La lengua es un detector de sal: disuelve los cristales sólidos de sal espolvoreados sobre tus patatas fritas y crea una intensa sensación de sabor.
Pero la sal es mucho más importante que un simple aditivo alimentario.
El agua salada es, literalmente, la sustancia más común en la superficie de la Tierra, y es muy importante para la vida y para el planeta.
Aquí tienes cinco cosas sorprendentes sobre la sencilla agua salada de toda la vida.
1. El agua salada transporta las señales eléctricas que hacen posible la vida
El agua salada se forma cuando se añade al agua una sal sólida, como la sal de mesa (cloruro de sodio), que se separa en partículas individuales de movimiento libre llamadas iones. Hay muchos tipos de agua salada, según los iones que contenga.
Estos iones actúan igual que un globo que se ha frotado contra el pelo. Tienen carga eléctrica y permiten que el agua salada conduzca la electricidad.
Tu cuerpo usa agua salada para enviar las señales eléctricas que hacen latir el corazón y pensar al cerebro. Para ello, el cuerpo tiene moléculas especiales llamadas bombas de iones que desplazan estos iones. Muchas enfermedades se deben al mal funcionamiento de estas bombas de iones.
También importa qué iones transportan estas señales. Por ejemplo, sustituir el sodio por sus elementos más cercanos en la tabla periódica puede dar lugar a un tratamiento para el trastorno bipolar en el caso del litio, o a un componente de la inyección letal en el caso del potasio.
2. El agua salada actúa como una cinta transportadora que distribuye el calor por el planeta
Como hizo famosa la película El día después de mañana, Europa y América del Norte se mantienen cálidas gracias a la corriente del Golfo, una enorme corriente de agua cálida que fluye hacia el norte desde los trópicos.
La corriente del Golfo es un enorme flujo de agua que va hacia el norte desde los trópicos.
Esta corriente está impulsada por los cambios en la salinidad del agua oceánica. Cuando los casquetes polares se congelan en invierno, el agua oceánica circundante se vuelve más salada. El agua más salada pesa más y, por eso, se hunde hasta el fondo marino, agitando el océano e impulsando estas corrientes.
A medida que el cambio climático derrite los casquetes polares, estas corrientes pueden alterarse. Esto trastornará el flujo de calor y nutrientes por todo el mundo de maneras complejas.
3. El agua salada puede utilizarse para extraer dióxido de carbono del aire
Para prevenir los peores efectos del cambio climático, necesitamos extraer dióxido de carbono (CO₂) del aire y almacenarlo a gran escala. Actualmente, el océano ya lo hace y elimina más de una cuarta parte de todo el CO₂ que los seres humanos emiten al aire.
El CO₂ reacciona con el agua para formar iones que aumentan la acidez del océano, lo cual supone un grave problema para los animales que viven en él.
Pero podríamos aprovechar este efecto. Exponer deliberadamente grandes volúmenes de aire a agua que contiene iones de potasio (similar al agua salada) puede capturar CO₂ de forma eficaz y a muy bajo costo. Esto podría hacerse allí donde la energía sea barata y haya un lugar para almacenar el CO₂.
4. Construir baterías que usen agua salada podría resolver los problemas de almacenamiento de energía
Los parques eólicos y los paneles solares captan energía con gran eficacia, pero para hacer frente al cambio climático necesitamos formas nuevas y más baratas de almacenarla.
Las baterías de iones de litio, la tecnología más utilizada, emplean iones de litio disueltos en un líquido para transportar electricidad de un lado a otro entre los terminales positivo y negativo de la batería. El líquido que se usa actualmente es caro, ralentiza la carga de la batería y puede incendiarse.
Sustituir este líquido por agua salada es un objetivo clave de la investigación sobre baterías y se esperan beneficios en costo y seguridad. Estas baterías también son más fáciles de fabricar, algo importante para satisfacer la creciente demanda de baterías.
5. Pero todavía no podemos predecir ni siquiera las propiedades más sencillas del agua salada
Durante el último siglo se ha reconocido la importancia de comprender el agua salada; algunas de las mentes más brillantes de la ciencia, galardonadas con el Premio Nobel han trabajado en este problema.
Hoy seguimos avanzando de forma emocionante en esta cuestión, en parte gracias al uso de superordenadores potentes y la mecánica cuántica para simular cómo se comporta el agua salada.
Por desgracia, aún nos queda mucho camino por recorrer para predecir las propiedades del agua salada. Por ejemplo, el agua extremadamente salada puede formar una solución sobresaturada que sirve para fabricar calentadores de manos.
Si se deja reposar este tipo de solución el tiempo suficiente, formará espontáneamente una sal sólida, pero nuestras predicciones teóricas sobre cuánto tardará son literalmente más de un cuatrillón de veces demasiado rápidas. La magnitud de este error de cálculo nos dice que nos falta algo vital.
¡Calentadores de manos con forma de corazón!
El estudio del agua salada sencilla cuesta venderlo frente a ciencias más llamativas, como la investigación sobre los agujeros negros o la cura del cáncer. Pero eso no significa que sea menos importante.
De hecho, comprender el agua salada es vital para entender nuestro propio cuerpo y nuestro planeta. Incluso podría ser la clave para salvarlos.

