ACNUR: las empresas tienen un papel fundamental que desempeñar para ayudar a los refugiados durante la COVID-19

A Palestinian woman hangs laundry to dry outside her house at the Beach refugee camp in Gaza City June 18, 2020. Picture taken June 18, 2020. REUTERS/Mohammed Salem - RC27CH9J3R1S
There are 30 million refugees worldwide.Image: REUTERS/Mohammed Salem
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  • Un funcionario de la ONU ha alzado la voz y afirma que los países y las empresas deben hacer más para integrar a los refugiados en la economía.

  • Gillian Triggs, subcomisionada de Alto Comisionado para la Protección del ACNUR, subrayó que los refugiados eran especialmente vulnerables durante la pandemia.

  • Muchos trabajan en el sector informal, lo que hace probable que queden al margen de la seguridad social.

  • Empresas como IKEA y Starbucks han recibido elogios por sus procesos de contratación inclusivos.

Los gobiernos y las empresas deben hacer más para integrar a los refugiados en la economía y evitar que queden desprotegidos durante la pandemia de coronavirus, afirmó el 18 de junio un alto funcionario de las Naciones Unidas.

La población mundial de refugiados ha aumentado hasta casi 30 millones de personas, casi el doble que hace una década, según nuevas cifras publicadas por la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR).

Los refugiados han sido los primeros en sentir el impacto económico de la pandemia, porque a menudo trabajan en la economía informal.

Los refugiados han sido los primeros en sentir el impacto económico de la pandemia. Image: ACNUR

«Cuando se decretó el confinamiento, vimos muy, muy rápidamente que los refugiados... perdieron sus empleos», declaró Gillian Triggs, del ACNUR, en un debate en línea organizado por la Fundación Thomson Reuters sobre los retos a los que se enfrentan los refugiados en la era de la COVID-19.

Según señalaron los panelistas, la mitad de los refugiados en Líbano y Colombia han perdido su fuente de ingresos, y casi dos tercios de los refugiados asentados recientemente en Estados Unidos podrían haber perdido sus empleos.

La pandemia también ha aumentado la xenofobia y la discriminación y ha provocado un gran aumento de los desahucios, añadió Triggs, subcomisionada de Alto Comisionado para la Protección del ACNUR.

Afirmó que los refugiados deben estar incluidos en los sistemas sanitarios nacionales, no solo por su propia seguridad, sino por la de todos. «Si una persona enferma de COVID, todos lo estamos», añadió.

Gideon Maltz, director ejecutivo de Tent Partnership for Refugees, que agrupa a más de 100 grandes empresas, afirmó que algunas empresas ya están tomando medidas para ayudar a los refugiados.

En los Países Bajos, el gigante de la electrónica Philips respalda una iniciativa que contrata a refugiados para fabricar mascarillas con el material filtrante que se utiliza en las bolsas de sus aspiradoras.

Philips informó de que produce 150.000 mascarillas a la semana.

«Las empresas tienen un papel vital que desempeñar», afirmó Maltz. «Existe una gran oportunidad para que todas ellas den un paso al frente».

Antes de la COVID, afirmó que empresas como IKEA y Starbucks ya habían hecho más inclusivos sus procesos de contratación.

Cinco países concentran dos tercios de los refugiados del mundo: Siria, Venezuela, Afganistán, Sudán del Sur y Myanmar. La mayoría de los refugiados solicitan asilo en un país vecino.

Maltz instó a los gobiernos a utilizar impuestos y otros incentivos para animar a las empresas a emplear a refugiados.

Maltz sugirió que la Unión Europea podría conceder a Turquía un acceso preferente para sus productos agrícolas si ayuda a los refugiados sirios a trabajar en el sector.

Maya Ghazal, que espera convertirse en la primera piloto refugiada siria, afirmó que la gente tiene estereotipos negativos sobre los refugiados y supone que no están formados, sobre todo si no hablan inglés.

«Me dijeron que no era lo bastante inteligente para sentarme en un aula de inglés», declaró Ghazal, que llegó a Gran Bretaña sin hablar inglés y que ahora estudia ingeniería aeronáutica.

«Es importante dar a las personas una oportunidad».

Afirmó que un obstáculo importante para muchos refugiados cualificados es que los empleadores no reconocen las titulaciones que obtuvieron en sus países de origen.

La pandemia de coronavirus ha llevado a algunos países a eliminar barreras para que los profesionales sanitarios refugiados puedan trabajar durante la crisis.

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