Podrían perderse millones de empleos en un sector que genera altos niveles de ocupación.
Es posible que las economías menos desarrolladas se vean especialmente afectadas.
Sin embargo, se prevé que algunas regiones, en particular Oriente Medio, se recuperen con mayor rapidez.
Los expertos afirman que la crisis ofrece una oportunidad para reconstruir el turismo mundial de una forma más sostenible.
La COVID-19 ha cerrado hoteles e inmovilizado aviones durante muchas semanas. Ahora empieza a verse el coste humano de esta paralización.
Entre 100 y 120 millones de empleos en el sector turístico están en riesgo como consecuencia del colapso de la demanda de viajes internacionales, según predice la Organización Mundial del Turismo (OMT).
En marzo, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo pronosticó que los viajes internacionales podrían caer hasta un 25% este año; la OMT prevé ahora una caída del 60-80%. Cuándo y dónde se recuperará el sector dependerá en gran medida de cuándo los gobiernos flexibilicen las restricciones.
Pero, mientras la OMT advierte de que la crisis podría poner en peligro los avances en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU para el turismo, otros actores del sector afirman que ahora existe una oportunidad para reconstruirlo de forma nueva y más sostenible.
Millones de afectados
La pandemia de coronavirus es «la peor crisis que ha sufrido el turismo internacional desde que existen registros (1950)», según la OMT.
En todo el mundo, las llegadas de turistas descendieron un 22 % en los primeros tres meses del año, y se desplomaron un 57 % en marzo, a medida que se extendían los confinamientos. Eso supone unos 67 millones de pasajeros perdidos.
El coste de las perturbaciones en estos primeros tres meses se estima en unos 80 000 millones de dólares en ingresos turísticos perdidos: exportaciones valiosas que son una fuente de ingresos muy necesaria para muchos países.
Asia y el Pacífico es la región más afectada, con 33 millones de llegadas menos, seguida de Europa. Hasta ahora, Oriente Medio parece haber sido la menos afectada.
Hay ahora «millones de empleos en riesgo en uno de los sectores de la economía con mayor intensidad de mano de obra», afirma el secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili. Se espera que las economías en desarrollo sean las más perjudicadas.
La importancia del momento
Entonces, ¿qué gravedad tiene ese riesgo? La OMT plantea tres escenarios, todos ellos con grandes repercusiones para el sector mundial de los viajes y el turismo.
El impacto más leve se basa en la apertura gradual de las fronteras internacionales y en la flexibilización de las restricciones de viaje a principios de julio. Esto supondría una reducción anual del 58 % en el número de visitantes.
Si las restricciones se flexibilizan a principios de septiembre, la caída será mayor, del 70 %. Y si no se relajan hasta principios de diciembre, podría alcanzar el 78 %.
El momento marca la diferencia entre la pérdida de 910 000 millones o 1,2 billones de dólares en ingresos por exportaciones, y la pérdida de entre 850 millones y 1100 millones de turistas internacionales.
Lo que muestran estas cifras es que, cada vez que se flexibilicen las restricciones, los grandes impactos son ahora inevitables. El coste real para el empleo ya empieza a notarse, y aerolíneas como British Airways y Virgin Atlantic han anunciado la pérdida de miles de puestos de trabajo.
Escenarios de recuperación
A pesar de la carga económica de las restricciones por la COVID-19, la demanda volverá, afirma la OMT. Las preguntas son cuándo y dónde.
El escenario más probable es una recuperación con distintos grados de intensidad en las diferentes regiones, en momentos que se solapan.
Aunque es probable que haya señales de recuperación en el último trimestre de 2020, la encuesta del Grupo de Expertos de la OMT considera que la mayoría de las mejoras no llegarán hasta el año siguiente.
Los expertos prevén que Oriente Medio, Europa, África, y Asia y el Pacífico experimenten probablemente cierta recuperación este año, mientras que es más probable que las Américas tarden más.
La recuperación podría variar según el sector: se espera que la demanda nacional se recupere más deprisa que la internacional, y que los viajes de ocio, especialmente las visitas a amigos y familiares, repunten antes que los viajes de negocios.
Reconstruir mejor
Este desafío sin precedentes para el sector de los viajes y el turismo pone en riesgo los medios de vida, pero también «amenaza con revertir los avances logrados en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)», según la OMT.
La agencia ha estado promoviendo mejorar la sostenibilidad del turismo en diversos ámbitos, desde la igualdad de género hasta el agua limpia y el saneamiento, de cara a 2030.
Sin embargo, dado que el distanciamiento social está trastocando el paradigma del turismo de masas, algunos se preguntan ahora si la COVID-19 podría suponer una oportunidad para viajar de una forma más responsable.
«No creo que el enfoque de “¿adónde iremos en Europa este fin de semana?” vuelva con la misma despreocupación», afirma Tony Wheeler, cofundador de la editorial de viajes Lonely Planet, en declaraciones al periódico británico Financial Times. Otros son más prudentes en sus previsiones.
«Si hay una oportunidad para que el sector se reoriente y cambie la cara de los futuros productos vacacionales, es ahora», afirma el investigador de mercados turísticos Ulf Sonntag en el medio alemán Deutsche Welle.
«Pero aún está por ver si realmente nos hemos alejado del turismo de masas tal como lo conocíamos, tras la crisis del coronavirus.»