¿Tu rostro? Hay 15 genes que lo determinan

Cast member Charlize Theron poses on red carpet as she arrives for the screening of the film "The last Face" in competition at the 69th Cannes Film Festival in Cannes, France, May 20, 2016. REUTERS/Regis Duvignau - LR1EC5K1DCA9B
New research looks at looks.Image: REUTERS/Regis Duvignau
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Los investigadores han identificado 15 genes que determinan nuestros rasgos faciales.

Nuestro ADN determina nuestro aspecto, incluidos nuestros rasgos faciales. Esto despierta la imaginación popular, ya que las posibles aplicaciones son evidentes: los médicos podrían utilizar el ADN en cirugías reconstructivas del cráneo y el rostro, los peritos forenses podrían dibujar el rostro de un delincuente a partir del ADN obtenido en la escena de un delito, y los historiadores podrían reconstruir rasgos faciales usando ADN de épocas pasadas.

Pero, primero, los investigadores deben averiguar qué genes de nuestro ADN son responsables de características faciales específicas.

«Básicamente, estamos buscando una aguja en un pajar», afirma Seth Weinberg, profesor asociado de biología oral en la Universidad de Pittsburgh. «En el pasado, los científicos seleccionaban rasgos específicos, como la distancia entre los ojos o la anchura de la boca. Luego buscaban una conexión entre ese rasgo y muchos genes. Esto ya ha permitido identificar varios genes, pero, por supuesto, los resultados son limitados porque solo se selecciona y analiza un pequeño conjunto de rasgos».

En este nuevo estudio, publicado en Nature Genetics, los investigadores adoptaron un enfoque distinto.

Módulos faciales

«Nuestra búsqueda no se centra en rasgos específicos», afirma el autor principal, Peter Claes, investigador posdoctoral de ingeniería eléctrica en KU Leuven. «Mis colegas de Pittsburgh y Penn State aportaron cada uno una base de datos con imágenes faciales en 3D y el ADN correspondiente a esas personas.

«Cada rostro se dividió automáticamente en módulos más pequeños. A continuación, examinamos si alguna ubicación del ADN coincidía con esos módulos. Esta técnica de división modular permitió por primera vez analizar un número sin precedentes de rasgos faciales».

Los científicos pudieron identificar 15 ubicaciones en nuestro ADN. Un equipo de la Universidad de Stanford descubrió que los loci genómicos vinculados a estos rasgos faciales modulares están activos mientras el rostro se desarrolla en el útero.

«Además, también descubrimos que distintas variantes genéticas identificadas en el estudio están asociadas con regiones del genoma que influyen en cuándo, dónde y en qué medida se expresan los genes», afirma Joanna Wysocka, profesora de biología química y de sistemas y de biología del desarrollo en la Universidad de Stanford.

Buenas noticias para las narices

Siete de los 15 genes identificados están relacionados con la nariz, y eso son buenas noticias, añade Claes.

«Un cráneo no conserva ningún rastro de la nariz, que está formada únicamente por tejido blando y cartílago», explica. «Por eso, cuando los científicos forenses quieren reconstruir un rostro a partir de un cráneo, la nariz es el principal obstáculo. Si también se obtiene ADN del cráneo, en el futuro será mucho más fácil determinar la forma de la nariz».

En cualquier caso, las cuatro universidades continuarán sus investigaciones con bases de datos aún más grandes.

Pero no debemos adelantarnos, afirma Mark Shriver, profesor de antropología en Penn State.

«Mañana no podremos predecir un rostro correcto y completo basándonos en el ADN», afirma. «Ni siquiera estamos cerca de conocer todos los genes que dan forma a nuestro rostro. Además, la edad, el entorno y el estilo de vida también influyen en nuestro aspecto».

Claes, especialista en análisis computacional de imágenes, señala que también hay otras posibles aplicaciones.

«Con la misma tecnología novedosa utilizada en este estudio, también podemos vincular otras imágenes médicas —como las exploraciones cerebrales— con genes», afirma. «A largo plazo, esto podría aportar información genética sobre la forma y el funcionamiento de nuestro cerebro, así como sobre enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer».

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