Según datos del FMI, tanto en la recesión de 2008 como en la recesión actual provocada por la pandemia, los empleos que pueden realizarse a distancia han demostrado ser más resilientes.
El teletrabajo no solo permite cumplir las medidas de distanciamiento social, sino que quienes desempeñan esos empleos suelen tener más cualificación y formación y, por tanto, son menos vulnerables a las recesiones.
Se ha demostrado que los trabajadores jóvenes y con poca cualificación son significativamente más vulnerables en ambas recesiones.
En los últimos meses se ha hablado mucho de que los trabajadores que pasaron a trabajar desde casa —y aquellos considerados «esenciales»— se ven menos afectados por los despidos y la pérdida de empleos provocados por los confinamientos que quienes tienen empleos «sociales» que requieren una interacción humana más cercana, como los trabajadores de restaurantes. Sin embargo, nuestra nueva investigación del personal del FMI sugiere que esta no es toda la historia.
En particular, observamos que, si bien los empleos que pueden realizarse a distancia son efectivamente más seguros que los que no pueden durante la recesión actual provocada por la pandemia, este patrón también se observó durante la crisis financiera mundial de 2007–09, lo que significa que hay algo más que las restricciones relacionadas con la pandemia en juego.
Como muestra el gráfico, el desempleo aumentó menos en las ocupaciones que pueden realizarse a distancia durante ambas recesiones. Este patrón sugiere que quienes desempeñan esas ocupaciones suelen conservar sus empleos no solo porque permiten cumplir la necesidad de distanciamiento social y otros requisitos novedosos de la pandemia actual, sino también porque suelen tener más cualificación y formación y, por ello, son menos vulnerables a las recesiones.
El estudio también concluye que los empleos esenciales se han visto menos afectados no solo durante la recesión actual, sino también durante la crisis financiera mundial. Por otro lado, mientras que los empleos sociales se han visto gravemente afectados durante la recesión actual, sí se vieron menos afectados durante la crisis financiera mundial.
Nuestra investigación también confirma algunas observaciones interesantes sobre los efectos distributivos de las recesiones. Concluye que los trabajadores jóvenes y con poca cualificación siempre han sufrido más en las recesiones, mientras que las mujeres y las personas hispanas se ven más gravemente afectadas durante la recesión actual. En particular, es más probable que las mujeres trabajen en sectores y ocupaciones que se están viendo más gravemente afectados durante la recesión actual. En ambas recesiones, los trabajadores con ingresos bajos han sufrido más que quienes tienen los ingresos más altos.

