Trabajo remoto: ¿cómo podemos permitir que los empleados 'desconecten'?

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Working from home has taken a toll on mental health for many people.Image: Pixabay/Pexels
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  • El trabajo remoto provocado por la COVID-19 ha dado lugar a jornadas laborales más largas para millones de personas.

  • En una encuesta británica publicada por el sindicato Prospect, el 35% de los trabajadores remotos que solían estar en una oficina afirmó que su salud mental había empeorado.

  • Se están haciendo llamamientos para que haya más regulaciones gubernamentales que permitan a las personas desconectar.

  • Algunas empresas ya han puesto en marcha medidas, como una 'prohibición del correo electrónico' fuera del horario laboral estándar.

Pocas semanas después del primer confinamiento por coronavirus de Italia, en marzo de 2020, Andrea Pestarino empezó a programar una alarma a las 17:30 como recordatorio de que era hora de apagar su portátil e ir a jugar al fútbol con sus hijos en el jardín.

El director de innovación de 42 años afirmó que el truco le ayudó a lograr un mejor equilibrio entre vida laboral y personal después de que el traslado repentino de su empresa de ingeniería al trabajo remoto le llevara a pasar más horas pegado a la pantalla del ordenador.

"Al principio me costaba desconectar, porque me sentía culpable por estar lejos de la oficina, y eso me llevaba a hacer más", declaró Pestarino por teléfono. "Solía adelantar cosas que podría haber hecho fácilmente al día siguiente."

No era el único.

Las investigaciones realizadas en varios países han demostrado que el cambio hacia el trabajo remoto provocado por la pandemia ha dado lugar a jornadas laborales más largas para millones de personas, lo que ha avivado un debate de larga data sobre la necesidad de conceder a los empleados el derecho a desconectar.

En una encuesta británica publicada por el sindicato Prospect a principios de este mes, el 35% de los trabajadores que normalmente desempeñaban su labor en la oficina afirmó que su salud mental había empeorado desde que empezaron a trabajar desde casa durante la pandemia.

De ellos, más del 40% relacionan el problema con la imposibilidad de desconectar del trabajo.

El estudio formaba parte de una petición a los legisladores británicos para que incluyan el derecho a desconectar —es decir, el derecho de los empleados a desconectarse del trabajo fuera del horario laboral habitual— en un próximo proyecto de ley de empleo que se prevé publicar este año.

"Para millones de nosotros, trabajar desde casa se ha parecido más a dormir en la oficina, ya que la tecnología remota hace más difícil desconectar por completo", afirmó Andrew Pakes, director de investigación de Prospect, en unos comentarios enviados por correo electrónico.

Salud mental

Estudios científicos han relacionado las largas jornadas laborales y la falta de descanso de fin de semana con una serie de dolencias, como depresión, ansiedad, trastornos del sueño y enfermedades cardíacas.

Las investigaciones también sugieren que trabajar más no significa trabajar mejor, ya que la fatiga nubla el juicio y dificulta la capacidad de las personas para comunicarse y reconocer las emociones de los demás.

A medida que las empresas adoptan cada vez más el trabajo remoto como solución a largo plazo, y muchas planean mantenerlo después de la pandemia, algunos gobiernos han avanzado hacia la regulación del derecho a desconectar.

La mayoría de los trabajadores remotos apoya el derecho a desconectar. Image: Prospect

Irlanda introdujo un derecho legal para que los empleados no respondan a correos electrónicos, llamadas telefónicas u otros mensajes fuera del horario laboral a partir del 1 de abril.

El Parlamento de la Unión Europea respaldó una propuesta similar en enero, y Canadá también estudia normativas sobre el derecho a desconectar. 'NECESITAMOS NUEVAS NORMAS'.

Algunas empresas están tomando sus propias medidas para ayudar a los empleados a dejar el trabajo atrás al final del día.

En marzo, la operadora de autopistas italiana Autostrade firmó un acuerdo con los sindicatos que permite a los empleados desconectar durante 90 minutos en la jornada laboral para ayudar a los hijos con sus tareas escolares durante el confinamiento.

También el mes pasado, el grupo italiano de servicios de ingeniería y certificación Rina, donde trabaja Pestarino, concedió a todo el personal el derecho a desconectar.

En virtud del acuerdo, se anima a los trabajadores remotos a trabajar un máximo de ocho horas en cualquier momento entre las 7:00 y las 20:00. Fuera de este horario, los empleados deben apagar sus dispositivos, afirmó Alessandro Galvani, director de recursos humanos de Rina.

Los correos electrónicos enviados a altas horas de la noche se desaconsejan mediante una notificación emergente que pide al remitente que lo piense dos veces antes de enviarlos, explicó por teléfono.

Controlar los horarios de trabajo era importante para evitar que la flexibilidad del trabajo remoto derivara en exceso de trabajo, añadió Galvani.

"En Italia, a las personas se les juzga a menudo por el tiempo que trabajan, y no por lo que hacen", afirmó. "Si queremos cambiar eso, necesitamos nuevas normas, (porque) el cambio no se produce por sí solo."

Prohibiciones de correo electrónico

Los intentos anteriores de legislar el derecho a desconectar sugieren que las nuevas normas no siempre funcionan como se esperaba.

Francia aprobó en 2016 una ley que obliga a las empresas con más de 50 empleados a establecer cuándo los trabajadores no deben enviar ni responder correos electrónicos y llamadas telefónicas.

Pero en una encuesta del año pasado realizada por UGICT-CGT, que representa a ingenieros, directivos y trabajadores tecnológicos dentro del sindicato CGT, casi el 80% de los trabajadores remotos afirmó que durante la pandemia no disfrutaron de ningún derecho a desconectar.

Esto se debe a que las empresas a menudo elaboran horarios que no se ajustan a todo el personal —algunos pueden tener que llamar a clientes en distintas zonas horarias, por ejemplo— y tienden a anteponer los intereses comerciales al cumplimiento de las políticas de desconexión, afirmó Matthieu Trubert, representante de la CGT en Microsoft.

"Los principios de las empresas sobre la desconexión... funcionan en teoría, pero no fácilmente en la vida real", afirmó.

Los mecanismos de control estrictos, como apagar los servidores para que sea prácticamente imposible enviar correos electrónicos fuera del horario de oficina —una estrategia adoptada hace nueve años por el fabricante de automóviles Volkswagen en Alemania—, también pueden resultar problemáticos, según expertos en salud mental.

Un estudio de 2020 de la Universidad de Sussex, en Reino Unido, concluyó que las prohibiciones de correo electrónico podrían perjudicar a los trabajadores con altos niveles de ansiedad o que necesitan más flexibilidad, como los cuidadores y los empleados a tiempo parcial, y acabar causando más estrés que beneficios. La autora principal, Emma Russell, que imparte psicología laboral en la universidad, afirmó que es preferible que los directivos den ejemplo y adopten otras medidas menos invasivas, como pedir al personal que indique en su firma de correo electrónico cuándo está disponible.

Nayla Glaise, delegada de la CGT en la firma de consultoría Accenture, afirmó que las empresas deben cuestionar la forma en que se organiza su flujo de trabajo e incluir a los empleados en un debate sobre cómo cambiarlo, por ejemplo, definiendo mejor qué puede considerarse "urgente". "Puede tener el acuerdo (sobre el derecho a desconectar) más bonito colgado en la pared. Pero si no está vivo... entonces no sirve de nada", afirmó.

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