Mientras el mundo avanza hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, un nuevo informe advierte que se necesitan más medidas urgentes para alcanzar las ambiciosas metas de salud.
Los ODS buscan corregir desigualdades mundiales como la pobreza, el hambre, los problemas de salud, el cambio climático, la desigualdad de género y la injusticia social para 2030. Fueron acordados en 2015 por 193 miembros de la Asamblea General de la ONU.
Sin embargo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, señala en la introducción del informe que aún queda mucho por hacer antes de 2030.
«Aunque hemos logrado avances notables en varios frentes, aún quedan enormes desafíos para alcanzar las metas de salud que nos hemos fijado. En algunas áreas, el progreso se ha estancado y los logros alcanzados podrían perderse fácilmente».
Mientras tanto, Jeffrey Sachs, economista y escritor estadounidense, afirmó en la edición de 2018 de la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái que también había que hacer más. Sachs, entre cuyos libros figura La era del desarrollo sostenible, dijo que, para implementar los ODS, era necesario financiarlos y medirlos eficazmente.
Una de las funciones de los informes de Estadísticas Sanitarias Mundiales de la OMS es supervisar e informar sobre los avances en el cumplimiento de los ODS.
Estas son algunas cifras del informe de 2018 que ofrecen una instantánea del estado actual de la salud mundial.
15.000
En el informe, Tedros ofrece algunos ejemplos de áreas que necesitan mejoras.
«La mortalidad de menores de cinco años ha mejorado drásticamente; sin embargo, en 2016 murieron 15.000 niños cada día antes de cumplir cinco años».

Añadió: «Tras avances mundiales sin precedentes en el control de la malaria, el progreso se ha estancado debido a diversos desafíos, entre ellos la falta de financiación sostenible y previsible».
18 %
La probabilidad de morir de diabetes, cáncer, enfermedades cardiovasculares o enfermedades pulmonares crónicas entre los 30 y los 70 años se redujo cuatro puntos porcentuales: en 2016 fue del 18 %, frente al 22 % en 2000.
Los adultos de países de ingresos bajos y medianos bajos afrontaban los mayores riesgos, casi el doble que los de países de ingresos altos. Sin embargo, el número total de muertes por enfermedades no transmisibles está aumentando debido al crecimiento y al envejecimiento de la población.
303.000
La falta de personal cualificado dificulta la reducción de las muertes de madres recientes, especialmente en los países más pobres. En 2015, se estima que 303.000 mujeres murieron por complicaciones durante el embarazo o el parto: el 99 % de esas muertes ocurrió en países de ingresos bajos y medianos.
9 de cada 10
Cumplir las metas de aire más limpio también es difícil. Más de la mitad de la población urbana estuvo expuesta a niveles de contaminación atmosférica exterior que superaban al menos 2,5 veces el límite de seguridad fijado por la OMS, mientras que las estimaciones indican que 9 de cada 10 personas en todo el mundo respiran aire contaminado.
97 millones
Quizá lo más importante sea que aún falta bastante para lograr la cobertura sanitaria universal para todas las personas.
Al menos la mitad de la población mundial no cuenta con cobertura completa de los servicios de salud esenciales.
Según el informe, en 2010 unos 808 millones de personas —el 11,7 % de la población mundial— destinaron al menos el 10 % de los ingresos de su hogar a pagar servicios de salud.
Se estima que en 2010 el gasto sanitario de bolsillo empobreció a 97 millones de personas.
Pero, aunque una financiación eficaz es crucial para implementar los ODS, la cantidad de dinero que aporta cada Estado quizá sea menos relevante.
Un artículo, coescrito por Emmanuel Akpakwu, responsable del proyecto Valor en la atención sanitaria del Foro Económico Mundial, y Gabriel Seidman, de Boston Consulting Group, señala: «Noruega gasta tres veces más por persona en salud que Grecia, pero ambos países tienen aproximadamente la misma esperanza de vida ajustada por salud».
«En un ejemplo más extremo, Estados Unidos gasta más de cinco veces por persona que Estonia y, aun así, ambos países tienen una esperanza de vida similar».
Según los autores, una razón de la brecha entre los objetivos y los resultados es que los sistemas sanitarios prestan poca atención a la calidad real de la atención o a los resultados de los pacientes. Por eso, los hospitales intentan maximizar el número de pacientes atendidos; las aseguradoras de salud buscan minimizar los costos; las empresas farmacéuticas aspiran a obtener los mayores beneficios; y el mundo académico procura publicar más investigaciones. «Como resultado, el paciente se pierde en el sistema».
Un llamamiento a mejorar los datos
Una vez más, Akpakwu y Seidman escriben que mejores datos podrían ser la clave para mejorar los resultados y los servicios. Proponen hacer un seguimiento de conjuntos estandarizados de resultados de los pacientes y publicarlos, experimentar con nuevos sistemas de prestación de servicios y recopilar pruebas sobre qué modelos de pago mejoran más los resultados y reducen los costos.
Por su parte, los autores del informe de la OMS reconocen el argumento de Sachs de que reforzar la recopilación de datos es esencial para alcanzar los ODS: «El informe nos ayuda a entender dónde hay datos o estimaciones disponibles y, a la inversa, dónde carecemos de información».
Y Tedros afirma: «Mantener el impulso hacia los ODS solo es posible si los países tienen voluntad política y capacidad para priorizar la recopilación regular, oportuna y fiable de datos que orienten las decisiones políticas y las intervenciones de salud pública.
«Me importan los resultados y la rendición de cuentas, y quiero asegurarme de que la OMS, junto con nuestros socios, haga todo lo posible para que los países retomen el camino hacia el logro de los ODS».


