El número de nuevas infecciones en Italia, Francia y España sigue disminuyendo.
Estos países ya han comenzado a flexibilizar sus confinamientos.
Las tiendas y las fábricas serán de las primeras en reanudar su actividad.
De aplanar una curva a adelantarse a otra: tres de los países más afectados del mundo se preparan ahora para flexibilizar las restricciones impuestas para frenar la propagación de la COVID-19.
Tras Estados Unidos, los países con el mayor número de casos confirmados —España, Italia y Francia— han anunciado planes para salir de sus confinamientos de forma prudente y gradual. A continuación, un resumen de los planes de cada país mientras dan sus primeros pasos para recuperar cierta normalidad.
España
El Gobierno español ha impuesto uno de los confinamientos más estrictos de Europa. Desde que comenzaron las restricciones el 14 de marzo, los ciudadanos del país tienen prohibido salir de casa, salvo para ir al supermercado, a la farmacia o a centros médicos, o para pasear al perro.
Pero, tras una disminución sostenida de la tasa de nuevas infecciones, esas restricciones empiezan a flexibilizarse.
Los niños españoles menores de 14 años llevan las últimas seis semanas confinados en casa, pero desde el domingo 26 de abril ya pueden salir una hora al día, aunque los parques y las zonas de juegos siguen cerrados. A partir del próximo fin de semana, también se permitirá a los adultos salir a hacer ejercicio o a pasear. En un discurso televisado a la nación la semana pasada, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció que el levantamiento gradual de otras restricciones comenzaría en la segunda mitad de mayo, siempre que las tasas de infección siguieran disminuyendo, pero «la desescalada sería lenta», afirmó.
Está previsto que los colegios de España no reabran hasta septiembre.

Italia
Al comienzo de la crisis, Italia se convirtió en uno de los principales focos de coronavirus del mundo. La respuesta del Gobierno fue imponer un confinamiento estricto en el país, que comenzó el 9 de marzo; Italia fue el primer país europeo en hacerlo. Sin embargo, desde finales de marzo, el número de nuevas infecciones en Italia ha disminuido de forma constante, y el país empieza ahora a salir del confinamiento con la llegada del sol primaveral.
El domingo 26 de abril, tras conversar con líderes regionales y empresariales, el primer ministro Guiseppe Conte prometió empezar a levantar las restricciones a partir del 4 de mayo. Ese día volverán a abrir los parques y se permitirá a la población hacer ejercicio al aire libre de nuevo y visitar a sus familiares, siempre que respete el distanciamiento social y use mascarilla. También se permitirá que las fábricas y las obras del país vuelvan a abrir el 4 de mayo, aunque con estrictos protocolos de distanciamiento social. Los restaurantes podrán ofrecer comida para llevar desde esa misma fecha y, junto con las tiendas, las peluquerías y los museos, reabrirán por completo el 1 de junio.
Sin embargo, todo apunta a que los colegios de Italia permanecerán cerrados hasta después de las vacaciones de verano.
Francia
El martes 28 de abril, el primer ministro francés, Edouard Philippe, anunciará los planes del Gobierno para sacar al país del confinamiento. Parece oportuno: según una encuesta reciente, el apoyo al confinamiento entre la ciudadanía francesa ya está por debajo del 50%.
Según los informes, las restricciones comenzarán a levantarse el 11 de mayo, según informaciones. En el discurso que pronunciará ante la Asamblea Nacional —la cámara baja del Parlamento francés—, se espera que Philippe presente un calendario para 17 ámbitos prioritarios, entre ellos la reapertura de los centros de trabajo, el aumento de las pruebas y la reactivación de los sistemas de transporte público del país.
El Gobierno también ha sugerido que las restricciones a los desplazamientos dentro de Francia podrían levantarse al mismo tiempo.
En una intervención televisada anterior dirigida a la nación, por su parte, el presidente Emmanuel Macron anunció que los colegios y las guarderías de Francia empezarían a reabrir gradualmente a partir del 11 de mayo, aunque no se obligaría a los padres a enviar de nuevo a sus hijos a clase.
Arnaud Bernaert, director de Salud y Atención Sanitaria del Foro Económico Mundial, dijo: «En los países europeos cuyos gobiernos han empezado a flexibilizar las restricciones, es posible lograr una transición controlada mediante una serie de medidas. En primer lugar, debe haber pruebas claras de que la COVID-19 ha pasado a una fase controlada. Es preciso contar con suficiente capacidad sanitaria y médica en caso de que se produzca un repunte, y tener en cuenta los recursos sanitarios necesarios para atender a pacientes sin COVID-19.
«Los entornos de mayor riesgo, como las residencias de personas mayores y las zonas con alta concentración de población, requieren una vigilancia continua para minimizar los brotes. Muchos países han ampliado el número de pruebas que realizan y han comenzado el rastreo de contactos; esto también puede ayudar a limitar nuevos casos importados. Por último, las medidas de distanciamiento social y las políticas de teletrabajo, junto con la participación activa de las comunidades y los empleadores, garantizarán que la transición se coordine en etapas manejables».
