Un gráfico que muestra el acceso equitativo a las vacunas no solo tiene que ver con la salud

A man receives a dose of a vaccine against the coronavirus disease (COVID-19) during a vaccination program in Jakarta, Indonesia, August 16, 2021.
The gulf in vaccine distribution between rich and poor nations is breathtaking and self-defeating.Image: REUTERS/Ajeng Dinar Ulfiana
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  • El Banco Mundial prevé que la economía mundial crezca un 5,6 % en 2021.

  • Pero advierte de que la pandemia persistente podría dar lugar a una recuperación mundial “débil”.

  • Un repunte de casos de COVID-19 y el retraso en la vacunación frenan a muchos países.

¿Cuándo terminará la COVID-19? Es la pregunta que se hacen desde los padres de niños pequeños hasta los responsables de salud pública, desde los economistas hasta los emprendedores de todo el mundo.

Se prevé que la economía mundial crezca un 5,6 % en 2021, el ritmo de recuperación más rápido tras una recesión en 80 años, según datos del Banco Mundial en su informe Perspectivas económicas mundiales. Aunque se prevé que esa recuperación sea desigual, el estudio, que se publica dos veces al año, indica que las economías en desarrollo crecerán un 6 % este año.

Esa cifra se basa en una mayor demanda y en precios elevados de las materias primas, muchas de las cuales son producidas por economías en desarrollo.

Pero el mayor desafío sigue siendo la propia COVID-19.

Amenaza para la recuperación

El optimismo respecto de la recuperación económica se ve atenuado por la preocupación ante un repunte de casos y por las desigualdades mundiales en el acceso a las vacunas.

Un gráfico animado publicado por el Banco Mundial ilustra el problema con claridad. El análisis revisa a la baja la cifra de crecimiento previsto (en 0,2 puntos porcentuales) para los países con tasas de vacunación por debajo de la mediana, y al alza (en 0,8 pp) para los que presentan tasas por encima de la mediana.

Desigualdad en la vacunación

La brecha en la distribución de vacunas entre los países ricos y pobres es asombrosa y contraproducente.

La tasa de vacunación en los países ricos supera apenas el 51 % según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). En los países de bajos ingresos es de alrededor del 1,4 %. La cifra para la República Democrática del Congo (89 millones de habitantes) es inferior al 0,1 %, es decir, menos de 1 de cada 1000 personas.

Según el Vaccine Equity Dashboard, herramienta desarrollada en colaboración con organismos de las Naciones Unidas (ONU) y la Universidad de Oxford, las tasas de crecimiento en los países más pobres –donde muchos trabajadores sanitarios aún no han sido vacunados– podrían no recuperar los niveles previos a la pandemia hasta 2024.

Si los países de bajos ingresos tuvieran la misma tasa de vacunación que los países de altos ingresos, según el informe, podrían añadir 38 000 millones de dólares a su PIB en 2021.

El panel también indica que, de media, el nivel de inversión necesario para vacunar al 70 % de la población equivale al 0,8 % de los presupuestos sanitarios en los países ricos, frente al 56,6 % en los países de bajos ingresos.

Países de altos ingresos: 1 de cada 2 personas, es decir, el 51 %, había sido vacunada a fecha de 4 de agosto de 2021.Image: PNUD

Soluciones globales

Entonces, ¿qué puede hacerse para afrontar el desafío? La atención se ha centrado en acelerar la distribución de vacunas a los países en desarrollo.

El programa mundial COVAX –concebido para garantizar a todo el mundo un acceso equitativo a las vacunas contra la COVID-19– ha logrado hasta ahora distribuir más de 150 millones de dosis de vacunas en todo el mundo, con el objetivo de poner a disposición 2 000 millones para finales de 2021. Sin embargo, en junio advirtió de que persisten preocupaciones sobre el suministro a corto plazo, especialmente durante julio y agosto.

Paralelamente, el Banco Mundial afirma que los países en desarrollo podrían tomar medidas para impulsar el crecimiento. Recomienda reducir los costes comerciales –casi un 50 % más altos en las economías en desarrollo que en las avanzadas– e invertir en infraestructuras ecológicas y en resiliencia climática.

El informe advierte de la posibilidad de que una pandemia prolongada contribuya a un escenario negativo de “debilitamiento” de la recuperación mundial, similar al que siguió a la crisis financiera mundial de 2007-2008. Como reza el mantra tan repetido: nadie está a salvo mientras no lo estén todos.

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