La presión arterial peligrosamente alta, o hipertensión, puede causar la muerte si no se trata.
De los 1.200 millones de personas que se cree que la padecen, la mitad no lo sabe y muchas más no reciben el tratamiento que necesitan.
Los medicamentos pueden salvar la vida de las personas con presión arterial alta, pero también pueden hacerlo los cambios en el estilo de vida.
Hasta 1.200 millones de personas podrían vivir con hipertensión, y la mitad de ellas ni siquiera se da cuenta de que padece esta afección potencialmente mortal.
También conocida como presión arterial alta, la hipertensión puede provocar una serie de enfermedades y dolencias muy graves, como insuficiencia orgánica, ceguera, infartos y accidentes cerebrovasculares. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) se refieren a la presión arterial alta como “el ‘asesino silencioso’ porque por lo general no presenta señales de advertencia ni síntomas, y muchas personas no saben que la padecen”.
Aumento de la hipertensión
En un estudio conjunto con el Imperial College de Londres, la Organización Mundial de la Salud (OMS) analizó datos de más de 100 millones de personas de entre 30 y 79 años en 184 países, durante el período 1990-2019, para evaluar el estado mundial de la medición y el tratamiento de la presión arterial.
Desde 1990, el número de personas con hipertensión se ha disparado de 650 millones a 1.280 millones, según el informe. Esto se debe más al aumento de la esperanza de vida y al crecimiento de la población que a un incremento de la prevalencia de la presión arterial alta por habitante, afirma la OMS.
Sin embargo, la incidencia de la hipertensión es mayor en los países de ingresos bajos y medianos, que albergan aproximadamente al 82 % de las personas con esta afección. Además, según la OMS, las personas del África subsahariana, de Asia central, meridional y sudoriental, y de las naciones insulares del Pacífico se encuentran entre las menos propensas a recibir medicación.
“Tenemos las herramientas para prevenir, diagnosticar y controlar la hipertensión. Nuestro desafío es asegurar que todas las personas con hipertensión tengan acceso a esas herramientas”, declaró el director general de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, durante el lanzamiento de un nuevo conjunto de directrices para el tratamiento farmacológico de la hipertensión en adultos.
Tratamiento insuficiente
Una de las conclusiones del informe es que unos 580 millones de personas con hipertensión no han sido diagnosticadas. Además, 720 millones de personas no reciben el tratamiento que necesitan para su presión arterial alta.
“Casi medio siglo después de que empezáramos a tratar la hipertensión, una afección fácil de diagnosticar y tratar con medicamentos de bajo costo, es un fracaso de la salud pública que tantas personas con presión arterial alta en el mundo sigan sin recibir el tratamiento que necesitan”, declaró Majid Ezzati, catedrático de Salud Ambiental Mundial del Imperial College de Londres.
Los medicamentos para la hipertensión son relativamente baratos y de fácil acceso, pero no son la única opción para tratar la afección. “El tratamiento farmacológico debe combinarse siempre con dietas más saludables y actividad física regular; un control más estricto de los productos de tabaco; y la identificación y el tratamiento de comorbilidades como la diabetes y las cardiopatías preexistentes”, dijo el Dr. Ghebreyesus.

