La pandemia de COVID-19 ha provocado niveles sin precedentes de estrés y ansiedad entre los profesionales clínicos de todo el mundo.
El Future Health Index 2020 confirma, mediante una encuesta mundial, que los jóvenes profesionales de la salud confían en que la tecnología podría ayudar a aliviar estos problemas.
Exponemos cuatro principios de diseño tecnológico para restablecer una buena experiencia para los profesionales clínicos que, si se aplican con criterio, podrían transformar el entorno laboral.
Nadie ha quedado al margen de la pandemia de COVID-19, pero los trabajadores sanitarios de primera línea figuran sin duda entre quienes más están sufriendo. Mi gratitud por su compromiso, tenacidad y sacrificios es inconmensurable. Sin embargo, me preocupa profundamente su bienestar personal y profesional.
En los seis meses posteriores al inicio de la pandemia, el 51 % de los profesionales clínicos de todo el mundo declaró sufrir agotamiento. Nadie está plenamente preparado para una crisis de salud pública que ocurre una vez cada siglo, ni siquiera los profesionales de la salud. Algunos trabajan en áreas clínicas muy alejadas de su especialidad y otros se están graduando antes de tiempo para reforzar la plantilla en las zonas más afectadas.

Los profesionales clínicos, incluso los de la generación más joven, están experimentando niveles muy altos de estrés, ansiedad y depresión. Como líderes en tecnología, creo que tenemos el deber de aprovechar nuestros conocimientos tecnológicos para reforzar su confianza clínica y devolver el equilibrio a sus vidas.

El informe Future Health Index 2020, una encuesta mundial a profesionales de la salud jóvenes encargada por Philips, señala que los profesionales clínicos tienen grandes expectativas en cuanto a la tecnología y lo que podemos lograr. Insto a mis colegas directivos y a mis compañeros innovadores a escuchar lo que tiene que decir esta nueva generación. Nos piden ayuda en varias áreas clave, y tenemos la obligación de escucharles, aliviar su carga y liberar su potencial.
Principios de diseño tecnológico para transformar la experiencia de los profesionales clínicos
1. Diseñar cualquier interfaz de usuario en colaboración con los profesionales clínicos: En Philips, colaboramos con profesionales clínicos y tecnólogos desde el inicio del diseño para comprender la variedad de retos que afrontan al tomar decisiones clínicas. Mis colegas trabajan con ellos para analizar en detalle sus flujos de trabajo e identificar oportunidades para mejorar su experiencia y sus capacidades. No es difícil imaginar el valor que puede aportar reducir al mínimo las pantallas que hay que abrir y reunir en una sola pantalla la información de cada consulta. Como líderes en tecnología, tenemos el deber de rediseñar la interfaz de usuario para que resulte más intuitiva para los profesionales clínicos. Esto exige el compromiso de crear una experiencia que supere las expectativas de los usuarios y mejore la calidad de su vida laboral. Insto a todos a dar prioridad a la exploración y la curiosidad en nuestro diseño.
2. Acelerar la interoperabilidad y la generación de información clínica: Solo puedo imaginar lo agotador que debe ser tener que recordar continuamente criterios diagnósticos y datos clínicos durante largas jornadas. Los jóvenes profesionales de la salud afirman que la falta de datos digitales completos de los pacientes agrava este problema. Como observó un joven profesional de la salud: «Poder acceder a los registros de forma organizada desde la comodidad de mi ordenador parece de sentido común». Sin embargo, no lo es.
Casi dos tercios de los jóvenes profesionales de la salud afirman que las restricciones para compartir información suelen dar lugar a datos digitales incompletos de los pacientes. No sorprende que consideren fundamental mejorar la interoperabilidad entre plataformas para garantizar que los datos digitales de los pacientes se aprovechen al máximo.

La necesidad de compartir datos digitales de los pacientes aumenta rápidamente cuando una pandemia obliga a los sistemas a trasladarlos allí donde hay camas disponibles. A menudo oigo que los traslados pueden ralentizar el tratamiento, conllevar la pérdida de información médica valiosa y frustrar a los profesionales clínicos del equipo receptor, que entonces deben empezar desde cero. Como líderes, podemos invertir más para facilitar el intercambio fluido y seguro de información médica entre centros y redes, protegiendo al mismo tiempo la privacidad de los pacientes.
3. Usar la telesalud para mejorar la conexión personal: Future Health Index 2020 nos indica que el 68 % de los jóvenes profesionales de la salud considera que una cultura de colaboración es un factor clave para decidir dónde ejercer. La gran mayoría (el 61 % de los médicos jóvenes) señala la telesalud (entre profesionales de la salud y también entre profesionales y pacientes) como una de las principales herramientas para mejorar su experiencia clínica durante la pandemia de COVID-19.
Al trabajar desde casa, echo de menos la colaboración en persona, el compañerismo y el sentido de comunidad que surgen al trabajar codo con codo con colegas. También sé que los profesionales clínicos y los cuidadores sienten ese mismo aislamiento cuando viven lejos de familiares y amigos. Entre los más vulnerables están los cuidadores militares que atienden en casa a veteranos heridos y con enfermedades crónicas. Me apasiona garantizar la conectividad de todos estos grupos y he convertido la inversión y el desarrollo en este ámbito en una prioridad.

La buena noticia es que la sociedad ha demostrado lo rápido que puede evolucionar en tiempos de crisis. Me enorgullecen los esfuerzos del sector por ampliar drásticamente las capacidades de telesalud y desarrollar soluciones que atiendan las necesidades de conectividad de pacientes y profesionales clínicos. En el caso de los pacientes, concretamente los veteranos militares de Estados Unidos, me entusiasma enormemente el trabajo de Philips para crear un entorno de nivel clínico que pueda instalarse en la comunidad y cerca del hogar. En consultas presenciales, los profesionales clínicos pueden evaluar el estado de salud clínica y emocional de los veteranos, además de utilizar tecnologías de monitorización remota para medir su peso, presión arterial, temperatura y saturación de oxígeno.
Gracias a estas colaboraciones, me entusiasma ver cómo replanteamos los flujos de trabajo clínico y la infraestructura digital para facilitar la toma de decisiones en equipo y la conexión personal. Como seres humanos, todos anhelamos esta colaboración y apoyo; pocas cosas son más poderosas que la experiencia compartida de cuidar y sanar.
4. Reforzar la confianza de los profesionales clínicos con hospitales más inteligentes: La COVID-19 nos ha demostrado que hay muchas oportunidades para revisar cómo ayudamos a los equipos clínicos a hacer lo que mejor saben y reforzamos su confianza clínica. Los expertos prevén que los datos sanitarios registrarán una tasa de crecimiento anual compuesto del 36 % hasta 2025. La mayoría de los jóvenes profesionales de la salud coincide en que la inteligencia artificial (IA) podría proporcionarles las herramientas necesarias para personalizar la prestación de cuidados (69 %) y mantener sanos a los pacientes (71 %).
Debemos aprovechar la IA para agilizar las tareas repetitivas y de reconocimiento de patrones, como el procesamiento de imágenes y datos, extraer información de macrodatos y mejorar el equilibrio entre la vida laboral y personal. Es hora de utilizar la IA para preservar la agudeza intelectual de los profesionales clínicos y generar con mayor rapidez información útil para el diagnóstico y el tratamiento.
¿Cómo está haciendo realidad el Foro Económico Mundial la atención de salud basada en datos?
En China, nos asociamos con Shukun Technology para desarrollar conjuntamente un algoritmo de IA que puede caracterizar rápidamente las zonas pulmonares afectadas tras una tomografía computarizada. En entre 30 y 120 segundos, el algoritmo convierte la exploración en un informe para el radiólogo. Tras analizar decenas de miles de imágenes, el algoritmo ha permitido a los médicos diagnosticar y tratar la COVID-19 con mayor rapidez.
Ahí es donde estamos invirtiendo: en crear un ecosistema de soluciones digitales seguras, escalables e integradas. Al aprovechar las capacidades únicas de la IA, podemos impulsar una colaboración y una toma de decisiones más rápidas, utilizar mejor los valiosos recursos clínicos y permitir que los profesionales clínicos dediquen más tiempo a la atención de los pacientes.
Tecnología para ayudar a recuperar el bienestar
Los cambios en la atención de salud no se producirán de la noche a la mañana y exigirán la colaboración entre los sistemas sanitarios, los gobiernos, el mundo académico y los socios del sector. La sociedad ha demostrado que, juntos, podemos impulsar la innovación rápidamente ante necesidades apremiantes. Siento una gratitud inmensa por los sacrificios que hacen los profesionales clínicos y cuidadores de primera línea para apoyarnos en estos tiempos sin precedentes.
Debemos escuchar las opiniones sinceras y valiosas que comparten. Tienen grandes esperanzas en lo que podemos hacer, como líderes en tecnología, para ampliar sus capacidades y liberar su potencial clínico. Todos deberíamos maravillarnos ante lo que pueden lograr estos jóvenes profesionales clínicos. Pero también es hora de usar la tecnología para recuperar su bienestar emocional y su pasión por la práctica clínica. No les decepcionemos.

