Las enfermedades cardiovasculares, junto con otras enfermedades no transmisibles (ENT), son responsables de más del 70 % de las muertes en el mundo.
Sin embargo, la infraestructura de datos para combatir las enfermedades cardiometabólicas en muchos países va a la zaga, está fragmentada o está desactualizada.
Unos sistemas de información sanitaria más sólidos, los datos en tiempo real y las alianzas multisectoriales pueden permitir a los países pasar de una atención reactiva a enfoques más predictivos y focalizados frente a las ENT.
Las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y otras ENT representan más del 70 % de las muertes en el mundo – y, sin embargo, muchos países siguen funcionando con datos sanitarios incompletos, desactualizados o inutilizables. Un estudio de la ASEAN de 2023 detecta lagunas significativas en los indicadores básicos de las ENT, y la Organización Mundial de la Salud informa de que los sistemas de vigilancia siguen siendo débiles en gran parte del mundo.
Sin unas bases de datos sólidas, los sistemas de salud no pueden responder a las preguntas más fundamentales, como: ¿dónde aumenta el riesgo?, ¿qué intervenciones funcionan y quién está quedando atrás?
El resultado es previsible: las innovaciones científicas y terapéuticas tienen un impacto limitado porque los sistemas carecen del conocimiento en tiempo real necesario para desplegarlas de la forma más eficaz. Algunos países empiezan a responder a este desafío invirtiendo en sistemas de datos sanitarios integrados y en tiempo real, un enfoque que Brunéi Darusalam está implementando actualmente.
Por qué los sistemas de salud del futuro deben basarse más en los datos
Para pasar de reaccionar ante la enfermedad a predecirla, los sistemas de salud necesitan sistemas de datos robustos e integrados que:
detecten patrones tempranos de riesgo,
comprendan los principales factores que impulsan la enfermedad en la población,
orienten intervenciones focalizadas y
aporten información continua para una toma de decisiones inteligente.
Esta capacidad de dirigir los recursos a los lugares o subpoblaciones donde marcarán la mayor diferencia es la base de la salud poblacional de precisión. Estas capacidades no son teóricas: Brunéi Darusalam, por ejemplo, las está desarrollando activamente a través de su plataforma nacional de salud digital y de alianzas que convierten los datos en información útil para la acción.
Aplicando los mismos principios expuestos anteriormente –detección temprana del riesgo, intervenciones focalizadas y aprendizaje continuo–, Brunéi aspira a transformar la manera en que se gestiona el riesgo cardiovascular a nivel poblacional.
Todo comienza con BruHealth, la plataforma nacional de salud digital ya existente en el país. Para reforzar aún más este sistema, Brunéi está creando una alianza entre el Ministerio de Salud, EVYD Technology y la Fundación Novartis. La colaboración reforzará la capacidad de Brunéi para utilizar datos en tiempo real que orienten las intervenciones en materia de salud cardiovascular, sobre la base de la plataforma BruHealth.
Cómo Brunéi construye una de las respuestas posibles
Lanzada inicialmente para el rastreo de contactos de la COVID-19, a fecha de 2022, el 63 % de la población utiliza BruHealth semanalmente para consultar resultados de laboratorio e informes de imagen. En 2025 se introdujo en la plataforma un programa ampliado de cribado de cáncer y enfermedades cardiovasculares, que incluye un índice de salud más inteligente que ofrece orientación sanitaria personalizada basada en inteligencia artificial, lo que permite a la ciudadanía gestionar activamente su salud en tiempo real.
«La COVID nos enseñó que, cuando la ciudadanía confía en una plataforma, la utiliza. Esa confianza es ahora la base de objetivos sanitarios a más largo plazo», afirma Abby Tan, de EVYD Technology.
Esta evolución muestra cómo las plataformas digitales orientadas a la ciudadanía pueden generar datos de salud poblacional en tiempo real y útiles para la acción, que favorecen una intervención más temprana y una toma de decisiones más precisa.
La alianza entre el Ministerio de Salud, EVYD y la Fundación Novartis también adapta elementos de CARDIO4Cities, un enfoque desarrollado por la Fundación Novartis y diseñado para reducir rápidamente el riesgo cardiovascular en grandes poblaciones mediante objetivos medibles, paneles de control integrados y tecnologías, y acción intersectorial. CARDIO4Cities proporciona un marco práctico para poner en funcionamiento sistemas de salud basados en datos, convirtiendo la información en acciones coordinadas a nivel poblacional.
CARDIO4Cities ha demostrado su éxito en ciudades como São Paulo y Dakar, donde logró multiplicar por tres a seis el control de la hipertensión y reducir las tasas de accidente cerebrovascular e infarto en un plazo de dos años. Actualmente se está implantando en más de 40 ciudades de todo el mundo.
Al añadir el marco CARDIO4Cities a su infraestructura tecnológica existente, Brunéi aspira a crear un sistema de salud más proactivo y predictivo, capaz de identificar antes a los grupos de alto riesgo y de orientar las intervenciones con mayor precisión, con el objetivo de reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y sus complicaciones agudas, como los infartos y los accidentes cerebrovasculares.
Cómo el Foro ayuda a los líderes a fortalecer los sistemas de salud mediante la colaboración
El Centro para la Salud y la Asistencia Sanitaria conecta a líderes para comprender los desafíos que afrontan los sistemas de salud en todo el mundo, incluidos el acceso, la equidad, la resiliencia y la preparación.
Mediante el diálogo de confianza y la colaboración público-privada, el Centro permite a los socios alinearse en torno a prioridades compartidas y avanzar en una acción colectiva para mejorar los resultados en salud.
Por qué importan las alianzas
Ninguna institución puede cerrar por sí sola la brecha de datos sanitarios. El progreso depende de una colaboración intersectorial y multidisciplinar que reúna experiencia en salud poblacional, innovaciones tecnológicas y científicas, analítica avanzada y ejecución sobre el terreno. Los gobiernos suelen carecer de la capacidad técnica necesaria para crear plataformas avanzadas de analítica, mientras que las empresas privadas no pueden implementar intervenciones a nivel poblacional sin conocimientos de salud pública.
El modelo de Brunéi muestra cómo la combinación de estas fortalezas acelera el progreso. Las autoridades públicas aportan legitimidad, gobernanza y acceso a los datos poblacionales; los socios tecnológicos proporcionan infraestructura e innovación; y las organizaciones de innovación de impacto social, como la Fundación Novartis, aportan marcos basados en la evidencia y buenas prácticas.
Cerrar esta brecha de datos sanitarios es posible. Requiere liderazgo, alianzas y un compromiso para utilizar los datos no solo para comprender los problemas, sino también para actuar en consecuencia. El modelo de Brunéi demuestra cómo estas alianzas pueden ayudar a los países a fortalecer sus sistemas de datos, actuar antes y construir enfoques más resilientes y equitativos frente a las ENT. Las alianzas también hacen posible la escalabilidad: marcos como CARDIO4Cities pueden adaptarse a contextos diversos cuando los actores locales y mundiales trabajan juntos.
Cerrar la brecha exige un enfoque con múltiples vertientes:
Reforzar los sistemas de vigilancia mediante herramientas estandarizadas de la OMS, como STEPS para garantizar datos comparables y útiles para la acción.
Invertir en infraestructuras y competencias capaces de respaldar la analítica basada en inteligencia artificial y los paneles de control en tiempo real.
Adaptar marcos probados, como CARDIO4Cities, a los contextos culturales, sociales y normativos locales.
Involucrar a la ciudadanía mediante plataformas que hagan la gestión de la salud intuitiva y gratificante, como demuestra BruHealth.
Garantizar la gobernanza y mantener el control de los datos sanitarios sensibles dentro del país para generar confianza y cumplir la normativa de privacidad.
Transformar los sistemas de salud en instituciones predictivas, equitativas y resilientes es posible hoy. Demuestra cómo los países pueden pasar de reconocer los límites de los datos fragmentados a implementar sistemas integrados que orienten la acción a gran escala. Sustentado en la participación ciudadana, una infraestructura soberana de inteligencia artificial y estrategias validadas a nivel mundial, el modelo de Brunéi ofrece una hoja de ruta para los países que buscan modernizar la atención sanitaria.
No se trata solo de modernizar la tecnología. Se trata de generar confianza, fomentar la colaboración, mejorar los resultados en salud y garantizar que cada decisión se base en datos. Al vincular la innovación en salud digital y las iniciativas impulsadas por la inteligencia artificial, las naciones pueden pasar de la reacción a la predicción, de la atención fragmentada a la salud poblacional de precisión y, en última instancia, de la vulnerabilidad a la resiliencia.


