Los refugiados están sobrerrepresentados en los sectores más afectados por la pandemia.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha estimado que el coronavirus eliminará casi 200 millones de empleos en todo el mundo.
Los refugiados tienen un 60% más de probabilidades de perder su empleo o sus ingresos debido a la pandemia.
Los refugiados, que suelen trabajar en tiendas, cafeterías y fábricas, se han visto más afectados por los recortes de empleo provocados por el coronavirus que los ciudadanos de los países de acogida, según informaron el miércoles grupos de desarrollo estadounidenses.
Los refugiados tenían un 60% más de probabilidades de perder su empleo o sus ingresos debido a la pandemia, según un estudio que abarcó ocho países —Colombia, Etiopía, Irak, Jordania, Líbano, Perú, Turquía y Uganda—, que acogen aproximadamente al 37% de los refugiados del mundo.
«Los refugiados tienden a verse afectados de manera desproporcionada por esta crisis porque muy pocos trabajan en los sectores menos afectados, como la educación, la administración pública, la salud y la agricultura», afirmó Helen Dempster, coautora del estudio.
«A menudo, los obstáculos legales y prácticos impiden que los refugiados obtengan la tierra o la ciudadanía que requieren los empleos más resistentes a las recesiones», afirmó Dempster, subdirectora del centro de estudios Center for Global Development.
Alrededor del 60% de los refugiados empleados trabajaba en los sectores más afectados por la pandemia, como los servicios de alimentación, la manufactura y el comercio minorista, frente al 37% de la población local de los ocho países estudiados, que acogen a 10,6 millones de refugiados.
El desempleo se ha disparado desde que comenzó la pandemia en diciembre, especialmente entre los migrantes, las mujeres y las minorías étnicas, y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha estimado que la pandemia eliminará casi 200 millones de empleos en todo el mundo.
A medida que aumenta en todo el mundo el número de personas obligadas a huir de sus hogares y los donantes se quedan sin fondos para apoyarlas en los campamentos, la mayoría de los refugiados del mundo vive ahora en pueblos y ciudades, en busca de trabajo y de la oportunidad de reconstruir sus vidas.
Sin embargo, a los refugiados les cuesta conseguir empleos estables por numerosos motivos, entre ellos la discriminación, la falta de documentos y el acceso limitado a servicios de cuidado infantil, señala el estudio, elaborado también por Refugees International y el Comité Internacional de Rescate.
En Jordania, el 35% de los refugiados sirios que tenían empleo antes de la crisis del coronavirus lo había perdido de forma permanente, frente al 17% de los jordanos, según una encuesta de la OIT realizada en mayo.
En Líbano, el 60% de los sirios fue despedido, frente al 39% de los ciudadanos libaneses, según otro informe de la OIT.
Para quienes han perdido su empleo, puede ser difícil obtener ayuda ya que los refugiados suelen quedar excluidos de las redes de protección social, como las prestaciones por desempleo, afirmó Martha Guerrero Ble, coautora y asistente de programas de Refugees International.
«Ahora, más que nunca, es importante que se incluya a los refugiados», declaró a la Thomson Reuters Foundation, y añadió que las mujeres eran particularmente vulnerables.
«Las mujeres refugiadas se enfrentan a una doble desventaja: afrontan obstáculos para la inclusión económica por ser mujeres y también por ser refugiadas».
