Estas son las lecciones del sector sanitario extraídas de la pandemia de COVID-19

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  • La pandemia de COVID-19 puso al descubierto las vulnerabilidades de los sistemas sanitarios mundiales y nacionales.

  • Estas prácticas frente a la COVID-19 podrían adoptarse para crear sistemas sanitarios más resilientes en los países en desarrollo.

  • Los pioneros identificaron vías de intervención y tratamiento de enfermedades no transmisibles rentables y aplicables a nivel mundial, de las que debería beneficiarse todo país.

Dado que la pandemia de COVID-19 parece estar en fase de transición, este es el momento óptimo para reflexionar sobre las lecciones aprendidas. Más importante aún, ha llegado el momento de considerar qué prácticas derivadas de la respuesta a la pandemia pueden adoptarse para crear sistemas sanitarios más resilientes en los países en desarrollo. La COVID-19 brinda la oportunidad de replantear las prioridades de los sistemas sanitarios. Ofrece un momento de salto adelante para la transformación de los sistemas sanitarios mediante la innovación.

La pandemia de COVID-19 puso al descubierto las vulnerabilidades de los sistemas sanitarios mundiales y nacionales. Los sistemas sanitarios, ya en dificultades, desviaron sus recursos a la respuesta a la pandemia. Esto agravó la carga de las personas con enfermedades no transmisibles (ENT), al retrasar e interrumpir su diagnóstico, tratamiento y atención.

Las ENT, también conocidas como enfermedades crónicas, incluyen las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes. Siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo, al provocar casi tres cuartos de las defunciones globales. Cada año, 17 millones de personas menores de 70 años mueren a causa de las ENT, y el 86% de ellas viven en países de ingreso bajo y mediano.

ENT 2030: acelerar el cambio mediante la innovación

Con motivo de la cumbre de líderes del G20 celebrada en Bali, donde el fortalecimiento de la arquitectura sanitaria mundial y de los sistemas de salud son cuestiones prioritarias, el Foro Económico Mundial publica ENT 2030: acelerar el cambio mediante la innovación. Mediante consultas en profundidad con responsables de políticas, líderes del sector industrial y destacados académicos de los países del G20, este libro blanco revela las lecciones aprendidas de la COVID-19 y las metodologías y estrategias de innovación eficaces que surgieron a partir de ella. Los resultados inspiran optimismo.

La respuesta rápida a la pandemia ayudó a los países en desarrollo a ganar un tiempo valioso

Ante los efectos en cadena multifacéticos de la COVID-19, los países en desarrollo reaccionaron con rapidez a los desafíos en la gestión de las ENT, aumentando la prestación de servicios sanitarios y reforzando el suministro de medicamentos. Los países adoptaron rápidamente un sistema en el que determinados hospitales se designaron como centros para pacientes de COVID-19, mientras que otros mantuvieron el funcionamiento normal, atendiendo a pacientes con ENT sin síntomas de COVID-19. Un ejemplo es el enfoque de hospitales móviles en cabinas, pionero y adoptado por China, Serbia, India e Indonesia.

Al construir instalaciones dedicadas a la COVID-19, se garantizó la atención médica a los pacientes con ENT sin síntomas de COVID-19. Las personas que viven con ENT suelen necesitar medicamentos oportunos y de larga duración. Se pusieron en marcha políticas de «receta prolongada» en diversas comisiones sanitarias locales, mientras que las empresas farmacéuticas respondieron lanzando envases de gran tamaño de medicamentos para ENT.

Personas, prevención y tecnología

El paso hacia sistemas sanitarios integrados aportará beneficios a largo plazo a los países en desarrollo, pero exige un enfoque en tres vertientes centrado en las personas, la prevención y la tecnología. Nuestros estudios muestran que, con una planificación cuidadosa y una implementación rigurosa, algunas de estas respuestas rápidas pueden, y deben, hacerse permanentes para mejorar la equidad, accesibilidad, calidad, eficiencia y resiliencia de los sistemas sanitarios.

Entre los ejemplos de respuestas replicables figuran las numerosas experiencias prometedoras de modelos de atención integral centrados en las personas en todo el espectro de enfermedades; los intentos innovadores de habilitar y movilizar la atención primaria a nivel comunitario para el cribado y diagnóstico tempranos; y la integración inteligente con los avances digitales y tecnológicos para aumentar el acceso a la salud y mejorar el diagnóstico y el tratamiento.

Remodelar el proceso de diagnóstico y tratamiento de forma centrada en las personas

Una de las características más importantes de los sistemas sanitarios integrados es el enfoque centrado en el paciente. Entre los buenos ejemplos figuran los Centros de Dolor Torácico (CPC) de China, que se centran en reducir el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas hasta el tratamiento y en aumentar la eficiencia del tratamiento de los pacientes con dolor torácico agudo; sus Centros de Gestión de Enfermedades Metabólicas (MMC), que se centran en mejorar el seguimiento y el manejo de los pacientes diabéticos; y sus Centros de Gestión de la Tos y las Sibilancias (CWMC), que se centran en mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedades respiratorias.

Flujo de servicio de los centros de dolor torácico en ChinaImage: Centro de Innovación en IoT para la Salud de China

Centrarse en la detección y el diagnóstico tempranos

La Organización Mundial de la Salud estima que 30–50% de los cánceres puede prevenirse reduciendo los factores de riesgo y aplicando estrategias de prevención basadas en la evidencia. Aunque los países en desarrollo todavía están rezagados en los programas nacionales de cribado de cáncer de alto riesgo, hemos encontrado buenas prácticas prometedoras en países como México, Brasil, Colombia y Egipto, con programas que abarcan al menos el 70% de la población. Esto va desde los programas de cribado del cáncer de próstata en México, Brasil y Colombia hasta un programa de cribado del cáncer de mama en Egipto. Estos países han sensibilizado inteligentemente a la población, han mejorado de forma significativa el acceso a los servicios de cribado y han prestado servicios integrales tras las pruebas.

Mejorar la eficiencia mediante el desarrollo y la aplicación de tecnología innovadora

La demanda de herramientas de telemedicina y de toma de decisiones asistida por IA ya existía antes de la pandemia, pero la pandemia aceleró su avance. Ya se trate de respaldar la toma de decisiones clínicas de los médicos o de ayudar a los pacientes a acceder a los servicios médicos, el papel de la tecnología es cada vez más destacado. Inevitablemente, desempeñará un papel aún mayor en la configuración del futuro de los sistemas sanitarios.

Tomemos como ejemplo Halodoc, la mayor plataforma móvil de salud de Indonesia. Indonesia es el país más poblado del Sudeste Asiático, y su proporción de médicos por población general es inferior a la de sus vecinos en desarrollo y significativamente inferior a la de los países desarrollados. Los usuarios de Halodoc disponen de acceso 24/7 a servicios de consulta médica mediante chat, llamadas de voz o videollamadas. Los pacientes pueden recibir sus medicamentos en un plazo de 45 minutos, gracias a la integración de una empresa de servicios de transporte con conductor y una plataforma de comercio electrónico. Además, a los usuarios se les ofrecen múltiples métodos de pago, incluido el seguro financiado por el gobierno.

Los beneficios de la IA para paliar la escasez de médicos y asistir en la toma de decisiones clínicas son evidentes. En primer lugar, la IA puede utilizarse para mejorar la precisión del diagnóstico y los resultados del tratamiento, especialmente en las instituciones de atención primaria. En segundo lugar, la IA funciona 24/7, siendo las soluciones de diagnóstico por imagen con IA un buen ejemplo de ello. Un médico con experiencia necesita un minuto para evaluar diez imágenes de tomografía computarizada. La tecnología de IA, mediante el reconocimiento de imágenes, reduce este tiempo de evaluación a unos pocos segundos, al tiempo que mejora en un 15–20% la precisión del diagnóstico manual. La tecnología de IA también estandariza el diagnóstico, ya que los factores humanos, como la fatiga o la falta de experiencia, pueden generar discrepancias.

Aún hay margen de optimización, pero ya vemos a pioneros que identifican vías de intervención y tratamiento de ENT rentables y aplicables a nivel mundial, de las que todos los países —independientemente de su nivel de ingresos— pueden y deben beneficiarse. Las ENT representan un desafío sanitario mundial urgente. Los gobiernos, las industrias del sector privado y las organizaciones internacionales deben trabajar juntos para reforzar su colaboración, con el aprendizaje y el intercambio como eje central de esta filosofía. No hay mejor momento para que el mundo se una y alinee esfuerzos bajo estos principios.

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