Podemos acabar con la tuberculosis ahora mismo. Así se puede hacer

A health technician analyses blood samples for tuberculosis testing in a high-tech tuberculosis lab in Carabayllo in Lima, Peru May 19, 2016. REUTERS/Mariana Bazo SEARCH "TB HOPE" FOR THIS STORY. SEARCH "THE WIDER IMAGE" FOR ALL STORIES. - S1AEUOHDMWAA
Tuberculosis kills more people every year than HIV/AIDS and malaria combinedImage: REUTERS/Mariana Bazo
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En 2014, el mundo sufrió la primera gran epidemia de ébola de su historia. Durante los dos años siguientes se notificaron casi 30.000 casos de ébola. Más de 11.000 personas murieron en varios países de África Occidental. Fue una crisis humanitaria devastadora. La epidemia se contuvo mediante medidas tradicionales de control, como la detección de casos, la cuarentena y las prácticas de entierro seguro.

Hoy, el mundo vive el segundo brote de ébola más grande de la historia, en la República Democrática del Congo. Esta vez se están desplegando nuevas tecnologías, incluidas vacunas y tratamientos en fase de investigación. La aparición de estas nuevas herramientas se aceleró gracias a líderes de los sectores público, privado y filantrópico. La crisis del ébola de 2014 demostró que el progreso es posible cuando una amenaza sanitaria se sitúa en la cúspide de la agenda mundial.

Ahora es el momento de que el mundo aplique esta lección para hacer frente a la enfermedad infecciosa más letal: la tuberculosis (TB). En los últimos años, la TB ha superado a la suma del VIH/sida y la malaria en términos de mortalidad, y causa 1,6 millones de muertes al año.

Para poner esto en perspectiva: mientras que 11.000 personas perdieron trágicamente la vida durante el brote de ébola en África Occidental, solo en Sudáfrica casi 44.000 personas murieron de TB durante el mismo periodo. Aunque la TB ha dejado de ser una preocupación importante para la salud pública en los países desarrollados, más del 95 % de las muertes por TB siguen produciéndose en países de ingreso bajo y mediano. Esto apunta a una relación entre la pobreza y la enfermedad.

La pobreza favorece la TB de varias maneras. Prospera en condiciones de vida precarias, como viviendas masificadas y mal ventiladas, que propician la transmisión de una enfermedad respiratoria transmitida por el aire. La pobreza prolonga los retrasos en el diagnóstico debido a la escasez de recursos. Además, aumenta la vulnerabilidad subyacente a las infecciones bacterianas debido a la desnutrición y a coinfecciones inmunosupresoras como el VIH. Los expertos calculan que la erradicación de la pobreza extrema podría conllevar una reducción del 84 % de los casos de TB para 2035.

Dado que esta enfermedad se concentra en las zonas del mundo con escasos recursos, la industria farmacéutica tiene pocos incentivos comerciales para invertir en innovación en materia de TB. Las intervenciones médicas insuficientes y obsoletas han favorecido el desarrollo de la TB multirresistente (TB-MDR), que está alimentando la crisis.

Conscientes de estos desafíos, Johnson & Johnson decidió actuar. Nuestro compromiso con la TB es personal. El Dr. Paul Janssen perdió a su hermana de cuatro años por meningitis tuberculosa en la década de 1940. De hecho, las empresas farmacéuticas Janssen de Johnson & Johnson han invertido de forma significativa en la lucha contra la TB durante los últimos 20 años.

En 2002, nuestros científicos identificaron el primer medicamento específico contra la TB con un mecanismo de acción novedoso en más de 40 años: la bedaquilina. Desde que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. aprobó la bedaquilina en 2012 para la TB-MDR, Johnson & Johnson ha destinado importantes recursos a suministrar más de 78.000 tratamientos de este medicamento a pacientes de 113 países.

Hoy en día está surgiendo un movimiento mundial centrado en la TB. En septiembre de 2018, las Naciones Unidas convocaron la primera reunión de alto nivel dedicada a combatir la TB. En vísperas de esa reunión, Johnson & Johnson se unió al Foro Económico Mundial y a otros socios para organizar conjuntamente una Cumbre sobre Innovación en TB con el fin de acelerar la investigación y el desarrollo (I+D). Johnson & Johnson también anunció una iniciativa de 10 años para combatir la TB, con un enfoque de triple vía centrado en ampliar el acceso a los tratamientos actuales contra la TB, aumentar las tasas de diagnóstico e invertir en la I+D necesaria.

Ya estamos poniendo en marcha esta iniciativa. En China, un país con una de las cargas más elevadas de TB, hemos establecido una alianza con la Comisión Nacional de Salud, el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades y Cepheid para llevar a cabo un programa de cribado de 10 millones de personas. Juntos, estamos llevando la pionera tecnología de diagnóstico rápido GeneXpert de Cepheid a las zonas de alto riesgo, lo que permite reducir el tiempo de diagnóstico de semanas a horas y, al mismo tiempo, detectar la resistencia al medicamento contra la TB más utilizado.

Participamos en estos programas porque, como comunidad mundial, disponemos de los medios para acabar con la TB gracias a las nuevas tecnologías y a los avances en I+D. Coincido plenamente con Klaus Schwab en que la Cuarta Revolución Industrial está abriendo un nuevo mundo de pensamiento audaz y disruptivo e innovación.

La pandemia de TB no puede abordarse solo por una empresa o un gobierno. Debemos animar a la industria en su conjunto a participar. Los nuevos enfoques para crear un ecosistema de I+D en materia de TB sólido y sostenible requieren identificar nuevos incentivos para la industria, nuevos mecanismos de financiación y la participación de todos los sectores.

Es importante que protejamos la eficacia de los antibióticos del futuro y acabemos con la lacra de la TB-MDR. Cada vez hay más pruebas de que se trata de una inversión urgentemente necesaria y fiscalmente responsable, que los ministros de Hacienda nacionales deben tomar en serio.

En 2015, un informe del Gobierno del Reino Unido concluyó que, si un 40 % adicional de los casos de TB se volvieran resistentes a los fármacos de primera línea, en 2050 la TB-MDR podría costar 16,7 billones de dólares para combatirla, reducir el PIB mundial en más de un 0,6 % y causar la muerte de otros 75 millones de personas.

En la Reunión Anual del Foro Económico Mundial 2019, un nuevo análisis de la Unidad de Inteligencia de The Economist, encargado por Johnson & Johnson, arrojará más luz sobre el posible impacto económico de no controlar la TB-MDR.

Mirando atrás, el brote de ébola de 2014 en África Occidental dejó muchas lecciones importantes sobre lo que se necesita para la preparación y la respuesta ante pandemias y, de manera crucial, una rápida oleada de innovación importante respaldada por el sector privado.

Ahora debemos poner en práctica estas lecciones. Debemos garantizar que nuestras capacidades tecnológicas y científicas colectivas se apliquen hoy para acabar con la tuberculosis. Esperar no es una opción.

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