Por qué la IA hará que la atención sanitaria sea personalizada

A control monitor during a heart catheterization operation.
Digital assistants may soon perform health monitoring tasks.Image: REUTERS/Ralph Orlowski
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Durante generaciones, la atención sanitaria ha sido episódica: alguien enferma o se rompe un hueso, va al médico y quizá no vuelva a verlo hasta la próxima vez que enferme o se lesione. Ahora, a medida que tecnologías emergentes como la inteligencia artificial abren nuevas posibilidades para el sector sanitario en la Cuarta Revolución Industrial, responsables de formular políticas y profesionales están desarrollando nuevas formas de ofrecer atención sanitaria continua para obtener mejores resultados.

Los consumidores ya esperan que acceder a los proveedores de atención sanitaria sea tan fácil e inteligente como hacer operaciones bancarias en línea, obtener tarjetas de embarque y reservar en restaurantes, según Bernard J. Tyson, director ejecutivo de Kaiser Permanente. Por ejemplo, casi tres cuartas partes de los estadounidenses con seguro médico (72%) afirman que es importante que su proveedor de seguro médico utilice herramientas de comunicación modernas, como la mensajería instantánea y las videollamadas bidireccionales.

Organizaciones sanitarias innovadoras como Kaiser Permanente están escuchando. La empresa no solo estudia cómo aprovechar ahora la tecnología para facilitar a los pacientes el acceso a la atención, sino también cómo utilizarla en el futuro para diagnosticar y tratar precozmente las enfermedades crónicas, de modo que las personas tengan más posibilidades de vivir más tiempo y con mejor salud.

Un futuro en el que asistentes digitales personales de salud supervisen todos los aspectos de nuestra salud y bienestar, y en el que la detección y el tratamiento de enfermedades se adapten a nuestro ADN, no es ciencia ficción. Cada día está más cerca.

Hacer realidad el sueño de una atención sanitaria personalizada para todos no estará exento de desafíos. Los proveedores de atención sanitaria no solo tendrán que desarrollar y adoptar nuevas tecnologías, sino también recopilar, agregar y compartir grandes cantidades de datos de pacientes, y organizarlos en un formato utilizable para entrenar sistemas de IA capaces de realizar diagnósticos, ofrecer consejos y hacer predicciones de forma inteligente. También tendrán que abordar las preocupaciones muy reales sobre la privacidad que suscitan casos de gran repercusión como la adquisición de DeepMind Health por parte de Google, que podría dar acceso al gigante tecnológico a los datos de 1,6 millones de pacientes del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido.

Asistentes digitales para brindar ayuda las 24 horas del día, los 7 días de la semana

Ya hoy, asistentes digitales como Alexa, de Amazon, y Siri, de Apple, utilizan la IA para realizar tareas rutinarias, desde reservar en restaurantes hasta programar reuniones y devolver llamadas telefónicas.

Los asistentes digitales del futuro serán compañeros de atención sanitaria a tiempo completo, capaces de supervisar el estado de un paciente, transmitir los resultados a los proveedores de atención sanitaria y concertar citas virtuales y presenciales. Ayudarán a gestionar la frecuencia y la dosis de los medicamentos, y ofrecerán asesoramiento médico fiable las 24 horas. Recordarán a los médicos los antecedentes de los pacientes, desde enfermedades previas hasta reacciones anteriores a medicamentos. También ayudarán a las personas mayores a acceder a la atención que necesitan a medida que envejecen, incluidos los cuidados paliativos, y contribuirán a aliviar el miedo y la soledad que sienten muchas de ellas.

Medicina de precisión para personalizar el tratamiento

La IA también es la fuerza impulsora de la medicina de precisión, que utiliza información sobre el entorno, el estilo de vida y la biología de una persona, incluidos sus datos genéticos, para diagnosticar y tratar enfermedades. Al analizar la información de un paciente, los médicos pueden recetar los tratamientos con más probabilidades de ser eficaces y minimizar las reacciones a los medicamentos y los efectos secundarios no deseados. Como afirma Genya Dana, responsable de medicina de precisión del Foro Económico Mundial, se trata de «el tratamiento adecuado para la persona adecuada en el momento adecuado».

Recopilar la información genética necesaria para la medicina de precisión ya resulta cada vez más fácil y menos costoso. Ahora es posible secuenciar el genoma completo por menos de 1.000 $ (y acceder a él mediante una aplicación para teléfonos móviles). En 2007, el coste era de 350.000 $.

Además de mejorar los resultados de salud de las personas, poder identificar rápidamente los tratamientos eficaces también podría ayudar a reducir el coste de la atención sanitaria, al disminuir el número de tratamientos y procedimientos que recetan los médicos. Esto será cada vez más crucial a medida que siga creciendo la población de edad avanzada del mundo.

En todo el mundo, países como Estados Unidos, China y Japón, así como empresas farmacéuticas, están invirtiendo miles de millones en investigar la medicina de precisión.

Reducción de costes

La gran ventaja de aprovechar la IA es que el acceso a estas innovaciones no se limitará a unos pocos privilegiados. Una mayor parte de la población mundial se beneficiará de estos avances.

En África, el cáncer es ahora la principal causa de muerte. El Gobierno de Ruanda trabaja con el Foro Económico Mundial para aumentar la capacidad diagnóstica del país para detectar el cáncer. Como demuestra, por ejemplo, el ensayo de detección del cáncer de mama del Massachusetts General Hospital y la Harvard Medical School, la IA puede utilizarse para evaluar exploraciones con precisión, recomendar tratamientos y reducir las cirugías innecesarias provocadas por falsos positivos. Con las políticas y la infraestructura adecuadas, los beneficios potenciales de la medicina impulsada por la IA serían enormes para Ruanda.

Eliminar la posibilidad de error

La IA ya contribuye a reducir las muertes causadas por errores médicos. Después de las enfermedades cardíacas y el cáncer, los errores médicos son la tercera causa de muerte. Pensemos en los errores al recetar medicamentos. En Estados Unidos, unas 7.000 personas mueren cada año por recibir un medicamento equivocado o una dosis incorrecta del medicamento adecuado.

Para ayudar a resolver el problema, Bainbridge Health ha diseñado un sistema que utiliza la IA para eliminar la posibilidad de error humano del proceso y garantizar que los pacientes hospitalizados reciban el medicamento adecuado en la dosis correcta. El sistema sigue todo el proceso paso a paso, desde que se redacta la receta hasta que se administra al paciente la dosis correcta.

La compañía de seguros médicos Humana utiliza la IA para reforzar su servicio de atención al cliente prestado por personas. El sistema puede enviar mensajes en tiempo real a los agentes de atención al cliente para indicarles cómo mejorar sus interacciones con quienes llaman. También puede identificar las conversaciones que probablemente se intensifiquen y avisar a un supervisor para que esté preparado para atender la llamada, si es necesario. Así, la persona que llama no tiene que esperar en línea, lo que mejora su experiencia y ayuda a resolver los problemas más rápido.

Estos son dos excelentes ejemplos de los tipos de problemas que pueden resolverse con IA. Veremos cada vez más innovaciones como estas.

¿Qué pasos podemos dar ahora?

La IA tiene el potencial de revolucionar la atención sanitaria, pero si queremos asegurarnos de que esto se traduzca en mejores resultados para todos, debemos hacer tres cosas.

En primer lugar, los gobiernos y otras organizaciones deben elaborar protocolos para desarrollar de forma segura y sostenible la emergente economía de los datos personales. Solo si permitimos que las personas gestionen y comercialicen sus propios datos podremos disipar los temores sobre la seguridad y el uso indebido de los datos, y garantizar un flujo adecuado de datos de alta calidad, que los proveedores de atención sanitaria necesitarán para crear sistemas de IA más inteligentes.

En segundo lugar, debemos mantener una sólida perspectiva ética al considerar las implicaciones morales del uso de la tecnología para tomar decisiones sobre la salud y el bienestar de las personas. Esto incluye ser transparentes sobre los algoritmos empleados y los datos que los alimentan, para que los pacientes entiendan por qué se tomó una decisión.

Por último, debemos pensar a lo grande. Enfermedades como la poliomielitis y la viruela ya se han erradicado prácticamente en muchas partes del mundo; ¿por qué no podemos hacer lo mismo con otras enfermedades? ¡Imaginemos un mundo sin anemia falciforme, sin cáncer!

Al pensar en el futuro de la atención sanitaria, el potencial es inmenso. Hagámoslo realidad.

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