Un estudio predice que las habilidades lectoras de los niños podrían deteriorarse durante la pandemia

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COVID-19 could have led to a 30% loss in learning compared to a regular year.Image: Unsplash/Josh Applegate
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  • El estudio medirá el nivel de lectura de 2.000 alumnos de kínder a segundo grado mediante el programa «GraphoLearn», en el que se anima a los estudiantes a jugar a juegos relacionados con la lectura durante 20 minutos al día, cinco días a la semana, durante 3 meses.

  • A continuación, los resultados se compararán con los datos de referencia sobre los niveles previos a la pandemia recopilados por los distritos escolares estadounidenses.

  • Durante la crisis actual, hasta un 6 % de los alumnos más pequeños no ha tenido ningún contacto con sus docentes, y un 19 % solo lo ha tenido de forma irregular.

Los docentes conocen desde hace tiempo el «retroceso del verano», es decir, la pérdida de habilidades lectoras de los niños desde kínder hasta segundo grado durante los tres meses que pasan fuera del aula. Ahora, investigadores de la Universidad de Yale y de la Universidad de Connecticut, bajo los auspicios de los Laboratorios Haskins en New Haven, intentarán medir los daños causados por el «retroceso del coronavirus», que podría privar a los niños de seis meses o más de instrucción en el aula. Se espera que ese retroceso provoque una pérdida del 30 % del aprendizaje en comparación con un año escolar normal.

«Aprender a leer es una de las tareas más difíciles a las que se enfrentan los escolares, y tememos que una pérdida prolongada de instrucción pueda ser catastrófica», afirmó Ken Pugh, de Yale, profesor asociado de lingüística y radiología, y presidente y director de investigación de los Laboratorios Haskins.

Investigaciones anteriores han demostrado que, durante los meses de verano, las habilidades lectoras de los niños desde kínder hasta segundo grado retroceden aproximadamente un mes completo antes de que vuelvan al aula. La nueva investigación de los Laboratorios Haskins financiada por la Fundación Nacional de Ciencias tratará de medir tanto el impacto negativo de los cierres generalizados de escuelas en la lectura como si el uso de herramientas de aprendizaje a distancia puede reducir sus efectos perjudiciales en los alumnos más pequeños, en particular en quienes pertenecen a comunidades desatendidas o tienen necesidades especiales.

La necesidad es grande. Las escuelas públicas, en particular, tienen dificultades para crear cursos de aprendizaje en línea para quienes empiezan a leer, y muchos habitantes de comunidades más pobres no tienen acceso a cursos en línea, señaló Fumiko Hoeft, directora del Centro de Investigación en Neuroimagen de la Universidad de Connecticut. Hoeft y Pugh son investigadores principales conjuntos de una nueva subvención de investigación. Según ella, durante la crisis actual, hasta un 6 % de los alumnos más pequeños no ha tenido ningún contacto con sus docentes, y un 19 % solo lo ha tenido de forma irregular.

Un niño juega en casa a un juego de GraphoLearn. El programa podría ayudar a los niños a conservar sus habilidades lectoras cuando están fuera del aula.Image: Kenneth Pugh

El nuevo estudio, en el que participan 100 educadores, medirá el nivel de lectura de unos 2.000 alumnos de kínder a segundo grado y lo comparará con los datos de referencia sobre sus niveles previos a la pandemia recopilados por los distritos escolares. Estos alumnos tendrán acceso a un programa de lectura, GraphoLearn, en el que se anima a los estudiantes a jugar a juegos relacionados con la lectura durante 20 minutos al día, cinco días a la semana, durante 12 semanas.

Según los investigadores, el juego puede utilizarse en computadoras o teléfonos celulares y también se ha empleado en zonas remotas de África. Poder llegar a los niños de hogares pobres es especialmente importante para que no se queden aún más rezagados respecto de los alumnos que tienen mayor acceso a la tecnología, señalaron.

«Cuando hay pequeñas diferencias en el aprendizaje al comienzo de la educación, la brecha entre quienes tienen recursos y quienes no los tienen se amplía con el tiempo», afirmó Hoeft.

Pugh destacó que la nueva investigación se integra en la misión continua del Centro Global Haskins para la Alfabetización, una colaboración internacional e interdisciplinaria de investigadores, profesionales, educadores y especialistas en tecnología educativa cuyo objetivo es mejorar los resultados lingüísticos y de alfabetización de los niños en riesgo de tener dificultades lectoras en distintas lenguas y culturas. En respuesta a la crisis actual, la comunidad del centro ha creado seminarios web y otros recursos en línea para ayudar a docentes y familias a mitigar el retroceso causado por la COVID-19.

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