Nacionalismo de vacunas: qué es y cómo podría afectarnos a todos

A healthcare worker receives the Pfizer/BioNTech COVID-19 vaccine in the last EU country to start vaccinations against the coronavirus disease (COVID-19), in Veghel, Netherlands, January 6, 2021. REUTERS/Piroschka van de Wouw/Pool - RC282L93BA29
To be effective, vaccines must be equitably available.Image: REUTERS/Piroschka van de Wouw/Pool
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  • Las naciones más ricas han asegurado miles de millones de dosis de vacunas contra la COVID-19, mientras que las economías en desarrollo luchan por acceder a los suministros.

  • El nacionalismo de vacunas –es decir, cuando los países presionan para obtener el primer acceso– podría frenar la recuperación económica mundial y costarles a los países de ingresos altos 119.000 millones de dólares al año.

  • Se ha estimado que el costo de suministrar vacunas a los países de bajos ingresos asciende a 25.000 millones de dólares.

  • La alianza mundial de vacunas, Gavi, afirma que los compromisos de contribución al fondo COVAX para vacunas de acceso equitativo son la mejor forma de poner fin a la fase aguda de la pandemia.

A medida que se desarrollan y aprueban las vacunas contra la COVID-19, los líderes nacionales se enfrentan a un dilema: ¿qué priorizar, el país o el planeta?

Ambos, responderían la mayoría de las personas. Sin embargo, se prevé que el «nacionalismo de vacunas», en el que los países priorizan sus propias necesidades de vacunas, obstaculice no solo la recuperación sanitaria mundial, sino también la económica, con un informe que estima su impacto en más de 1 billón de dólares al año.

Esto se debe a que, aunque se ha avanzado gracias a iniciativas como COVAX (el esfuerzo mundial para garantizar el acceso de todos los países a las vacunas contra la COVID-19), la mayoría de los pobres del mundo es poco probable que se vacune en 2021 – lo que prolonga la perturbación.

Las naciones más ricas del mundo han encargado por adelantado miles de millones de dosis de vacunas – suficientes para proteger varias veces a algunas poblaciones. Sin embargo, al hacerlo han dejado menos para otros y pueden encarecer también los precios de los tratamientos.

Con la Agenda de Davos de este año centrada en los temas de interdependencia y cooperación, las prioridades de vacunación de los líderes parecen estar destinadas a un nuevo escrutinio.

Las naciones más ricas tienen una ventaja en la carrera por la inmunidad. Image: New York Times

¿Es nuevo el nacionalismo de vacunas?

En una palabra, no. Un patrón similar se observó durante la pandemia de gripe H1N1 de 2009. Antes de eso, las vacunas contra la viruela y la polio solo estaban disponibles en los países en desarrollo después de que los países desarrollados hubieran asegurado existencias suficientes para sus necesidades internas.

De hecho, las limitaciones históricas de la cooperación internacional pueden haber impulsado el desarrollo de capacidades inmunológicas propias en países como China e India.

Pero, aunque puede existir cierta inevitabilidad en el deseo de las naciones de protegerse primero, tales decisiones tienen consecuencias para todos.

No hay verdaderos ganadores

“Nuevas investigaciones señalan que la competencia mundial por las dosis de vacunas podría hacer que los precios se disparen de forma exponencial en comparación con un esfuerzo colaborativo como el Mecanismo COVAX”, declaró este año el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

“También conduciría a una pandemia prolongada, ya que solo un pequeño número de países obtendría la mayor parte del suministro. El nacionalismo de vacunas solo beneficia al virus”, añadió.

Y no son solo los más pobres quienes sufrirán. Mientras la COVID-19 no esté bajo control en todas partes, el costo de la pandemia mundial seguirá siendo tan elevado como 1,2 billones de dólares al año, según la organización de investigación sin fines de lucro RAND Europe. La continua perturbación de la economía mundial, debido a cadenas de suministro dañadas y a una demanda más débil, seguirá lastrando a todas las naciones.

Se prevé que los países y regiones de ingresos altos, incluidos Estados Unidos, el Reino Unido y la UE, pierdan alrededor de 119.000 millones de dólares al año, hasta que se asegure una recuperación mundial.

Por el contrario, el costo de suministrar vacunas a los países de bajos ingresos ha sido estimado por la Fundación Bill y Melinda Gates en 25.000 millones de dólares. Esto contrasta con los 2.400 millones de dólares comprometidos con COVAX en los últimos meses, y los 5.800 millones de dólares aportados al plan «ACT-Accelerator» de la OMS.

La mejor medicina

La obtención de 2.000 millones de dosis de vacunas candidatas por parte de COVAX no habría sido posible sin una cooperación mundial considerable.

Se espera que al menos 1.300 millones de dosis estén disponibles para 92 economías elegibles para el plan COVAX, con el objetivo de vacunar hasta el 20 % de las poblaciones a finales de 2021.

El próximo año también podría traer un mayor multilateralismo. El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, aún no se ha comprometido a unirse al mecanismo COVAX, pero según se informa, su equipo de transición se reunió con los líderes de la alianza mundial de vacunas GAVI. Biden también se ha comprometido a volver a unirse a la OMS, lo que podría dar lugar a un renovado enfoque en soluciones globales.

La alianza mundial de vacunas, Gavi, afirma que nuevos compromisos de contribución a COVAX ofrecen la vía más clara para poner fin a la fase aguda de la pandemia. Podrían estar en juego más vidas y medios de subsistencia.

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