Se espera que el número de personas de 65 años o más se duplique en las próximas tres décadas, hasta alcanzar los 1.600 millones en 2050.
Asia encabeza esta tendencia, ya que se prevé que Hong Kong, Corea del Sur y Japón tengan la mayor proporción de personas de 65 años o más en 2050.
La ONU califica el envejecimiento de la población como una «gran historia de éxito», pero afirma que trae consigo tanto desafíos como oportunidades.
Uno de los principales desafíos consiste en garantizar que las economías puedan atender las necesidades de consumo de un número creciente de personas mayores.
Con motivo del Día Mundial de la Justicia Social que conmemora la ONU el 20 de febrero, analizamos uno de los grandes desafíos a los que se enfrentará el mundo en las próximas décadas: el cambio gradual y en gran medida irreversible hacia una población más envejecida. Según la División de Población de las Naciones Unidas, se espera que el número de personas de 65 años o más se duplique en las próximas tres décadas, hasta alcanzar los 1.600 millones en 2050.
Como muestra el siguiente gráfico, Asia está a la vanguardia de esta tendencia, ya que se prevé que Hong Kong, Corea del Sur y Japón tengan en 2050 la mayor proporción de personas de 65 años o más. Mientras que Japón es conocido por su población envejecida y ya encabezaba la lista en 2022, otras economías asiáticas atraviesan un cambio significativo, ya que la esperanza de vida ha mejorado rápidamente en las últimas décadas y sigue haciéndolo. En 2050, se prevé que aproximadamente el 40 por ciento de la población de Hong Kong, Corea del Sur y Japón tenga 65 años o más, una diferencia enorme respecto a los niveles observados actualmente en las regiones muy desarrolladas, donde la proporción de personas mayores ronda el 20 por ciento.
«El envejecimiento de la población es una tendencia mundial definitoria de nuestra época», escribe el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU en su Informe sobre la situación social mundial 2023, en el que la califica de «gran historia de éxito» que trae consigo tanto desafíos como oportunidades. Uno de los principales desafíos para los países con poblaciones envejecidas es garantizar que la economía pueda atender las necesidades de consumo de un número creciente de personas mayores, ya sea elevando la edad legal de jubilación, eliminando las barreras a la participación voluntaria de las personas mayores en la fuerza laboral o garantizando el acceso equitativo a la educación, la atención sanitaria y las oportunidades laborales a lo largo de toda la vida, lo que puede contribuir a reforzar la seguridad económica en las edades avanzadas.
En particular, los países que se encuentran en las primeras etapas del cambio demográfico tienen la oportunidad de planificar con antelación y aplicar las medidas adecuadas a tiempo para gestionar eficazmente los desafíos que trae consigo una población envejecida.


