Muchos problemas médicos tienen síntomas que pueden controlarse o prevenirse con ejercicio y cuidados nutricionales, pero para ciertos grupos de población puede ser difícil acceder a productos como frutas y verduras frescas o proteínas saludables. Un experimento en San Francisco llamado «farmacia de alimentos» ha dado resultados extraordinarios.
El Silver Avenue Family Health Center ha ampliado una despensa de alimentos tradicional y la ha convertido en un lugar donde los pacientes con hipertensión y diabetes pueden hablar sobre nutrición y recetas, y recibir demostraciones de cocina para mejorar su alimentación y su salud. Mother Jones informa de que los pacientes pueden acceder a la farmacia de alimentos con una derivación, y de que el programa ha tenido tanto éxito que el próximo año se ampliará a otras cuatro clínicas de atención primaria.
El programa se inspiró en otra iniciativa exitosa de Boston, llamada Preventative Food Pantry y gestionada por el Boston Medical Center. Según su sitio web, esta despensa recibe a pacientes con «cáncer, VIH/sida, enfermedad inflamatoria intestinal, diabetes, obesidad, alergias alimentarias y otras enfermedades crónicas» y les ofrece una «receta» para que acudan dos veces al mes y recojan alimentos suficientes para preparar comidas durante tres o cuatro días.
Aunque muchas despensas de alimentos dan prioridad a productos que pueden conservarse durante mucho tiempo, como cereales o alimentos enlatados, la del BMC se centra en productos perecederos saludables que no duran mucho en las estanterías, pero son buenos para los pacientes. Ofrece frutas y verduras frescas durante todo el año. Actualmente alimenta a más de 7.000 personas al mes y obtiene parte de sus productos de la huerta en la azotea del hospital.
La doctora Rita Nguyen, del departamento de salud pública de San Francisco, encabezó los esfuerzos para abrir un centro similar en su ciudad.
«A menudo simplemente acumulamos recetas e ignoramos la otra mitad de la ecuación del bienestar, que es la alimentación», dijo Nguyen a Mother Jones. Señaló que la mayoría de los médicos de atención primaria dan prioridad a la atención que les reportará ingresos, lo que favorece la intervención frente al diálogo. Dice que la mayoría no «dedicará 15 minutos a hablar con alguien sobre su alimentación» si puede recetarle algo y mandarlo a casa.
Es difícil medir la eficacia de la despensa de alimentos, ya que los pacientes también obtienen alimentos de otras fuentes. Sin embargo, los resultados iniciales son positivos.
En un ensayo de tres meses, el 75 % de los pacientes dijo que tenía «mayor acceso a alimentos saludables». La mitad presentaba mejores niveles de glucosa en sangre y el 38 % informó de una presión arterial más baja. Para muchos, el problema no es tanto la falta de voluntad para comer de forma saludable como la falta de acceso a lo que puede ofrecer la farmacia. Combinando educación y suministro de alimentos, los médicos quizá puedan ayudar a cerrar la brecha que tantas personas que viven en la pobreza y padecen enfermedades necesitan superar para mejorar su salud.

