La Organización Mundial de la Salud celebró una sesión informativa para los medios de comunicación con el fin de actualizar al público sobre el brote de COVID-19. La sesión se transmitió en directo el miércoles 22 de abril.
El coronavirus ha dado lugar a una nueva normalidad que transformará la forma en que las sociedades gestionan conjuntamente los riesgos y afrontan la salud pública a largo plazo.
El coronavirus seguirá con nosotros durante algún tiempo, dijo el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud.
La COVID-19 se había propagado por todo el mundo y se confirmó que había infectado a más de 2.5 millones de personas; mientras algunos países aún atraviesan las primeras fases de transmisión, otros que creían haber vencido al virus están viendo un repunte.
«Este virus sigue siendo peligroso», dijo el director general. «La mayor parte del mundo sigue siendo susceptible»
Los datos de la OMS revelaron que la mayoría de los países siguen sin estar preparados para combatir eficazmente el virus. Según sus cifras, el 78% de los países contaba con un plan de preparación y el 76% tenía sistemas de vigilancia para rastrear los casos.
Además, algo menos de la mitad contaba con un plan de participación comunitaria o un programa de prevención y control de infecciones. «Vemos muchas deficiencias en todo el mundo», dijo el director general.
«Que no haya dudas», añadió. «Aún nos queda mucho camino por recorrer».
Los funcionarios de la OMS advirtieron que los países tendrán que seguir lidiando con una «nueva normalidad» para combatir el virus y evitar la complacencia, algo que el director general calificó como uno de los mayores peligros a los que se enfrenta el mundo.
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Además de mantener numerosas medidas de distanciamiento para las personas mayores y vigilar de cerca los viajes entre países, esta nueva normalidad también incluirá nuevos diálogos bidireccionales entre los gobiernos y las comunidades sobre la evolución de las necesidades de salud pública, según Michael J. Ryan, director ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS.
Las medidas de confinamiento en el hogar han provocado protestas en algunas partes del mundo. «Es comprensible que la gente esté frustrada. Quiere seguir adelante con su vida», dijo el director general. «Eso es lo que también quiere la OMS».
La comunicación bidireccional podría ayudar a aliviar la frustración al permitir que el público haga preguntas y despeje ideas erróneas. «Los gobiernos de todos los niveles y de todos los países deben asumir realmente la tarea de comunicarse eficazmente con las comunidades mediante un diálogo bidireccional», dijo Ryan.
Los próximos meses también podrían exigir la creación de un nuevo contrato social entre los gobiernos y sus ciudadanos en lo que respecta a reanudar los partidos deportivos u otros eventos, dijo Ryan. «Nunca se llegará a un punto en que haya pruebas científicas absolutas de que es seguro reunir a 10 personas, o a 20, 30 o 40... o a 200,000».
Las decisiones de flexibilizar las restricciones deben basarse tanto en la ciencia como en la practicidad, y las comunidades deben decidir qué riesgos están dispuestas a aceptar, gestionar o reducir, dijo Ryan. A medida que las comunidades gestionen los riesgos conjuntamente, tendrán que colaborar para garantizar que existan medidas para abordar los problemas cuando algo salga mal. Estas medidas deben aplicarse sin atribuir culpas, dijo Ryan, «sobre la base de que todos hemos acordado que esto es lo mejor que se puede hacer».
Para mantener la vigilancia, la OMS publicó una lista de seis medidas a principios de este año para ayudar a los países a suprimir el virus. Cualquier país puede seguir aplicando estas medidas, independientemente de la fase de transmisión y de que tenga solo unos pocos casos o esté experimentando un repunte. Estas medidas abarcan una serie de acciones integrales e incluyen:
1. Ampliar, formar y desplegar al personal de salud pública.
2. Implementar un sistema para detectar todos los casos sospechosos.
3. Aumentar la capacidad y la disponibilidad de las pruebas.
4. Identificar y adaptar centros clave para tratar y aislar a los pacientes.
5. Elaborar un plan claro para poner en cuarentena a los contactos.
6. Reorientar a todo el gobierno hacia la supresión del virus y la contención de la COVID-19.
Llevar a cabo estas medidas requiere una fuerza laboral dedicada y desarrollar nuevos procesos a largo plazo, dijo la Dra. Maria Van Kerkhove, responsable técnica de la Organización Mundial de la Salud.
«El mundo no puede ni volverá a ser como antes», dijo el director general. «Debe haber una nueva normalidad: un mundo más saludable, más seguro y mejor preparado».

