Kaitlyn Sadtler es inmunóloga y bioingeniera en los Institutos Nacionales de Salud, a las afueras de Washington D. C., en Estados Unidos.
Su equipo está desarrollando actualmente un modelo para evaluar la respuesta del organismo ante una lesión.
Han reactivado su trabajo sobre las lesiones traumáticas y sobre cómo el sistema inmunitario puede favorecer la cicatrización y la regeneración de tejidos.
La doctora Kaitlyn Sadtler es inmunóloga y bioingeniera en los Institutos Nacionales de Salud, a las afueras de Washington D. C., en Estados Unidos. Al crecer en la zona rural de Maryland, no muy lejos de donde trabaja ahora, siempre le han fascinado los rompecabezas y resolver problemas. Considera que esto fue lo que finalmente la llevó a dedicarse a la ciencia, un campo que, según ella, es esencialmente un enorme rompecabezas.
Aunque contempló dedicarse a la política, la diplomacia y la comunicación, su pasión por el proceso de descubrimiento siempre la hacía volver al laboratorio. También disfruta formando a la próxima generación de científicos y guiándolos más allá de las fronteras actuales. Hablamos con Kaitlin sobre su trayectoria y sus experiencias como líder de su equipo.
¿En qué consiste su puesto actual y cuáles han sido sus mayores logros y desafíos?
En el sistema académico estadounidense, gran parte del trabajo exige solicitar subvenciones y mantenerse a flote. El puesto de jefa de sección en los NIH me brinda libertad intelectual y flexibilidad para centrarme en la ciencia y disfrutar de la innovación y la emoción que la acompañan, sin tener que lidiar con los sistemas de subvenciones, lo que a su vez me permite dedicar más tiempo a formar a jóvenes científicos.
Como directora de un laboratorio, mis responsabilidades van desde equilibrar los presupuestos y rellenar formularios hasta enseñar nuevas técnicas a mis estudiantes y facilitar el diseño y la interpretación de experimentos.
Nuestro laboratorio es diverso, y la diversidad impulsa la innovación. Hemos logrado varios avances en inmunología, tanto en la investigación sobre la COVID-19 como en la cicatrización de heridas tras una lesión traumática. Sin embargo, los mayores desafíos están fuera de los experimentos.
Al fomentar un entorno inclusivo como mujer joven en la ciencia, es fundamental que confronte mis propios prejuicios para impulsar un cambio personal antes de aplicar esos cambios para defender a quienes no pueden alzar la voz por sí mismos. Al mismo tiempo, sigo haciendo frente a los obstáculos que aún existen para las mujeres en CTIM. Hay días en que siento que debo justificar que estoy aquí por mis aportaciones como investigadora consumada y líder capaz, y no por limitarme a cumplir una cuota como ingeniera. Por desgracia, aunque haga todo bien, hay días en que aun así saldré perdiendo.
¿En qué está trabajando actualmente?
Al terminar parte de nuestra investigación sobre la COVID-19, hemos tenido la oportunidad de reactivar nuestro trabajo sobre las lesiones traumáticas y sobre cómo nuestro sistema inmunitario puede favorecer la cicatrización y la regeneración de tejidos.
Hace poco publicamos una nueva investigación sobre la asombrosa capacidad de nuestras células inmunitarias para abstenerse de atacar al organismo durante una lesión. Mientras nuestro sistema inmunitario intenta combatir las bacterias, también debe saber que no tiene que atacar nuestros tejidos. En nuestros estudios identificamos un tipo celular descrito anteriormente en el cáncer que era fundamental para regular las respuestas inmunitarias durante un traumatismo; sin él, se producían daños extensos en los tejidos más allá de la lesión inicial. Estamos aprovechando este hallazgo para diseñar nuevos tratamientos, desde aplicaciones para la cicatrización de heridas hasta el desarrollo de dispositivos médicos.
¿Cómo cambió la COVID-19 su forma de trabajar como científica?
Para mí, la pandemia de COVID-19 puso de relieve, sin duda, la importancia crucial de la comunicación científica y la apertura en el intercambio de datos. Comunicar al público lo que hacemos en el laboratorio con un lenguaje que todos entiendan fomentará las aportaciones de personas ajenas a la ciencia y permitirá que el público comprenda mejor el potencial de abrir nuevas fronteras en la investigación y la medicina.
Como una de las Jóvenes Líderes Globales del Foro, ¿cómo ha influido esta comunidad en su trabajo?
Aunque acabo de incorporarme a la comunidad de Jóvenes Líderes Globales, ya he tenido el privilegio de conocer a personas que han influido directamente en mi trabajo.
Un ejemplo ocurrió cuando buscaba personas para incorporarse a mi laboratorio y se puso en contacto conmigo otra Joven Líder Global. Me contó que trabajaba con una estudiante de medicina muy talentosa en Ghana y que ella estaba interesada en adquirir un año de experiencia en investigación antes de terminar su formación clínica. Parecía una combinación perfecta, y este otoño se incorporará a nuestro grupo para realizar una beca de investigación de un año.
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