La esquistosomiasis, también conocida como bilharziasis, es una enfermedad tropical desatendida que afecta a 240 millones de personas en todo el mundo.
Tiene tratamiento, pero los medicamentos no bastan, ya que es una enfermedad transmitida por el agua y prevalece en comunidades sin acceso a agua potable y saneamiento.
Una publicación reciente de The Lancet muestra que la prevalencia de la esquistosomiasis entre los niños en edad escolar del África subsahariana ha disminuido casi un 60 %.
La pandemia mundial de COVID-19 ha abierto los ojos al impacto devastador que una sola enfermedad puede tener en todos los aspectos de la vida. Sin embargo, otras enfermedades no reciben la misma atención y se descuida la investigación para combatirlas. Esto se aplica a diversas enfermedades tropicales desatendidas (ETD), entre ellas la esquistosomiasis: 240 millones de personas la padecen y 200 000 mueren cada año. Junto con nuestros socios, en Merck queremos eliminar esta enfermedad de una vez por todas, y los datos más recientes demuestran que es posible.
La esquistosomiasis es una enfermedad transmitida por el agua y causada por gusanos parásitos. Al nadar o lavarse en agua contaminada, las personas pueden contraer las larvas de estos gusanos, que luego infestan sus órganos internos. Los niños son especialmente vulnerables a la infección. Pueden sufrir retrasos en el crecimiento, tener dificultades de aprendizaje y padecer enfermedades crónicas a largo plazo en etapas posteriores de la vida. La enfermedad puede acabar provocando la muerte.
Aunque la esquistosomiasis afecta a personas de todo el mundo, se estima que al menos el 90 % de quienes necesitan tratamiento vive en el África subsahariana. La enfermedad prevalece en comunidades donde el acceso al agua potable segura y al saneamiento es insuficiente o inexistente. Por tanto, proporcionar medicamentos es esencial, pero no basta; por eso estamos considerando el panorama completo.
Juntos contra las enfermedades tropicales desatendidas (ETD)
Merck lleva 14 años comprometida con la lucha contra la esquistosomiasis. En colaboración con diversas organizaciones, entre ellas la Organización Mundial de la Salud (OMS), nos hemos fijado el objetivo de eliminar por completo esta enfermedad. De este modo, contribuimos a las metas formuladas por la OMS en su nueva hoja de ruta para las enfermedades tropicales desatendidas, presentada este año.
Esta establece metas ambiciosas para eliminar y erradicar muchas ETD de aquí a 2030. Para alcanzar los objetivos establecidos en la hoja de ruta y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, algo tiene que cambiar. La hoja de ruta es un claro llamamiento a la acción: el éxito es posible, pero solo si actuamos en colaboración y centramos nuestros esfuerzos en distintos ámbitos.
Eliminar la esquistosomiasis
Entonces, ¿cuál es la mejor manera de combatir la esquistosomiasis? A partir de las opiniones de expertos, hemos optado por un enfoque integral que incluye tratamiento, educación sanitaria y WASH (agua, saneamiento e higiene). También investigamos nuevos medicamentos y métodos de diagnóstico, y estamos ultimando el desarrollo de un nuevo medicamento pediátrico para niños en edad preescolar. Desde 2007, hemos entregado 1.500 millones de comprimidos a la OMS, con los que se ha tratado a no menos de 600 millones de niños en edad escolar infectados por esquistosomiasis.
Para hacer llegar los tratamientos a quienes los necesitan, colaboramos con instituciones líderes como la OMS, organizaciones afines y gobiernos. Estas alianzas de larga trayectoria pueden respaldar e impulsar la eliminación sostenible de la enfermedad en las comunidades afectadas y han demostrado ser muy eficaces; ahora también contamos con datos que lo demuestran.
El Instituto Suizo de Salud Pública y Tropical publicó recientemente un artículo en The Lancet Infectious Diseases sobre la esquistosomiasis en niños en edad escolar del África subsahariana. Los datos recopilados entre 2000 y 2019 muestran que, durante ese periodo, la prevalencia estimada en la región disminuyó casi un 60 %. El Instituto señala: «La disminución de la prevalencia de la esquistosomiasis está relacionada con la ampliación de la quimioterapia preventiva durante los últimos 10 años, así como con factores como el desarrollo económico y social del continente africano, incluido un mayor acceso al agua potable y al saneamiento».
El camino por recorrer
Aunque los resultados que indican los datos son prometedores, todavía queda camino por recorrer. Las alianzas son fundamentales en todos los esfuerzos para combatir las enfermedades tropicales desatendidas, y lo mismo ocurre, por supuesto, con la esquistosomiasis. Estamos comprometidos a seguir luchando contra esta enfermedad junto con nuestros socios. Nuestro compromiso también forma parte integral de la estrategia de sostenibilidad de nuestra empresa y respalda uno de los tres objetivos que nos hemos fijado: impulsar el progreso humano de más de mil millones de personas mediante la ciencia y la tecnología sostenibles de aquí a 2030.
Para nosotros, el emprendimiento sostenible y el crecimiento rentable van de la mano. Solo podemos asegurar nuestro propio éxito futuro si también creamos valor duradero para la sociedad. Creo firmemente que es posible un mundo sin esquistosomiasis y que haremos nuestra parte para trabajar por su eliminación.

