¿Quieres reducir la malnutrición? No olvides estas 3 cosas

Thai girls walk inside a school wearing school uniforms that are mandatory in the country, in Bangkok, Thailand September 15, 2020. Picture taken September 15, 2020. REUTERS/Jorge Silva - RC218J9G3IFJ
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  • El retraso del crecimiento causado por la malnutrición afecta hoy a más de 149 millones de niños en todo el mundo.

  • Una nueva investigación sugiere que centrarse en los derechos de las mujeres, la educación de las niñas y la higiene son medidas eficaces para abordar el problema.

Hace casi diez años, un artículo publicado en la revista The Lancet cambió la forma en que los países de todo el mundo abordaban la mejora de la nutrición.

El artículo identificó diez intervenciones nutricionales fundamentales, todas ellas intervenciones directas, como el enriquecimiento con micronutrientes, la lactancia materna y la suplementación con vitamina A. También planteó que, si esas intervenciones se ampliaban para llegar al 90 % de los niños de los 34 países donde más escasea una buena nutrición infantil, reducirían las tasas de retraso del crecimiento en un 20 %. Estas diez intervenciones se convirtieron en la hoja de ruta estándar para que los responsables de salud de todo el mundo mejoraran la nutrición.

Durante los últimos tres años, mis colegas de SickKids, socios de investigación de todo el mundo y yo hemos realizado una sólida investigación con métodos mixtos para determinar cómo Etiopía, la República Kirguisa, Nepal, Perú y Senegal lograron reducciones notables del retraso del crecimiento infantil en los últimos 25 años. Esperábamos descubrir que esas mismas diez intervenciones identificadas en The Lancet habían sido responsables de la mayor parte de la mejora en la reducción del retraso del crecimiento en cada uno de estos países.

Lo que descubrimos fue sorprendente.

Sí, las intervenciones nutricionales directas son fundamentales y nuestra investigación valida muchos de los hallazgos del artículo de The Lancet. Pero las pruebas que hemos reunido también destacan algo que el artículo de The Lancet no captó: un papel igual de importante de las intervenciones nutricionales indirectas, que se llevan a cabo fuera del sector de la salud.

Calculamos que estas estrategias indirectas, como las intervenciones para mejorar el empoderamiento de las mujeres, la educación de las niñas, la reducción de la pobreza y el agua, el saneamiento y la higiene (WASH), representan, en promedio, la mitad de la reducción del retraso del crecimiento que lograron esos países. Según el país, estas estrategias de apoyo a la nutrición contribuyeron entre el 33 % de la reducción del retraso del crecimiento en Perú y el 63 % en Etiopía.

Efectos de las medidas contra el retraso del crecimiento en países seleccionados

Estos hallazgos, obtenidos como parte de la nueva iniciativa Exemplars in Global Health, deberían impulsar a los responsables de salud de todo el mundo a promover estrategias multisectoriales que incluyan intervenciones directas e indirectas para mejorar la nutrición en general y, en particular, reducir el retraso del crecimiento. Nuestra investigación indica que los esfuerzos de los países por reducirlo se estancarán si no emplean ambas palancas.

Consideremos las poderosas fuerzas que observamos impulsando la mejora de la nutrición en Etiopía. Nuestros análisis cuantitativos y cualitativos revelaron que, más que cualquier otra intervención, las políticas y los programas agrícolas impulsaron los mayores avances en la reducción del retraso del crecimiento en Etiopía, gracias a la mejora de los rendimientos de los cultivos y, en consecuencia, de la seguridad alimentaria de los hogares. Otros factores clave para reducir el retraso del crecimiento en Etiopía también fueron intervenciones indirectas: un mejor acceso a la educación, especialmente para las niñas, y mejoras en el agua, el saneamiento y la higiene (WASH) —en especial, la reducción de la defecación al aire libre—, que impulsaron el 17 % de la reducción del retraso del crecimiento.

Aunque muchos ensayos controlados aleatorizados recientes y de alta calidad recomiendan cautela respecto al uso de WASH como herramienta para abordar el retraso del crecimiento, nuestra investigación muestra que las mejoras en WASH contribuyeron de manera significativa a reducirlo en cuatro de los cinco países estudiados (Etiopía, Nepal, Perú y Senegal). Esto demuestra el valor de nuestra metodología. Sin duda, los ensayos controlados aleatorizados son una herramienta importante para evaluar la causa y el efecto, pero, por razones que aún no están claras, no han podido captar eficazmente el impacto de los programas de WASH en la nutrición. Esperamos que nuestra investigación demuestre el valor de los programas de WASH y aporte las pruebas necesarias para respaldar nuevas inversiones.

Por último, aunque queda fuera del alcance de nuestro análisis, cabe mencionar que cada una de las intervenciones indirectas que he destacado aquí —las mejoras en WASH y educación, y las intervenciones agrícolas, como ampliar el acceso a agentes de extensión agrícola, a fertilizantes de mejor calidad y a semillas mejoradas— tiene importantes efectos en cadena que contribuyen al avance hacia otros objetivos mundiales no relacionados con la nutrición. Aumentan los ingresos, hacen que la agricultura sea más sostenible, ayudan a que las niñas sigan escolarizadas, reducen los embarazos no deseados y frenan la propagación de enfermedades. Los gobiernos deberían tener en cuenta estos múltiples beneficios al calcular el rendimiento de la inversión en todas las intervenciones indirectas, desde la educación de las niñas y el empoderamiento de las mujeres hasta WASH y los agentes de extensión agrícola.

Esperamos que estas pruebas, disponibles íntegramente en la plataforma Exemplars in Global Health aquí, convenzan a los responsables de salud de todo el mundo de colaborar entre sectores para desarrollar estrategias multisectoriales eficaces que reduzcan el retraso del crecimiento, que todavía afecta hoy a 149 millones de niños en todo el mundo.

Este artículo apareció originalmente en Exemplars in Global Health, una nueva iniciativa incubada por Gates Ventures y sus socios para investigar casos atípicos positivos en la salud mundial, con el fin de que otros países puedan aprender de ellos y mejorar los resultados sanitarios.

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