse para producir bioenergía que alimente hogares y agroindustrias. Nuevas tecnologías basadas en la naturaleza, como el uso de moscas soldado negras para compostar residuos, pueden generar múltiples productos útiles, como compost, fertilizantes y piensos para animales.

Aquí tienes tres formas creativas e innovadoras de dejar de desperdiciar comida.
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3. Dar voz a los agricultores y apoyar sus decisiones positivas para el planeta

A medida que la población mundial sigue creciendo, cada vez más personas que nunca dependerán de los agricultores para alimentarse. Debemos facultar a los agricultores para impulsar soluciones y situarlos a la vanguardia de una revolución regenerativa mundial, haciéndolos parte integral de los debates sobre políticas. Pueden contribuir a construir el sistema de productos y servicios que sean localmente pertinentes y reducir la dependencia de insumos patentados y/o químicos.

4. Pasar de un coste bajo a un coste real

Paradójicamente, los alimentos baratos resultan caros para las personas y el planeta. Nos mantienen atrapados en un sistema alimentario insostenible que supone para la economía mundial cuantiosos costes. El precio actual de los alimentos no tiene en cuenta la factura sanitaria generada por las dietas poco saludables ni el coste de la degradación de la tierra y la pérdida de biodiversidad.

Cómo se pierden o desperdician los alimentos producidos para el consumo humanoImage: ONU

Además, los bajos salarios de los agricultores hacen que la agricultura sea un sector imprevisible y, con frecuencia, inseguro. Para volver al buen camino, necesitamos una mayor concienciación de los consumidores y políticas públicas que valoren las dietas nutritivas, un medio ambiente sano y los agricultores que practican la agricultura regenerativa.

5. Fomentar una colaboración radical

Aunque somos optimistas respecto al futuro, se nos acaba el tiempo con rapidez. Necesitamos eliminar urgentemente las barreras que nos impiden transformar la forma en que producimos y consumimos alimentos. Esto implica cambiar las mentalidades, probar cosas nuevas y aprender con rapidez.

Todavía no conocemos todas las respuestas, pero sí sabemos que seguir como siempre es el problema. Debemos cambiar de rumbo y hacerlo ahora. Esto solo es posible mediante la colaboración entre agricultores, consumidores, financiadores, gobiernos, empresas y ONG.

Juntos podemos avanzar hacia un sistema alimentario que no solo nos alimente, sino que también celebre la vida: uno que nutra a las personas, aporte color y sabor a nuestros platos y paladares y, sobre todo, garantice un futuro para nosotros en este planeta.

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