Jeanne Calment, la francesa que ostenta el récord de longevidad verificada, murió en 1997 a los 122 años.
Pocas personas, por supuesto, llegan a ser supercentenarias —tener 110 años o más— y aún menos alcanzan los 115.
De hecho, tan pocas personas han superado esa edad que un grupo de investigadores publicó un análisisen la revista Nature el año pasado en el que sostenía que la longevidad de la especie humana se estabiliza en torno a los 115 años.
Pero varios científicos están refutando ahora ese análisis con cinco comentarios independientes publicados en Nature el 28 de junio.
Los autores de estos artículos sostienen que el análisis original se basó en estadísticas incompletas o analizadas de una manera que condujo a una conclusión errónea. Plantean dos alternativas: o bien no tenemos datos suficientes para saber si la vida humana tiene un límite, o bien el punto de estabilización se sitúa más cerca de los 125 que de los 115 años.
«Los datos disponibles son limitados; no hay tantos supercentenarios», Maarten Pieter Rozing, profesor de la Universidad de Copenhague y coautor de uno de los comentarios, declaró a The Scientist. «Y creo que no hay argumentos sólidos que demuestren que se esté produciendo un descenso [en el ritmo al que aumenta la longevidad]».
Por qué algunos creen que la vida termina a los 115 años
La esperanza de vida ha aumentado de forma bastante constante durante los últimos 150 años aproximadamente. Sin embargo, Xiao Dong, Brandon Milholland y Jan Vijg, autores del análisis original, sostienen que comparar la esperanza de vida de los supercentenarios con la edad a la que murieron puede revelar el límite natural de la longevidad humana.
Los científicos utilizaron datos sobre la edad máxima registrada al morir, divididos en dos conjuntos basados en supercentenarios de Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Francia. El primer conjunto abarcaba las muertes ocurridas entre 1968 y 1994, un período en el que la edad máxima iba aumentando poco a poco. Pero, en el período que cubría el conjunto de datos siguiente, de 1995 a 2006, la edad parecía estabilizarse o incluso disminuir ligeramente (dejando de lado excepciones como Calment).
Sin embargo, la esperanza de vida aumentó durante ambos períodos. Por tanto, los científicos concluyeron que, como la edad máxima de los seres humanos no seguía aumentando junto con la esperanza de vida, parecía haberse alcanzado un límite.
Esos científicos sostenían que, aunque curáramos diversas enfermedades como el cáncer o el alzhéimer, probablemente los seres humanos no vivirían más allá de los 115 años. Además, situaban en menos de 1 entre 10.000 las probabilidades de que una persona superara los 125 años.
¿Límite o ilusión?
Los autores de las refutaciones recientes afirman que, dado que hay tan pocos supercentenarios, el número de muertes de personas de este grupo de edad entre 1995 y 2006 es demasiado bajo para llegar a conclusiones fiables. Simplemente no ha habido suficientes supercentenarios para determinar con precisión una edad máxima.
A medida que las personas vivan más tiempo, es probable que más de ellas superen ese supuesto límite, sostienen los autores de las refutaciones; solo hará falta tiempo para llegar a ese punto.
«[L]a idea de un límite fijo para la longevidad humana no está sólidamente respaldada por lo que se está descubriendo sobre la biología del envejecimiento», escribieron Rozing y sus coautores en su comentario. «El aumento sostenido de la esperanza de vida humana observado en las últimas décadas era imprevisible. Aporta pruebas de que el envejecimiento humano es más maleable de lo que se creía».
A lo largo de la historia de la humanidad, muchos de los aumentos de longevidad que hemos observado habrían parecido inimaginables en su momento. Por ejemplo, quienes vivían hace 200 años habrían pensado que era una locura que la gente pudiera llegar habitualmente a los 80 años. Y, sin embargo, aquí estamos.
Rozing declaró a The Scientistque hay una manera sencilla de averiguar qué hipótesis sobre la longevidad máxima es correcta.
«[P]odemos simplemente esperar y ver quién tiene razón», dijo.

